13,563 Octavio Islas, El fin de la neutralidad en Internet. El Universal. Tech Bit. Columna Proyecto Internet. 15 de junio de 2018.

El fin de la neutralidad de la red. El fin de la utopía.

Octavio Islas.

En la primera parte del texto

El 8 de febrero de 1996, William Clinton, cuadragésimo segundo presidente de Estados Unidos, presentó la Ley de Decencia en las Comunicaciones -en inglés; Communications Decency Act-. Esa ley fue originada en el Título V del Acta de Telecomunicaciones de 1995, y fue introducida en 1995 por el senador James Exon Slade Gorton en la Comisión de Comercio, Ciencia y Transportes del Senado. Para amplios sectores de la opinión pública especializada, la referida ley era un pretexto para censurar contenido en Internet. Ese mismo día, pero en Davos, Suiza, John Perry Barlow,[1] cofundador de la Electronic Frontier Foundation y letrista del legendario grupo de rock Grateful Dead, redactó un correo electrónico a sus amigos, el cual se convertiría en un manifiesto de culto en el ciberespacio: “La Declaración de Independencia de Internet”. El emotivo texto que redactó Perry Barlow permitió contener excesos en la Ley de Decencia en las Comunicaciones, la cual fue derogada un año después. La Declaración de Independencia del ciberespacio” sintetizó el tipo de utopías que alimentaba la red en el espíritu idealista y combativo de la vanguardia tecnológica de la generación de Woodstock:

“Gobiernos del Mundo Industrial, vosotros, cansados gigantes de carne y acero, vengo del Ciberespacio, el nuevo hogar de la Mente. En nombre del futuro, os pido en el pasado que nos dejéis en paz. No sois bienvenidos entre nosotros. No ejercéis ninguna soberanía sobre el lugar donde nos reunimos. No hemos elegido ningún gobierno, ni pretendemos tenerlo, así que me dirijo a vosotros sin más autoridad que aquella con la que la libertad siempre habla.

Declaro el espacio social global que estamos construyendo independiente por naturaleza de las tiranías que estáis buscando imponernos. No tenéis ningún derecho moral a gobernarnos ni poseéis métodos para hacernos cumplir vuestra ley que debamos temer verdaderamente.

 

Los gobiernos derivan sus justos poderes del consentimiento de los que son gobernados. No habéis pedido ni recibido el nuestro. No os hemos invitado.

 

No nos conocéis, ni conocéis nuestro mundo. El Ciberespacio no se halla dentro de vuestras fronteras. No penséis que podéis construirlo, como si fuera un proyecto público de construcción. No podéis. Es un acto natural que crece de nuestras acciones colectivas.

 

No os habéis unido a nuestra gran conversación colectiva, ni creasteis la riqueza de nuestros mercados. No conocéis nuestra cultura, nuestra ética, o los códigos no escritos que ya proporcionan a nuestra sociedad más orden que el que podría obtenerse por cualquiera de vuestras imposiciones.

 

Proclamáis que hay problemas entre nosotros que necesitáis resolver. Usáis esto como una excusa para invadir nuestros límites. Muchos de estos problemas no existen. Donde haya verdaderos conflictos, donde haya errores, los identificaremos y resolveremos por nuestros propios medios. Estamos creando nuestro propio Contrato Social. Esta autoridad se creará según las condiciones de nuestro mundo, no del vuestro. Nuestro mundo es diferente. El Ciberespacio está formado por transacciones, relaciones, y pensamiento en sí mismo, que se extiende como una quieta ola en la telaraña de nuestras comunicaciones. Nuestro mundo está a la vez en todas partes y en ninguna parte, pero no está donde viven los cuerpos.

 

Estamos creando un mundo en el que todos pueden entrar, sin privilegios o prejuicios debidos a la raza, el poder económico, la fuerza militar, o el lugar de nacimiento. Estamos creando un mundo donde cualquiera, en cualquier sitio, puede expresar sus creencias, sin importar lo singulares que sean, sin miedo a ser coaccionado al silencio o al conformismo.

 

Vuestros conceptos legales sobre propiedad, expresión, identidad, movimiento y contexto no se aplican a nosotros. Se basan en la materia.

 

Aquí no hay materia. Nuestras identidades no tienen cuerpo, así que, a diferencia de vosotros, no podemos obtener orden por coacción física.

