13,234 México, Parametría,   La peor noche para los conteos rápidos

La peor noche para los conteos rápidos
A diferencia de lo que piensan algunos analistas sobre el papel de las encuestas preelectorales, de salida y conteos rápidos, el pasado 4 de junio fue probablemente uno de los peores días, si no es que el peor en tiempos recientes.

Para entender este diagnóstico es pertinente conocer las diferencias entre las encuestas de salida, los conteos rápidos y el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), sobre todo en función de quién los hace.

La forma en que los medios hablan de “las encuestas” ayuda poco o nada a realizar estas distinciones, pues son consideradas como una misma forma de realizar mediciones electorales, cuando los objetivos, muestras, alcances y realizadores son distintos. Es necesario estar mejor informados para hacer análisis y críticas bien fundamentadas, de lo contrario perderemos la oportunidad de estudiar estas herramientas en sus justas dimensiones.

Primero es necesario entender las diferencias entre las encuestas de salida y los conteos rápidos. Si bien las encuestas de salida son el instrumento más poderoso con el que contamos para conocer al elector, como las encuestas preelectorales han mostrado ser muy vulnerables, ya que tenemos que confiar en lo que nos dice el entrevistado y esperar que la no respuesta sea baja.

Cada vez es más necesario hacer modelos para saber cuál fue la decisión del elector, pues el rechazo a contestar encuestas o bien la desconfianza para decir en verdad por quién se emitió el voto son elementos importantes que tienen un impacto en los resultados. Las encuestas de salida son realizadas por consultoras y medios de comunicación y no por una autoridad electoral.

En cambio, los conteos rápidos son datos tomados de las “sabanas” que se publican con los resultados de cada casilla y no dependen de lo que nos diga el elector, sino de la votación en sí. Por ello son datos infinitamente más confiables. Los conteos rápidos suelen ser realizados por medios de comunicación, partidos y por la autoridad electoral. En principio, que los realicen los dos primeros no tiene mayor consecuencia. El que los realice la autoridad electoral sí.

De hecho, esta situación nos remite a un viejo debate, ¿debe la autoridad electoral realizar estimaciones estadísticas cuando esa misma autoridad debe contar los votos y dar un resultado oficial? De las tres pasadas elecciones donde se eligió gobernador, existe un escenario donde la estimación del conteo rápido no coincidió con el cómputo de votos? en Coahuila, el resultado de los cómputos fue de 38.19 por ciento para el candidato Miguel Riquelme, cuando el límite superior del conteo rápido lo estimaba en 37.34 por ciento.

A pesar de que el Instituto Electoral de Coahuila señaló que no podía declarar tendencia a favor de algún candidato, ya que los intervalos de estos se traslapaban, esto en lugar de abonar a la confianza de la elección ha causado más polémica. Lo mismo ocurrió en la elección de 2006, cuando el INE, con datos del conteo rápido, no pudo declarar un ganador debido a la cercanía en los votos obtenidos por Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón, lo que sirvió como estandarte para declarar el posible robo de la elección.

Los conteos rápidos realizados por los medios de comunicación y por los partidos no tienen consecuencias como los realizados por las instituciones electorales. En el caso de los medios de comunicación sí hay una diferencia entre los resultados estimados y los finales? el evento queda solo como algo anecdótico. Para las consultoras el tema se convierte en un mal récord y para los partidos puede sancionarse dentro de un esquema de responsabilidad política, pero para los OPLE o el INE la consecuencia es distinta, pues estas diferencias se consideran irregularidades que usan los que no ganaron la elección para deslegitimarlos y convertirlas en motivos de impugnación.

Ahora hay una especie de linchamiento en contra de los institutos locales electorales, incluso el INE ya ha declarado que revisará qué pasó en estas elecciones, y es que a diferencia de los partidos o los medios de comunicación, para las instituciones electorales sí hay consecuencias cuando se reporta de manera incorrecta un conteo rápido.

Ante este escenario, los medios de comunicación han hecho un nulo trabajo para abonar a la confianza en la democracia? no intentan explicar las diferencias entre las mediciones, la primera reacción es desestimar el método y brindar poca información adicional que es útil para todos.

Es normal que al tener tres tipos de fuentes de información y de resultados (PREP, conteo y cómputos) el ciudadano no tenga claro cuál indica quién ganó la elección. En las pasadas elecciones, el PREP de Coahuila se detuvo en 71.9 por ciento de actas computadas, lo que causó suspicacia no solo entre la clase política, sino entre la ciudadanía históricamente desconfiada de los posibles fraudes electorales

Lo que no se ha analizado y desafortunadamente no lo hará ni la clase política ni los medios de comunicación es que tener 95 de confianza significa que uno de 20 ejercicios errará, aunque el método lógicamente esté bien. Cuando se habla de estas probabilidades se entiende para qué y cómo sirve el método, de lo contrario la discusión se centra —como pasa ahora— por un tamiz meramente político.

Aunado a ello, otro de los problemas en México es que no hay candidato alguno que haya reconocido la derrota. La noche electoral todos los candidatos aseguran que “las encuestas que ellos tienen les favorecen por varios puntos”, nadie sabe cuáles son estas encuestas o bien cuántos son estos “varios puntos”? no obstante, la desinformación ya ha llegado a la ciudadanía en un momento en que la autoridad electoral no se ha pronunciado sobre el ganador, instancia que por ley es la única facultada para hacerlo.

Los mexicanos estamos acostumbrados a tener resultados el mismo día de la elección y eso reduce nuestra incertidumbre? no obstante, una de las lecciones de los pasados comicios locales es que resulta un riesgo que sea la autoridad electoral quien dé información sobre conteos, PREP y cómputos, pues en el mejor de los casos los tres datos serán consistentes, pero en uno de cada 20 puede ser distinto, todo ello en un escenario donde no hay un interés mayor y acompañamiento de los medios de comunicación para explicar las posibles diferencias. Al final del día todos debemos esperar el resultado de los cómputos distritales, pues es el único método que puede declarar al ganador de una elección. Entender esto será muy importante de cara a 2018.

 

Artículo Publicado en Milenio el 17 de junio de 2017.

Disponible en: https://goo.gl/X3tPHe