13,478 Octavio Islas, El Universal, Tech Bit, columna Proyecto Internet, 16 de marzo 2018

Las noticias falsas (fake news) son información que, al amparo de un propósito pseudo periodístico, responden al objetivo de engañar, difamar, y distorsionar hechos.

De acuerdo con Wikipedia: las noticias falsas son emitidas: “con la intención de inducir a error, manipular decisiones personales, desprestigiar o enaltecer a una institución, entidad o persona u obtener ganancias económicas o rédito político. Tienen relación con la propaganda y la posverdad”.

Las noticias falsas no son inherentes a los nuevos medios digitales, como algunas personas suponen. Estas adquirieron gran notoriedad en fechas relativamente recientes. Sin embargo, en realidad estaban presentes desde hace mucho tiempo en los medios convencionales, como el cine, la radio y la televisión. Se recurría a ellas en conflictos armados y en campañas propagandísticas destinadas a confundir a los adversarios.

Las noticias falsas han adquirido gran notoriedad. Ello, en buena medida, se debe a la instantaneidad informativa la cual es una de las cualidades inherentes de los nuevos medios, particularmente las redes sociodigitales (que representan extraordinarios canales para diseminar rápidamente información a bajo costo: función amplificadora).

Además, debemos tener presente que en algunos países, los nuevos medios digitales se han convertido en los principales medios informativos para un gran número de personas, desplazando a un segundo plano a los medios convencionales, tal como consigna el estudio Reuters Institute Digital News Report 2017, realizado por Reuters.

Las noticias falsas también pudieran responder al propósito de minar la credibilidad informativa de los nuevos medios.

Los nuevos medios digitales y la amigabilidad de la nueva web, también posibilitaron el advenimiento de los prosumidores, los actores comunicativos de la Economía del Conocimiento, la cual, de acuerdo con Alvin Toffler (1980), introduciría la “tercera ola”, y que asumirían el control de los medios “desmasificados”. En no pocas naciones, México, por ejemplo, los prosumidores no recibieron ningún tipo de alfabetización digital (ese fue uno de los grandes temas ausentes en la Estrategia Digital Nacional).

El nuevo entorno digital propició la conversión de no pocos prosumidores en involuntarios propagadores de noticias falsas. Para lograr notoriedad, basta ser el primero en replicar, prescindiendo para ello, por supuesto, de la indispensable verificación de los hechos y las fuentes.

No pocos prosumidores aztecas pretendieron alcanzar cierta notoriedad a partir de su rapidez como replicadores de toda aquella información que consideraban interesante, ignorando lo que todo periodista debe realizar: confirmar el hecho, investigar la confiabilidad de la fuente.

La mayoría de noticias falsas que circulan en las redes sociales fueron cuidadosamente preparadas. Deben resultar verosímiles. Proliferan en campañas electorales, se incrustan a la perfección en campañas de propaganda negra. En México, la iniciativa #NoMásFakes, impulsada por Marco Levario, director de la revista Etcétera, antecedió a #Verificado2018, proyecto que encabeza Animal Político, y al cual se han sumado algunos medios de comunicación que comprenden la importancia y urgente necesidad de contrarrestar la propagación de noticias falsas en el actual proceso electoral.

Las fake news no deben combatirse con iniciativas restrictivas que normalizan la censura. El efectivo combate parte de la educación —siempre la mejor respuesta a los grandes problemas sociales—. Indispensable impulsar la alfabetización digital. Ese debe ser el fundamento impostergable de una auténtica agenda digital nacional.