 

Creemos que nuestra autoridad emanará de la moral, de un progresista interés propio, y del bien común. Nuestras identidades pueden distribuirse a través de muchas jurisdicciones. La única ley que todas nuestras culturas reconocerían es la Regla Dorada. Esperamos poder construir nuestras soluciones particulares sobre esa base. Pero no podemos aceptar las soluciones que estáis tratando de imponer. En Estados Unidos hoy habéis creado una ley, el Acta de Reforma de las Telecomunicaciones, que repudia vuestra propia Constitución e insulta los sueños de Jefferson, Washington, Mill, Madison, DeToqueville y Brandeis. Estos sueños deben renacer ahora en nosotros.

 

Os atemorizan vuestros propios hijos, ya que ellos son nativos en un mundo donde vosotros siempre seréis inmigrantes. Como les teméis, encomendáis a vuestra burocracia las responsabilidades paternas a las que cobardemente no podéis enfrentaros. En nuestro mundo, todos los sentimientos y expresiones de humanidad, de las más viles a las más angelicales, son parte de un todo único, la conversación global de bits. No podemos separar el aire que asfixia de aquel sobre el que las alas baten.

 

En China, Alemania, Francia, Rusia, Singapur, Italia y los Estados Unidos estáis intentando rechazar el virus de la libertad erigiendo puestos de guardia en las fronteras del Ciberespacio. Puede que impidan el contagio durante un pequeño tiempo, pero no funcionarán en un mundo que pronto será cubierto por los medios que transmiten bits.

 

Vuestras cada vez más obsoletas industrias de la información se perpetuarían a sí mismas proponiendo leyes, en América y en cualquier parte, que reclamen su posesión de la palabra por todo el mundo. Estas leyes declararían que las ideas son otro producto industrial, menos noble que el hierro oxidado. En nuestro mundo, sea lo que sea lo que la mente humana pueda crear puede ser reproducido y distribuido infinitamente sin ningún coste. El trasvase global de pensamiento ya no necesita ser realizado por vuestras fábricas. Estas medidas cada vez más hostiles y colonialistas nos colocan en la misma situación en la que estuvieron aquellos amantes de la libertad y la autodeterminación que tuvieron que luchar contra la autoridad de un poder lejano e ignorante. Debemos declarar nuestros “yo” virtuales inmunes a vuestra soberanía, aunque continuemos consintiendo vuestro poder sobre nuestros cuerpos. Nos extenderemos a través del planeta para que nadie pueda encarcelar nuestros pensamientos.

 

Crearemos una civilización de la Mente en el Ciberespacio. Que sea más humana y hermosa que el mundo que vuestros gobiernos han creado antes[2].

John Perry Barlow
Uno de los preceptos que subyacen en tan emotivo manifiesto es el principio de neutralidad de la red, el cual, de acuerdo conWikipedia:

“es el principio por el cual los proveedores de servicios de Internet y los gobiernos que la regulan deben tratar a todo tráfico de datos que transita por la red de igual forma indiscriminadamente, sin cobrar a los usuarios una tarifa dependiendo del contenido, página web, plataforma o aplicación a la que accedan”.

Tim Wu es el nombre del profesor en la Universidad de Columbia, Estados Unidos, quien es reconocido como introductor del concepto “neutralidad de la red”. De acuerdo con Wikipedia, la neutralidad de la red:

“es el principio por el cual los proveedores de servicios de internet y los gobiernos que regulan Internet deben tratar por igual todo el tráfico de datos que transita por la red, sin discriminar o cobrar diferencialmente a los usuarios segín el contenido, página web, plataforma, aplicación, tipo de equipamiento utilizado para el acceso o modo de comunicación”[3].

La política de neutralidad que impera en la red hasta hoy garantiza que todos los usuarios de Internet puedan acceder a cualquier servicio, con independencia del contenido, dispositivo, aplicación o protocolo usado para interactuar en Internet.

Tim Wu es el nombre del profesor en la Universidad de Columbia, Estados Unidos, quien es reconocido como introductor del concepto “neutralidad de la red”. De acuerdo con Wikipedia, la neutralidad de la red:

“es el principio por el cual los proveedores de servicios de internet y los gobiernos que regulan Internet deben tratar por igual todo el tráfico de datos que transita por la red, sin discriminar o cobrar diferencialmente a los usuarios segín el contenido, página web, plataforma, aplicación, tipo de equipamiento utilizado para el acceso o modo de comunicación”[4].

 

Ni según el tipo de equipamiento, dispositivo o método de comunicación que utilizan para el acceso. En definitiva, la neutralidad de la red evita que el proveedor contratado cargue tarifas adicionales por visitar alguna web a su cuenta por el servicio prestado. Si este principio es vulnerado, se perderá, no solo la libertad de ver lo que quieras en la red, sino que, además, te cobrarán más.

