13,075 México, Parametría, Actitudes mexicanas hacia la mariguana se moderan

Actitudes mexicanas hacia la mariguana se moderan
La liberalización de drogas al norte de la frontera puede acelerar el proceso.

En noviembre 57% de los californianos votaron por legalizar el cultivo y uso de mariguana con fines recreativos. Los estadounidenses en otros siete estados y Washington, DC, son ahora, o pronto esperan ser, libres de fumar, pero la liberalización en el estado más poblado de la frontera se sentirá de manera más aguda en el sur. México acaba de conmemorar el décimo aniversario de una guerra contra las drogas. Ha gastado millones de dólares en erradicar la cannabis, pero ahora se enfrentará a un enorme mercado regulado, uno donde el 30% de la población es mexicana o mexico-americana. Éste cambio en Estados Unidos podría llevar a un replanteamiento del tema en México; tanto entre la gente común, así como los responsables de formular las políticas públicas y también en los potenciales proveedores.

Empecemos con los ciudadanos. Casi un tercio de los ciudadanos en México actualmente apoya la legalización de la mariguana para uso recreativo. Las actitudes se están moderando: en 2008 sólo el 7% aprobó que la mariguana fuera legal. Muchos mexicanos asocian la hierba con los horrores de la guerra contra las drogas, que se calcula han costado más de 80,000 vidas. Para algunos esto es una razón para rechazar la legalización; mientras que para otros, es sacarla de las manos de los criminales.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, ha propuesto despenalizar la posesión de 28 gramos o menos de mariguana para fines recreativos (el límite actual es de cinco gramos). El 13 de diciembre, en un importante paso hacia la despenalización de la droga, el Senado votó por legalizar la mariguana medicinal. Esta liberalización parcial es popular: 98 de los 127 senadores lo apoyaron, con sólo siete votos en contra. Los periódicos están llenos de historias del potencial de la cannabis en el tratamiento de una serie de enfermedades. Incluso el arzobispo católico de la ciudad de México dio su imprimátur al proyecto de ley. Se espera que la Cámara Baja la apruebe a principios de 2017.

Como el dormitorio de un fumador de mariguana, sin embargo, el camino hacia la legalización total está lleno de obstáculos. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) del Sr. Peña está dividido entre complacer a su base tradicional y atraer a los mexicanos más jóvenes que, al igual que sus iguales en otros lugares, son más proclives a apoyar la despenalización total de la cannabis. El pobre desempeño del PRI en las elecciones de los gobernadores de junio, se atribuyó en parte a las reformas propuestas por el Sr. Peña a las leyes sobre la mariguana y el matrimonio gay, que pueden haber alienado a los conservadores. Desde entonces la despenalización se ha retrasado.

Luego está Donald Trump. La posesión de mariguana sigue siendo ilegal bajo la ley federal en los Estados Unidos. Los puntos de vista del presidente electo no son claros: él ha dicho que la política de la mariguana debe ser dejada a los estados y la legalización “debe ser estudiada”, pero también que la droga no debe ser legalizada en este momento. El probable próximo Fiscal General, Jeff Sessions, es un antiguo guerrero de la droga, que ha criticado el “tratamiento laxo” de la mariguana de Barack Obama. Él puede hacer cumplir las reglas federales con más avidez en California y en otros lugares. O no.

Nada puede invertir la tendencia hacia la liberalización, que refleja un cambio secular en las actitudes estadounidenses. Pero el Sr. Sessions podría retardar su progreso, y tal vez desalentarlo en el sur de la frontera.

 

Fumar y los criminales

Por el momento, los mexicanos quizás más afectados por los cambios en el norte son las famosas bandas de narcotraficantes del país. Las incautaciones de mariguana en la frontera sur-oeste de los Estados Unidos por la Patrulla Fronteriza, -un útil indicador de la actividad de las bandas mexicanas- sugieren que los traficantes están siendo exprimidos por cultivos estadounidenses legalmente cultivados. En los tres años después de que Colorado se convirtiera en el primer estado estadounidense en legalizar la mariguana recreativa en 2012, las incautaciones cayeron de 1,000 a 700 toneladas.

Los delincuentes han respondido de dos maneras. Por una parte, están vendiendo más mariguana a sus compatriotas, que consumen relativamente poco y así representan un mercado de crecimiento atractivo. Y por otra parte, las bandas también están cambiando a drogas más duras. “El narcotráfico trata sobre la gestión de las rutas”, observa Antonio Mazzitelli, jefe regional de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Según Mazzitelli, si la demanda de mariguana ilegal disminuye, los traficantes se trasladarán a metanfetamina, cocaína u opiáceos. La lucha por controlar nuevas líneas de negocio puede ser una de las razones de la renovada violencia en las zonas fronterizas de México.

Flexibilizar aún más las leyes de drogas estadounidenses, para permitir las ventas reguladas de drogas duras, también, perjudicarían a los proveedores ilegales al proporcionar alternativas legales. Por desgracia, esto no está en la agenda. La eventual legalización en México, comenzando con la mariguana, tendría en el tiempo un efecto similar. Pero la regulación es difícil. Los impuestos para la mariguana son demasiado altos y las bandas dominarán el comercio pirata, al igual que lo hacen con alrededor de una sexta parte del mercado de tabaco de México. Impuestos demasiado bajos y muchos mexicanos más se drogarán.

Es poco probable que los políticos vayan más lejos que la opinión pública. Pero California puede insinuar las cosas por venir: el 46% de los latinos votaron a favor de la legalización en 2010. Esta vez, la encuesta de salida sitúa la cifra en 57%.

 

Artículo publicado en The Economist el 24 de diciembre de 2016

http://www.economist.com/news/americas/21712131-drug-liberalisation-north-border-may-speed-up-process-mexican-attitudes-marijuana