13,768 Islas, O. Google a juicio. Oportunismo electoral. Proceso, 3 de noviembre, 2020.

Google a juicio. Oportunismo electoral

Octavio Islas

A pocos días de la celebración de la quincuagésima novena elección presidencial en Estados Unidos -el martes 3 de noviembre-, el gobierno del presidente Donald Trump decidió demandar a Google LLC por prácticas monopólicas.

A través del Departamento de Justicia, que cuenta con el apoyo de los gobiernos de once estados de la Unión Americana -Arkansas, Carolina del Sur, Florida, Georgia, Indiana, Kentucky, Louisiana, Mississipi, Missiouri, Montana, y Texas-, el gobierno del presidente Trump presentó una demanda contra Google, acusando a la firma de Larry Page y Sergey Brin de obstruir sistemáticamente a la competencia y afectar a los consumidores.

El Departamento de Justicia sostiene que el “monopolio ilegal” de Google en el mercado de las búsquedas y la publicidad en internet: “sofoca la competencia y la innovación de pequeños rivales de Google y perjudica a los consumidores al reducir la calidad de la búsqueda y limitar las protecciones de privacidad así como las opciones de búsqueda alternativas”.

Además, el Departamento de Justicia afirmó que Google estableció una “red ilegal” de acuerdos comerciales “excluyentes y entrelazados” que margina a los competidores. Para ello, Google utiliza miles de millones de dólares recaudados de los anunciantes para pagar a los fabricantes de teléfonos inteligentes a fin de garantizar que Google sea el motor de búsqueda predeterminado en los navegadores.

El sábado 19 de diciembre es la fecha límite para que Google pueda presentar sus descargos.  Debemos considerar que ese día ya será conocido el nombre del jefe de gobierno de Estados Unidos para los próximos cuatro años.

Además, otras importantes firmas tecnológicas, como Apple, Amazon y Facebook están siendo investigadas por el Departamento de Justicia, y por la Comisión Federal de Comercio.

Al amparo de similares razonamientos jurídicos sobre prácticas monopólicas, el Departamento de Justicia podría abrir procesos contra Amazon, Apple y, por supuesto, Facebook. Su conducta empresarial no precisamente se distingue de Google.

Sin embargo, vale la pena tener presente un hecho registrado hace 20 años.

En el año 2000, el Departamento de Justicia emprendió un proceso contra Microsoft por prácticas monopólicas.

Célebres periodistas estadounidenses, como John Heilemann, por ejemplo, no disimularon su entusiasmo al proclamar “el fin de la Era Microsoft”. Sin embargo, su equivocación fue rotunda. El resultado del juicio contra Microsoft por prácticas monopólicas resultó decepcionante.

El proceso contra Microsoft por prácticas monopólicas, emprendido por el Departamento de Justicia durante el gobierno del presidente William Clinton -demócrata-, sencillamente perdió interés en el Departamento de Justicia del presidente George W. Bush -republicano-.

A veinte años de distancia y, aún sin el liderazgo formal de Bill Gates, es posible advertir que Microsoft no precisamente modificó su conducta empresarial.

De acuerdo con estudios realizados en 2020 por Forbes, Kantar e Interbrand, Microsoft es considerada como una de las cinco marcas más valiosas del mundo.

Incluso en el reciente reporte de Interbrand, el cual fue dado a conocer a mediados del mes de octubre, el valor estimado de Microsoft fue superior al de Google.

El desarrollo de la demanda emprendida por el gobierno del presidente Trump contra Google por prácticas monopólicas, fundamentalmente depende de factores y tiempos políticos. Ello relega a un segundo plano a los argumentos jurídicos.

La Vigesimosegunda Enmienda constitucional faculta al presidente en ejercicio, Donald Trump, para ser reelecto y mantenerse en la presidencia un segundo período.

Si ello ocurre, la demanda contra Google efectivamente podría continuar su curso legal. En cambio, si Donald Trump pierde las elecciones, la demanda contra Google podría ser desestimada por el gobierno demócrata.

Por otra parte, es posible afirmar que, por lo menos desde 2015, Donald Trump conocía las prácticas monopólicas que el Departamento de Justicia hoy abribuye a Google.

Sin embargo, en 2015 tales prácticas no precisamente resultaban objetables a Donald Trump. Tan deleznables prácticas monopólicas resultaron sumamente útiles para permitirle ganar la presidencia de Estados Unidos en noviembre de 2016.

En 2015, los republicanos estaban muy rezagados frente a los demócratas en el conocimiento y el uso de innovaciones tecnológicas destinadas a propósitos electorales.

Por ello, no dudaron en recurrir a los servicios de Cambridge Analytica para trabajar en la campaña presidencial de Donald Trump, quien además demostró estar dispuesto a hacer todo lo que fuera necesario para ganar las elecciones.

Durante el desarrollo de las campañas presidenciales en la Unión Americana, en 2016, el equipo de campaña de Donald Trump destinó considerables sumas de dinero a Google, Facebook, Twitter y, por supuesto, a Cambridge Analytica, agencia especializada en trabajar en el cambio conductual del electorado.

Cambridge Analytica desarolló una efectiva estrategia persuasiva, sustentanda en Big Data y avanzados algoritmos predictivos orientados al reconocimiento psicográfico de las expectativas y sentimientos del electorado.

Para establecer dónde pasaba más tiempo el electorado meta, Cambridge Analytica fundamentalmente recurrió a Facebook, YouTube, Twitter y Pandora.

La efectiva estrategia de microfocalización desplegada por Cambridge Analytica, permitió asegurar que los audios, videos, anuncios y los mensajes de Trump en las principales plataformas digitales, efectivamente llegaran al público objetivo.

En 2020, la furiosa propagación de la covid-19, inevitablemente ha enrarecido el desarrollo de las campañas presidenciales en Estados Unidos, afirmándolas como una especie de referéndum ciudadano sobre la forma como el gobierno de Trump ha venido manejado la pandemia. Por supuesto que el saldo no es favorable.

El 16 de junio de 2015, em la Trump Tower en Nueva York, Donald Trumo anunció la decisión de presentarse a la carrera por la presidencia de Estados Unidos. En esa ocasión, em su discurso destacó la importancia de construir un gran muro para apartar a los malos mexicanos de Estados Unidos.

-Construiré un enorme muro en la frontera del sur. Y haré que México pague ese muro-.

Como el presidente Donald Trump no consiguió cumplir la primera promesa de su precampaña, decidió dar un golpe mediático a través de la inesperada detención del general Salvador Cienfuegos, quien se desempeñó como jefe de la Defensa Nacional durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

En su desesperación por retener la presidencia, Donald Trump apuesta por otro golpe mediático: el proceso contra Google.

Sin embargo, en los cargos que el Departamento de Justicia ha presentado contra Google, deliberadamente fue omitido el argumento fundamental: la forma como Google utiliza los “datos de conducta” de sus usuarios.

En tan delicado tema, Google inevitablemente resultaría afectada, tanto como Amazon, Apple, Facebook y, por supuesto, Microsoft.

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