En el fondo se trata de un problema de precios: consiste en determinar si los operadores de telecomunicaciones y los proveedores de acceso a Internet deben cobrar o no a los consumidores sólo una vez por el acceso a Internet, sin favorecer a un proveedor de contenidos sobre otro, ni imponiendo a los proveedores y plataformas de contenidos precios adicionales por enviar información a través de sus redes a los internautas finales.2

El término fue acuñado en la Universidad de Columbia por el profesor Tim Wu en 2003, como una extensión del concepto de una operadora común que era utilizado para describir el papel de los sistemas telefónicos.

La neutralidad de red se debe ver ante todo como una forma en que los ISP proporcionan el mismo servicio a todos los usuarios y proveedores. Pero hay que tener en cuenta que en las redes es necesario diferenciar el tráfico para priorizar las comunicaciones de los servicios de emergencias, la gestión de la propia red de las operadoras y el uso de servicios críticos como los de tele-asistencia y otros.

Hay que ser estricto a la hora de hablar de la neutralidad de red y pensar que debe haber un mínimo número de excepciones estrictamente limitadas.

Un buen ejemplo de cómo no respetar la neutralidad en la red es el proveedor de servicios de Internet Comcast cuando redujo la velocidad de subida de archivos a las aplicaciones que utilizaban peer to peer (P2P) para compartir archivos. No hace falta indagar mucho para darse cuenta de que en el debate de la neutralidad de la red influyen factores políticos y económicos. Debido a esto y a la influencia de la opinión pública, algunos gobiernos decidieron regular el ancho de banda de los servicios de Internet como un servicio público como, por ejemplo, se regula la electricidad, el gas o el agua. Además, también se imponen limitaciones a los proveedores y se regulan las ofertas que puedan ofrecer.

 

  1. Que Internet es una Red Neutral por diseño, desde su creación hasta su actual implementación, en la que la información fluye de manera libre, sin discriminación alguna en función de origen, destino, protocolo o contenido.2. Que las empresas, emprendedores y usuarios de Internet han podido crear servicios y productos en esa Red Neutral sin necesidad de autorizaciones ni acuerdos previos, dando lugar a una barrera de entrada prácticamente inexistente que ha permitido la explosión creativa, de innovación y de servicios que define el estado de la red actual.3. Que todos los usuarios, emprendedores y empresas de Internet han podido definir y ofrecer sus servicios en condiciones de igualdad llevando el concepto de la libre competencia hasta extremos nunca antes conocidos.4. Que Internet es el vehículo de libre expresión, libre información y desarrollo social más importante con el que cuentan ciudadanos y empresas. Su naturaleza no debe ser puesta en riesgo bajo ningún concepto.

    5. Que para posibilitar esa Red Neutral las operadoras deben transportar paquetes de datos de manera neutral sin erigirse en “aduaneros” del tráfico y sin favorecer o perjudicar a unos contenidos por encima de otros.

    6. Que la gestión del tráfico en situaciones puntuales y excepcionales de saturación de las redes debe acometerse de forma transparente, de acuerdo a criterios homogéneos de interés público y no discriminatorios ni comerciales.

    7. Que dicha restricción excepcional del tráfico por parte de las operadoras no puede convertirse en una alternativa sostenida a la inversión en redes.

    8. Que dicha Red Neutral se ve amenazada por operadoras interesadas en llegar a acuerdos comerciales por los que se privilegie o degrade el contenido según su relación comercial con la operadora.

    9. Que algunos operadores del mercado quieren “redefinir” la Red Neutral para manejarla de acuerdo con sus intereses, y esa pretensión debe ser evitada; la definición de las reglas fundamentales del funcionamiento de Internet debe basarse en el interés de quienes la usan, no de quienes la proveen.

    10. Que la respuesta ante esta amenaza para la red no puede ser la inacción: no hacer nada equivale a permitir que intereses privados puedan de facto llevar a cabo prácticas que afectan a las libertades fundamentales de los ciudadanos y la capacidad de las empresas para competir en igualdad de condiciones.

    11. Que es preciso y urgente instar al Gobierno a proteger de manera clara e inequívoca la Red Neutral, con el fin de proteger el valor de Internet de cara al desarrollo de una economía más productiva, moderna, eficiente y libre de injerencias e intromisiones indebidas. Para ello es preciso que cualquier moción que se apruebe vincule de manera indisoluble la definición de Red Neutral en el contenido de la futura ley que se promueve, y no condicione su aplicación a cuestiones que poco tienen que ver con ésta.

