13,683, Parametría,Brasil y la división social

El 28 de octubre de este año, los electores brasileños acudirán a la segunda vuelta donde se definirá al próximo presidente. La elección de este país latinoamericano está siendo observada en el mundo por distintas razones, una de ellas es que Brasil es de los países más importantes de la región. Los acontecimientos previos al proceso electoral como el impeachent a Dilma Rousseff, la decisión del Tribunal Superior Electoral de impedir la candidatura del exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva y la controversia en torno a las posiciones ideológicas de los candidatos son otros factores que han motivado diferentes análisis sobre estas elecciones.

En la primera vuelta celebrada el 7 de octubre los candidatos Jais Bolsonaro y Fernando Haddad consiguieron los mayores porcentajes de votación, 46% y 29% respectivamente, lo que los convierte en finalistas para aparecer en la boleta. La participación de acuerdo con los datos oficiales fue alta, pues el 79.6% de las personas con derecho a voto asistió a las urnas. Vale la pena decir que esta elección tiene un rasgo característico que hemos visto en otros lados como Estados Unidos, Reino Unido, Colombia o en nuestro propio país: la polarización de la sociedad.

Cada vez vemos con más frecuencia una división de las sociedades, por ejemplo, en Estados Unidos bastiones republicanos vs demócratas; en Reino Unido la región Brexit vs la que prefiere la permanencia en la Unión Europea, en Colombia los departamentos que estaban a favor de los Acuerdos de Paz vs aquellos que los rechazaban. Los mapas con los resultados de estas posiciones indican que más allá de divisiones políticas existe una división social, ciudadanos cada vez más polarizados sin temas que los reconcilien, algo que de acentuarse puede representar un problema para nuestras sociedades.

En Brasil ocurre algo similar, los resultados de las votaciones indican que el noreste, de donde es originario Lula, continúa siendo un bastión importante de votos para el Partido del Trabajo, esencialmente la región rural. Sin embargo, Bolsonaro candidato del Partido Social Liberal ha logrado captar a los electores del sur, donde su discurso antiambientalista y de desarrollo ha permeado y ha obtenido mayores votos incluso en Sao Paulo.

En tanto, el candidato Ciro Gomes obtuvo mayor número de votos en Ceará entidad de origen de dicho candidato quien ya no pasará a la segunda vuelta. Se espera que ese estado apoye al candidato Haddad en la contienda final.

Otro tema de preocupación de la elección brasileña es el discurso del candidato del Partido Social Liberal. Jair Bolsonaro se ha manifestado en diferentes ocasiones a favor de la dictadura militar; ha realizado declaraciones en contra de las personas homosexuales; comentarios racistas de la comunidad afrobrasileña y además expresiones misóginas. El otro candidato es Fernando Haddad del Partido de los Trabajadores quien fue exalcalde de Sao Paulo y Ministro de Educación con los gobiernos de Lula y Dilma. Su candidatura se hizo oficial después de que se confirmara que Lula no podía presentarse a la elección por la condena por corrupción.

Es interesante ver la evolución del voto en Brasil. En el año 2002, el Partido del Trabajo tenía casi un dominio total en todas las regiones, sin embargo, en la elección de 2006 ya se empieza a ver una división y mayor competencia. EN 2010 el PT vuelve a ganar recuperando algunas regiones del sur, pero también a partir de ese año se hicieron cada vez más denuncias de corrupción. La aprobación del desempeño de la presidenta registraba número ya muy bajos.

El Partido del Trabajo ha sido gobierno en cuatro ocasiones consecutivas y el desgaste provocado por los escándalos de corrupción han pasado factura, los electores brasileños empiezan a moverse hacia otras opciones políticas. El candidato de un partido distinto estuvo a punto de evitar la segunda vuelta al conseguir el 46% de los sufragios, lo que muestra los cambios en la competencia.

Al igual que en México, para Brasil el tema de la corrupción ha sido muy relevante en estas elecciones, convirtiéndose en el tópico principal. Los electores manifestaron haber elegido a Bolsonaro a pesar de los escándalos de sus declaraciones porque lo ven como la única opción que pueda erradicar este problema.

De acuerdo con el último informe de Transparencia Internacional publicado en 2017, la percepción de corrupción en Brasil es alta, el país se ubica en el lugar 96 del ranking de un total de 180, lo que da cuenta de lo trascedente que es para los electores un candidato con un discurso distinto al de los gobiernos que han pasado.

Finalmente, de acuerdo con estimaciones de las encuestas realizadas, se espera que Jair Bolsonaro resulte ganador de la contienda con alrededor del 44% de la votación, empero, en la primera vuelta se tuvo una subestimación de este candidato por lo que el resultado podría ser incluso más alto.

La elección brasileña nos deja aprendizajes importantes respecto de la división presente en términos ideológicos, pero también sociales del país, además de ver que la corrupción es el tema de mayor relevancia para la población. El pase de factura del electorado a un proyecto que inició con el triunfo del PT en 2002 es algo evidente, así como la búsqueda de nuevas opciones, aunque estas tengan discursos extremistas para solucionar los problemas y promover el crecimiento económico.

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