12,838 Octavio Islas, El Universal, Tech Bit, 15 de abril 2016, Las lecciones de Bloomberg

Las lecciones de Bloomberg
Octavio Islas.

A finales del mes de marzo, Bloomberg publicó una nota sobre el hacker colombiano Andrés Fernando Sepúlveda Ardila, quien afirmó haber contribuido a alterar campañas electores en América Latina durante ocho años –véase: http://www.bloomberg.com/features/2016-como-manipular-una-eleccion].

Sepúlveda, quien apenas cuenta con estudios de bachillerato, afirmó haberse desempeñado como colaborador del venezolano Juan José Rendón, conocido experto en el desarrollo de campañas de propaganda negra, y quien, de acuerdo con lo asentado en Wikipedia, ha asesorada 34 campañas presidenciales, una de ellas, la de Enrique Peña Nieto en 2012.

Cuando Peña Nieto ganó la elección presidencial –destacan lo periodistas Jordan Robertson, Michael Riley y Andrew Willis, autores de la citada nota publicada por Bloomberg Businessweek: “Sepúlveda comenzó a destruir evidencia. Perforó agujeros en memorias USB, discos duros y teléfonos móviles, calcinó sus circuitos en un microondas y luego los hizo pedazos con un martillo. Trituró documentos y los tiró por el excusado, junto con borrar servidores alquilados de forma anónima en Rusia y Ucrania mediante el uso de Bitcoins. Desbarataba la historia secreta de una de las campañas más sucias de Latinoamérica en los últimos años”.

Voceros del gobierno del presidente Peña Nieto refutaron las afirmaciones vertidas por Sepúlveda. J.J. Rendón también se desmarcó, negando haber recurrido a Sepúlveda para cometer cualquier acto ilegal, refutando las declaraciones del mencionado hacker, a quien no negó conocer. Inclusive reconoció haber contratado a Sepúlveda para el desarrollo de los sitios web de la exitosa firma de consultoría política que preside Rendón.

Sepúlveda proporcionó a Bloomberg copia de los correos electrónicos que incriminan a Rendón en las operaciones de hackeo y ciberataques –el venezolano señaló que tales correos electrónicos eran falsos-.

Los autores de la referida nota señalaron que una fuente que fue consultada en México, quien reservó su nombre por temor a obvias represalias, confirmó buena parte de lo declarado por Sepúlveda a Bloomberg.

Tengo muy presente un video que el equipo de campaña de Enrique Peña Nieto realizó tras el fatídico “viernes negro” en las instalaciones de la Universidad Iberoamericana (UIA), Santa Fe.

En ese video, jóvenes ectivistas –esa “red nacional de jóvenes comprometidos con México”- suplantó a los verdaderos estudiantes de la UIA. En las entrevistas consignadas en el mencionado video, incurrieron en una increíble distorsión de lo efectivamente ocurrido en el auditorio de tan prestigiosa universidad. La maniobra resultó tan burda como reprobable. El referido video rápidamente fue retirado rápidamente de You Tube.

Resulta lógico suponer que quien fue capaz de contratar y disponer de legiones de tuiteros para manipular artificialmente la circulación de trending topics en Twitter, bien pudo recurrir a los servicios de hackers especializados, como Sepúlveda, o expertos en propaganda negra, como J.J. Rendón, para a través de Internet realizar operaciones contrarias a la ley, y defectivamente reprobables.

En 2011, en las elecciones para renovar el gobierno del Estado de México, fue recurrente el recurso de bots, trolls, así como un amplio repertorio de operaciones orientadas a manipular a la opinión pública en Internet por el equipo de campaña de Eruviel Ávila.

El 7 de abril, el semanario Proceso publicó un interesante artículo de Denise Dresser: “Hackear para ganar”. La punta de un oscuro iceberg parece asomar un poco más.

Más allá de negar y refutar las afirmaciones vertidas por Sépulveda, lo sano, lo indispensable, sería realizar una rigurosa investigación. Ello permitiría disipar dudas que tanto han mermado la ilusión democrática de la inmensa mayoría de los mexicanos. Por supuesto que quién nada debe, nada tiene que temer.