    La Red Neutral es un concepto claro y definido en el ámbito académico, donde no suscita debate: los ciudadanos y las empresas tienen derecho a que el tráfico de datos recibido o generado no sea manipulado, tergiversado, impedido, desviado, priorizado o retrasado en función del tipo de contenido, del protocolo o aplicación utilizado, del origen o destino de la comunicación ni de cualquier otra consideración ajena a la de su propia voluntad. Ese tráfico se tratará como una comunicación privada y exclusivamente bajo mandato judicial podrá ser espiado, trazado, archivado o analizado en su contenido, como correspondencia privada que es en realidad.

    Europa, y España en particular, se encuentran en medio de una crisis económica tan importante que obligará al cambio radical de su modelo productivo, y a un mejor aprovechamiento de la creatividad de sus ciudadanos. La Red Neutral es crucial a la hora de preservar un ecosistema que favorezca la competencia e innovación para la creación de los innumerables productos y servicios que quedan por inventar y descubrir. La capacidad de trabajar en red, de manera colaborativa, y en mercados conectados, afectará a todos los sectores y todas las empresas de nuestro país, lo que convierte a Internet en un factor clave actual y futuro en nuestro desarrollo económico y social, determinando en gran medida el nivel de competitividad del país. De ahí nuestra profunda preocupación por la preservación de la Red Neutral. Por eso instamos con urgencia al Gobierno español a ser proactivo en el contexto europeo y a legislar de manera clara e inequívoca en ese sentido.

 

 

“La información es poder. Pero como con todo poder, hay quienes lo quieren mantener para sí mismos. La herencia científica y cultural del mundo completa, publicada durante siglos en libros y journals, está siendo digitalizada y apresada en forma creciente por un manojo de corporaciones privadas. ¿Querés leer los papers que presentan los más famosos resultados de las ciencias? Vas a tener que mandarle un montón de plata a editoriales como Reed Elsevier. Están aquellos que luchan por cambiar esto. El Movimiento por el Acceso Abierto ha luchado valientemente para asegurarse que los científicos no cedan su derecho de copia, sino que se aseguren que su trabajo sea publicado en Internet, bajo términos que permitan el acceso a cualquiera. Pero incluso en los mejores escenarios, su trabajo sólo será aplicado a las cosas que se publiquen en el futuro. Todo lo que existe hasta este momento se ha perdido. Ese es un precio muy alto por el que pagar. ¿Forzar a los académicos a pagar dinero para poder leer el trabajo de sus colegas? ¿Escanear bibliotecas enteras para sólo permitir leerlas a la gente de Google? ¿Proveer artículos científicos a aquellos en las universidades de élite del Primer Mundo, pero no a los niños del Sur Global? Es indignante e inaceptable. “Estoy de acuerdo,” dicen muchos, “¿pero qué podemos hacer? Las compañías detentan los derechos de copia, hacen enormes cantidades de dinero cobrando por el acceso y es perfectamente legal –no hay nada que podamos hacer para detenerlos.” Pero sí hay algo que podemos hacer, algo que ya está siendo hecho: podemos contraatacar. A ustedes, con acceso a estos recursos –estudiantes, bibliotecarios, científicos– se les ha otorgado un privilegio. Ustedes pueden alimentarse en este banquete del conocimiento mientras el resto del mundo queda fuera. Pero no es necesario –de hecho, moralmente, no es posible– que se queden este privilegio para ustedes. Tienen el deber de compartirlo con el mundo. Y lo han hecho: intercambiando contraseñas con colegas, haciendo solicitudes de descarga para amigos. Mientras tanto, aquellos de ustedes que se han quedado fuera no están cruzados de brazos. Han estado atravesando agujeros sigilosamente y trepando vallas, liberando la información encerrada por las editoriales y compartiéndola con sus amigos. Pero todas estas acciones suceden en la oscuridad, escondidas en la clandestinidad. Se les llama robo o piratería, como si compartir la riqueza del conocimiento fuera el equivalente moral de saquear un barco y asesinar a su tripulación. Pero compartir no es inmoral –es un imperativo moral. Sólo aquellos que están cegados por la codicia se negarían a hacerle una copia a un amigo. Las grandes corporaciones, por supuesto, están cegadas por la codicia. Las leyes bajo las que operan lo requieren –sus accionistas se sublevarían por mucho menos. Y los políticos que se han comprado los apoyan, aprobando leyes que les dan el poder exclusivo de decidir quién puede hacer copias. No hay justicia alguna en obedecer leyes injustas. Es tiempo de salir a la luz y en la gran tradición de la desobediencia civil, declarar nuestra oposición a este robo privado de la cultura pública. Necesitamos tomar la información, donde sea que esté guardada, hacer nuestras copias y compartirlas con el mundo. Necesitamos tomar las cosas que están libres del derecho de copia y agregarlas a este archivo. Necesitamos comprar bases de datos secretas y ponerlas en la Web. Necesitamos descargar journals científicos y subirlos a redes de compartición de archivos. Necesitamos pelear una Guerrilla por el Acceso Abierto. Si somos los suficientes, alrededor del mundo, no sólo enviaremos un fuerte mensaje en oposición a la privatización del conocimiento –la haremos una cosa del pasado. ¿Vas a unírtenos?

