14,630 Islas, O. El empoderamiento del ciberespacio. El Universal, Tech Bit, columna Proyecto Internet, 8 de junio de 2020.

 

  1. Cuando el estudio de Internet era tema menor, secundario

 

En los primeros años de la década de 1990, cuando gracias al formidable despliegue de la world wide web (3w) comenzaba a popularizarse el término “Internet” en el imaginario de la academia, reconocidos científicos sociales, principalmente en Iberoamérica, sostenían que la red de redes sería una estridente moda pasajera.

Una moda intelectual -afirmaban- extranjerizante e intrascendente, de la cual, ni siquiera valía la pena ocuparse.

Intoxicados de un radicalismo ideológico, algunos calificaron a Internet como un maquiavélico distractor en los asuntos efectivamente relevantes y prioritarios en América Latina.

Sin embargo, para sorpresa de los furibundos detractores de Internet -perverso instrumento del neoliberalismo-, en el año 2000 fueron estimados 400 millones de usuarios de Internet.

Veinte años después, en 2020, el total de usuarios de la red de redes superó la cifra de 4,000 millones. Más del 50 por ciento de la población mundial.

Ante los contundentes argumentos que ha ofrecido la realidad, quienes pronosticaron la intrascendencia de Internet, en años recientes se vieron en la necesidad de rectificar sus predicciones, dejando atrás su lastimado orgullo.

Por supuesto que reconocer la importancia de Internet no les ha resultado ni agradable ni sencillo. Hoy, el blanco de sus críticas son los algoritmos y el perverso algoritarismo.

  1. La importancia de Internet

La trascendencia de Internet definitivamente resulta incuestionable.

Internet, como atinadamente ha afirmado Ernesto Villanueva Villanueva, estableció un auténtico parteaguas en la comunicación humana.

En la historia de la humanidad, pocas tecnologías han producido transformaciones tan importante y profundas en las sociedades; además, en un tiempo relativamente tan corto.

Internet se ha convertido en la columna vertebral de un avanzado ecosistema digital, en el cual el incremento de la productividad no depende del crecimiento cuantitativo de los factores de producción (capital, trabajo, recursos naturales), sino de la producción, distribución y aplicación de información-conocimiento, tanto en procesos como en productos y, por supuesto, en el complejo imaginario de la ingeniería social.

Este avanzado y complejo ecosistema digital se basa en datos, de los cuales se desprenden los esfuerzos necesarios para convertir la información en conocimiento.

Cuanto mayor es la cantidad de información generada por una sociedad, mayor es la necesidad de convertirla en conocimiento.

Influyentes organismos internacionales, como el Foro Económico Mundial, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), reconocen la importancia de Internet y de la infraestructura de telecomunicaciones en el desarrollo y competitividad de las naciones.

Entre los indicadores empleados para evaluar el desarrollo y la competitividad de los países, son considerados el número de suscripciones de telefonía celular móvil por cada 100 habitantes, las suscripciones de banda ancha móvil, las suscripciones a Internet de banda ancha fija, las suscripciones a Internet de fibra, así como el porcentaje de usuarios de internet en la población adulta.

  1. Cada año crece el número de usuarios de Internet

El número de usuarios de Internet en el mundo ha registrado un sostenido crecimiento desde la introducción de la 3W.

Mientras los medios de comunicación convencionales descuidaron la calidad de sus contenidos, impidiendo, además, la efectiva inclusión y participación de las audiencias, en Internet ocurría exactamente lo contrario.

Internet ha reorganizado el entretenimiento social, asumiendo algunas de las actividades que las audiencias antes realizaban a través de los medios de comunicación convencionales. Internet ha arrebatado tiempo, audiencia e inversión publicitaria a la televisión. No sin cierta ironía, Yogeshwar (2018) afirma que fue abolida la monarquía de la televisión con todos sus reyes y princesas.

La tecnología en línea ha favorecido el empoderamiento de los ciudadanos. Internet y las redes virtuales han demostrado su utilidad en el desarrollo de movimientos de protesta social, ciberactivismo (Islandia, Primavera Árabe, Indignados, #Soy132, etc.), así como en situaciones de emergencia y desastre.

Además, en Internet es posible encontrar información inmediata sobre cualquier tema y, conocer las noticias que se generan en los rincones más apartados en el planeta.