Aaron Swartz, Manifiesto por la Guerrilla del Acceso Abierto.

 

Hoy Internet es la piedra en el zapato que tanto incomodidad produce a quienes desean controlar toda la información.

La policía del pensamiento

La administración del presidente Donald Trump ha manifestado interés por eliminar la neutralidad de la red (Net Neutrality). Aunque de ello depende la economía política del Internet que hoy conocemos. El debate sobre la neutralidad de la red ha sido y es de enorme trascendencia para el porvenir de Internet. Eliminar la neutralidad de la red permitiría empoderar a los principales proveedores de acceso en la Unión Americana, como AT&T, Comcast y Verizon. Ello sentaría las bases de una economía política en Internet cualitativamente distinta, en la cual probablemente perderían tanto los generadores de contenido como los usuarios. Los efectos de la contrarreforma del presidente Trump trascenderán los límites geográficos de la Unión Americana, alcanzando –y afectando también- a los usuarios de Internet en todo el planeta.

 

 

La neutralidad de la red descansa en el principio de una ‘Internet libre’. Ello significa que todos sus recursos fácilmente deben ser accesibles a todos los usuarios. La neutralidad de la red también impone obligaciones a los proveedores de acceso a Internet (ISPs), para proporcionar el mismo servicio a todos los usuarios. Sin embargo, considera algunas justificadas excepciones para la canalización del tráfico, como servicios de emergencia, gestión de las redes de los operadores, prestadores de servicios críticos y otros.

 

El 26 de febrero de 2015, durante la administración del presidente Barack Obama, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC por las siglas de sus iniciales en inglés), presidida entonces por Tom Wheeler,[5] consiguió que la banda ancha fuera reclasificada como servicio de telecomunicaciones, con fundamento en el Título Segundo de la Ley de Comunicaciones de 1934, así como en el artículo 706 de la Ley de Telecomunicaciones de 1996. Los proveedores del servicio de Internet (ISPs) ya pretendían establecer condiciones preferentes para determinado tráfico y, por supuesto, a expensas de sus competidores.

 

Con base en la referida normatividad, los ISPs fueron clasificados como “transportistas comunes”. Las diversas disposiciones en materia de neutralidad de la red entraron en vigor en Estados Unidos el 12 de junio de 2015. Ese mismo año, la United States Telecom Association –el organismo comercial que representa los intereses de los grandes proveedores de acceso a Internet- presentó una demanda contra la FCC, impugnando la neutralidad de la red, afirmando que la Comisión no disponía de las facultades legales para establecer la neutralidad de la red.

 

Los grandes proveedores de acceso a Internet argumentan que la sobrerregulación desalienta la inversión necesaria para poder desplegar el servicio de Internet a más personas; además afirman que un mercado competitivo propiciaría que los proveedores de banda ancha tratarían el tráfico en Internet de manera justa. Sin embargo, en el mes de junio de 2015, más de 40 pequeños proveedores de Internet enviaron una carta a la FCC, afirmando que no habían experimentado “ninguna barrera a la inversión” –uno de los principales argumentos que presentan los grandes ISPs para impulsar la necesidad de eliminar la neutralidad de la red-.

Si así fuese, la derogación de la neutralidad de la red incrementaría el poder de los grandes proveedores de Internet antes referidos. Ello efectivamente representaría un grave riesgo para un efectivo sistema de competencia para los pequeños proveedores de Internet.

 

En junio de 2016, un tribunal de apelaciones en el Circuito de Columbia confirmó las reglas de neutralidad de la red que impulsó la administración del presidente Obama, ratificando la determinación de la FCC que estableció que el acceso a la banda ancha es tema de interés público y no un lujo. Por tal razón, AT&T y otros proveedores de acceso han intentando presionar a la Suprema Corte de los Estados Unidos para terminar con las reglas de neutralidad, argumentando que la Comisión Federal de Comunicaciones se ha excedido en sus funciones al haber reclasificado a los proveedores para imponerles una regulación más estricta. Sin embargo, hoy todo podría cambiar.

 

  1. La contrarreforma de Trump

 

Desde su agitada campaña por la presidencia de Estados Unidos, como candidato del Partido Republicano, el magnate Donald Trump evidenció la intención de eliminar la neutralidad de la red.

 

Una vez que asumió la presidencia, designó a Ajit Varadaj Pai presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones, en enero del año en curso. Pai fue funcionario de la FCC, pero antes se desempeñó como abogado de Verizon. Pai de inmediato dio a conocer sus intenciones de poner fin al “enfoque regulador de utilidad a Internet y restablecer el poder de las fuerzas del mercado en la regulación de Internet”.

 

Las razones de Pai han sido las mismas que pregonan los grandes ISPs: la inversión aumentará la infraestructura, estimulando la innovación en las compañías de banda ancha. En su propuesta además sugiere reorientar la autoridad de la FCC a la Comisión Federal de Comercio (FTC) para supervisar las prácticas de privacidad.

 

Pai además ha impulsado la necesidad de discutir las reglas de línea brillante de la Orden del Título Segundo, las cuales impiden que los proveedores de acceso a Internet puedan bloquear, limitar o priorizar el tráfico de determinados sitios web. Estas nuevas reglas permitirían a los proveedores de servicios de Internet (ISP) bloquear sitios web, ralentizarlos, dividir Internet en ‘carriles rápidos’ para las compañías que pagan y ‘carriles lentos’ para el resto.

 

Pai no solo cuenta con el respaldo de la gran mayoría de congresistas del Partido Republicano y, por supuesto, del presidente Trump, además tiene todo el apoyo de los poderosos proveedores de acceso a Internet en la Unión Americana.

 

Los grandes ganadores de esta contrarreforma impulsada por el presidente Trump, precisamente serían los grandes proveedores de servicios de Internet, quienes podrían empezar a operar “un peaje de dos vías”, recaudando dinero tanto de los suscriptores de Internet como de los sitios web que pretendan llegar a los usuarios a velocidades más rápidas.

 

Es importante destacar que, al margen del debate sobre el futuro de la neutralidad de la red, el comportamiento de los grandes ISPs no precisamente ha sido ejemplar. Verizon ya ha admitido una vez haber manipulado velocidades de datos para “optimizar” determinados contenidos. En 2016 Netflix se vio en la necesidad de reducir la calidad de su servicio de video streaming para los usuarios de dos operadores: Verizon y AT&T “con el fin de proteger a los consumidores impidiéndoles rebasar los límites de datos móviles”.

 

El martes 12 de julio del año en curso, algunas de las grandes empresas emblemáticas de Internet, como Amazon, Twitter, Netflix, Spotify, entre otras, expresaron su enérgico rechazo a la iniciativa de la administración del presidente Trump, destinada a eliminar la neutralidad de la red por la que tanto se ha luchado desde sus inicios. En el sitio Battle for the  Net[6] [https://www.battleforthenet.com/#widget-learn-more] fue publicada esta información:

 

“Esta es una batalla por el futuro de Internet. Comcast, Verizon y AT&T quieren dar fin a la neutralidad de la red para poder imponer cargos extras y controlar lo que ves y haces en línea. El 12 de julio daremos el primer paso para detenerlos. Esta es una batalla por el futuro de Internet. Antes de que hagas cualquier otra cosa, envía ahora una carta a la FCC y al congreso (…) Desde el apagón de SOPA hasta el Slowdown de Internet, hemos demostrado una y otra vez que cuando Internet se reúne, podemos detener la censura y la corrupción. Ahora, ¡tenemos que hacerlo de nuevo!”.[7]

Los defensores de la neutralidad de la red sostienen lo siguiente sobre el tema:

 

“es el principio básico que protege nuestra libertad de expresión en Internet. El Título II de la Ley de Comunicaciones proporciona la base legal para la neutralidad de la red (…) Internet ha prosperado precisamente por la neutralidad de la red. Es lo que hace a Internet tan vibrante e innovador: un lugar para la creatividad, la libre expresión y el intercambio de ideas. Sin neutralidad de la red, Internet se convertirá más en TV por cable, donde el contenido que ves es lo que tu proveedor pone delante de ti”.[8]

En la referida convocatoria se afirma:

 

“la censura de los ISPs es un problema serio. Comcast ha estrangulado a Netflix, AT&T ha bloqueado FaceTime; Time Warner Cable ha estrangulado el popular juego League of Legends y Verizon admitió que introducirá carriles rápidos para sitios que pagan -y carriles lentos para todos los demás- si la FCC levanta las reglas. Esto perjudica a los consumidores y a las empresas grandes y pequeñas”.[9]

 

Los grandes proveedores de contenidos en Internet han objetado la iniciativa Trump-Pai. Lauren Culbertson, responsable de asuntos públicos en Twitter, señaló que el negativo impacto de la contrarreforma de Trump en materia de neutralidad de la red trasciende a los Estados Unidos, y afectará a todos los usuarios de Internet en el planeta: “La Neutralidad de red es esencial para los más de 3,200 millones de personas en todo el mundo que utilizan Internet, el cual afecta casi todos los aspectos de la economía global”.