Estudios anuales realizados por Reuters Institute y la Universidad de Oxford, permiten confirmar que millones de personas han abandonado los espacios informativos de los principales medios convencionales.

Las nuevas audiencias sencillamente prefieren consultar las noticias en Internet y, en particular, a través de las redes sociodigitales.

A finales de 2019, en el estudio Measuring Digital Development. Facts and figures 2019, la Union Internacional de Telecomunicaciones (ITU) estimó 4,100,000,000 usuarios de Internet en el mundo. La penetración mundial de Internet fue establecida en 53.6%.

En febrero de 2020, la firma We Are Social Hootsuite dio a conocer los resultados de su estudio anual sobre el panorama de las redes sociodigitales en el mundo, Digital 2020 Global Digital Overview Essential Insights into how people around the world use the Internet, Mobile Devices. Social Media and Ecommerce.  La población mundial fue estimada en 7,750,000,000 personas, de los cuales 4,540,000,000 son usuarios de internet. La penetración mundial de internet fue establecida en 59%.

En marzo de 2020, la Internet World Stats (IWS) estimó la población mundial en 7,796,615,710 personas, de las cuales, consideró 4,574,150,134 usuarios de Internet.

A finales de mayo, la IWS estimó la población mundial en 7,796,949,710 personas, de las cuales 4,648,228,067 son usuarios de internet y, estableció la penetración mundial de internet en 59.6%

El incremento en el número de usuarios de Internet es pues significativo. No obstante, prevalecen importantes brechas. Todavía 4 de cada 10 personas en el mundo no tiene acceso a Internet. Ello resulta lamentable.

  1. Internet en el imaginario postcoronavirus

De acuerdo con lo asentado en el estudio de We are Social Digital Hootsuite, en enero del año en curso, antes del inicio de nuestra prolongada cuarentena, los mexicanos dedicábamos 8 horas y 21 minutos al día a Internet, cifra superior al promedio mundial (6 horas y 43 minutos diarios).

Quienes hemos sido fieles a la consigna de permanecer en casa durante la cuarentena, seguramente hemos destinado a Internet mayor cantidad de tiempo.

Más allá del sensible incremento en el tiempo destinado a Internet, debemos destacar un fenómeno sumamente interesante: el empoderamiento del ciberespacio.

La complejidad de la pandemia nos ha obligado a extender nuestra vida virtual y, ello definitivamente ha contribuido a reinstalar al ciberespacio como un territorio prioritario, de enorme valor y significado en nuestra vida cotidiana, el cual, antes de la forzada cuarentena parecía tan subutilizado.

Durante nuestra complicada cuarentena, hemos aprendido a comprender y aprovechar mejor el ciberespacio.

  • Cada una de las razones utilizadas para cuestionar la pertinencia y la productividad del teletrabajo se han desmoronado.
  • Cada uno de los argumentos empleados para objetar la educación a distancia y el aprendizaje móvil se han derrumbado.
  • La realidad ha reivindicado la necesidad de desarrollar una eficiente infraestructura en materia de telesalud.

Además, la pandemia puso a prueba el efectivo alcance de las costosas Agendas Digitales que hemos ensayado, en las cuales, la alfabetización digital sigue siendo asignatura pendiente. Es indispensable empezar a recuperar el tiempo perdido.

Para no pocos ciudadanos, el aprendizaje digital básico derivó de la necesidad de enfrentar en las mejores condiciones posibles, sin capacitación alguna en habilidades y competencias digitales, tan difíciles circunstancias.

En el difícil retorno a una nueva normalidad, deberíamos mantener y cultivar no pocos de los hábitos y competencias digitales adquiridas.

Mejor aún, sería deseable reforzarlos.

Ello resultará factible, pues, en realidad, nada volverá a ser igual. Tendremos que depender mucho más de lo virtual en nuestra vida cotidiana.

El covid-19 propició la reivindicación de la importancia del ciberespacio. Su empoderamiento parece un proceso irreversible.

Ojalá esta difícil experiencia contribuya a acelerar el crecimiento en el número de usuarios de Internet y, por supuesto, nos ayude a instalar a la alfabetización digital de  nuestra sociedad como un asunto efectivamente prioritario.

 

 

 

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