 

Sin embargo, el pronunciamiento más importante fue dado en el mes de abril, cuando Tim Berners-Lee –creador de la web- expresó su opinión sobre el tema:

 

“Cuando inventé la web, no tuve que pedir permiso a nadie, ni tampoco los exitosos empresarios de Internet de Estados Unidos cuando empezaron sus negocios. Para alcanzar todo su potencial, Internet debe seguir siendo un espacio sin permiso para la creatividad, la innovación y la libre expresión. En el mundo actual, las empresas no pueden operar sin Internet, y el acceso a ella está controlado por sólo unos pocos proveedores. Los anuncios de la FCC hoy sugieren que quieren dar un paso atrás y permitir que los jugadores concentrados del mercado para elegir los ganadores y perdedores en línea. Su charla trata de conectar a más personas, pero ¿qué sentido tiene si su ISP sólo le permite ver las películas que eligen, al igual que los viejos tiempos de cable?”.[10]

 

Por otra parte, Cynthia C. Hogan, vicepresidenta de asuntos públicos de Apple, remitió una carta a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), en la cual destacó la necesidad de continuar con las reglas establecidas por la administración del presidente Obama, para “proteger la neutralidad de la red y no permitir carriles rápidos en línea”[11]. La vocera de Apple –condiderada la marca más valiosa del mundo en dos de los tres principales estudios anuales sobre el valor de las principales marcas mundiales- [12] particularmente definió la posición de la marca concebida por Steve Jobs frente a la posible instauración de “carriles rápidos” en Internet:

 

“No hay carriles rápidos pagados. Los proveedores de banda ancha no deben crear vías rápidas pagadas en Internet. El levantamiento de la actual prohibición de acuerdos de priorización pagados podría permitir a los proveedores de banda ancha favorecer la transmisión del contenido o los servicios de un proveedor (o el proveedor propio contenidos o servicios en línea) sobre otros contenidos en línea, alterando fundamentalmente Internet que conocemos hoy, en detrimento de los consumidores, la competencia y la innovación. Los consumidores hoy buscan el contenido y los servicios que desean basados ​​en numerosos factores, incluyendo calidad, innovación, facilidad de uso y consideraciones de privacidad. Los carriles rápidos pagados podrían transmisión del tráfico de Internet con neutralidad de contenido con un trato diferenciado del contenido la capacidad de los proveedores en línea o la voluntad de pagar. El resultado sería un Internet con competidores en los que los proveedores en línea son impulsados ​​a alcanzar acuerdos con proveedores de banda estar atrapado en el carril lento y perder clientes debido a un servicio de calidad inferior. Además, podría crear barreras artificiales a la entrada de nuevos servicios en línea, haciendo más difícil para el futuro innovaciones para atraer la inversión y tener éxito.  Lo peor de todo, podría permitir una banda ancha centrada en los intereses del o peor de todo, podría permitir a un proveedor de banda ancha, no en el consumidor, elegir a los ganadores y perdedores de Internet, basados ​​en un proveedor de banda ancha como prioridad en lugar de la calidad del servicio” [13].

 

El comunicado de Apple destacó también la importancia de la transparencia, la competencia, el desarrollo de inversiones y la innovación como principios clave en el desarrollo de Internet: “Internet es demasiado importante para los consumidores y demasiado esencial para que la innovación quede desprotegida e incierta” [14], concluyó la vocera de Apple.

 

Si bien no hay novedad alguna en los argumentos que presentó Hogan -“Apple solo dijo a la FCC lo que todos pensamos sobre la neutralidad de la red”- [ http://bgr.com/2017/08/31/net-neutrality-apple-comments-fcc/], ese pronunciamiento, por el simple hecho de tratarse de Apple, resulta sumamente significativo. El idealismo por preservar Internet abierto, no precisamente fue la “noble” preocupación que fundamentó la misiva de Hogan a la FCC. Debemos tener presente que Apple se comprometió a invertir millones de dólares para producir películas, así como programas de  televisión en línea. Inclusive se ha especulado sobre la posibilidad de adquirir Disney. Por tal razón cualquier cambio en la normatividad sobre la neutralidad de la red, también le afectaría.

 

En definitiva, la FCC no debe permitir que los grandes proveedores de Internet controlen la velocidad de los servicios, Afirman Steve Wozniak y Michael Coops[15]. La FCC debe abandonar el plan para acabar con la neutralidad de la red, y en lugar de crear carriles de alta velocidad para unos cuantos debe hacerlo para todos, promoviendo la competencia, el acceso a la banda ancha, y la asequibilidad de los servicios. Wozniak, fue el inventor de la computadora personal y Coops fue comisionado de la FCC de 2001 a 2011. Ambos consideran que terminar con la neutralidad de la red acabaría también con el Internet que hoy conocemos.

 

La eliminación de la neutralidad de la red permitiría que los ISP’s sigan cobrando a los usuarios por el acceso a Internet, pero también a las instituciones que proveen de contenido por una conexión más rápida con sus clientes. Así las organizaciones con menos posibilidades económicas sufrirían por la velocidad de descarga, mientras que aquellas en una situación financiera favorable, asegurarían con los ISP’s planes privilegiados de transferencia.

Conclusión

 

Las repercusiones de lo que sea resuelto en materia de neutralidad de la red, definitivamente trascenderán las fronteras de la Unión Americana, serán globales y, peor aún, podrían resultar irreversibles. El pobre interés de la prensa especializada en México sorprende. El nulo interés de las instancias gubernamentales que tanto destacan sus acciones en materia de gobierno electrónico definitivamente no sorprende. Su conocido autismo es crónico.  El nuevo Internet resultante impondría una nueva economía política en la red. La transformaría en algo muy diferente a lo que hoy conocemos. Definitivamente resultaría más caro para los usuarios. El efectivo poder en Internet pasaría de los generadores de contenidos a manos de los proveedores de acceso.

 

[1] John Perry Barrow falleció el 7 de febrero de 2017.

[2] Wikisource. Declaración de Independencia del ciberespacio. En: https://es.wikisource.org/wiki/Declaraci%C3%B3n_de_independencia_del_ciberespacio Consultado: 14 de junio, 2018.

[3] Disponible en https://en.wikipedia.org/wiki/Net_neutrality Consultado: 13 de octubre de 2017.

[4] Disponible en https://en.wikipedia.org/wiki/Net_neutrality Consultado: 13 de octubre de 2017.

[5] Wheeler concedió una interesante entrevista al periodista Mark Sullivan sobre la neutralidad de la red. Wheeler destacó que la FCC debe ser proteger a los consumidores y promover la competencia y la innovación en un mercado no competitivo. Esa es la principal diferencia de la FCC en los gobiernos de los presidentes Obama y Trump. Véase: https://www.fastcompany.com/40445949/ex-chair-tom-wheeler-dismantles-fccs-argument-to-abandon-net-neutrality  Consultada: 13 de octubre de 2017.

[6] En castellano: Batalla por la red.

[7] En https://www.battleforthenet.com/#widget-learn-more Consultado: 13 de octubre de 2017.

[8] Ibidem.

[9] Ibidem.

[10] Véase: https://webfoundation.org/2017/04/sir-tim-berners-lee-responds-to-us-net-neutrality-threat/  Consultado: 13 de octubre de 2017.

[11] Véase: https://ecfsapi.fcc.gov/file/10830069155074/NN%20reply%20comments%20(final).pdf Consultado: 13 de octubre de 2017.

[12] Véase: Interbrand Best Global Brands 2017 [disponible en http://interbrand.com/wp-content/uploads/2017/10/BGB_2017_Report.pdf] Consultado: 13 de octubre de 2017; y The World´s Most Valuable Brands 2017 [disponible en https://www.forbes.com/powerful-brands/list/] Consultado: 13 de octubre de 2017.

[13] Véase: https://ecfsapi.fcc.gov/file/10830069155074/NN%20reply%20comments%20(final).pdf Consultado: 13 de octubre de 2017.

[14] Véase: https://ecfsapi.fcc.gov/file/10830069155074/NN%20reply%20comments%20(final).pdf Consultado: 13 de octubre de 2017.

[15] Véase: Wozniak & Copps: Ending net neutrality will end the Internet as we know it. https://www.usatoday.com/story/opinion/2017/09/29/ending-net-neutrality-will-end-internet-we-know-steve-wozniak-michael-copps-column/704861001/ Consultado: 13 de octubre de 2017.

 

 

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