12,811 Ramiro Tovar Landa, El gato de Schrödinger y la ausencia de poder sustancial en TV restringida

El gato de Schrödinger y la ausencia de poder sustancial en TV restringida
Ramiro Tovar Landa
Consultor independiente en regulación y competencia económica

Los sistemas de cable no tienen como principal competidor a otro sistema de cable en todas y cada una de las localidades

El gato de Schrödinger es uno de los experimentos mentales más famosos de la física; fue planteado por el físico austriaco Erwin Schrödinger en 1935 para ilustrar las paradojas de la mecánica cuántica. Describe un gato que, sujeto a los principios de la mecánica cuántica, está vivo y muerto al mismo tiempo, toda vez que los electrones se comportan como partículas y como ondas simultáneamente.

Esta situación no es realizable. Es un puro experimento de pensamiento, porque nunca se puede corroborar que el gato está muerto y vivo efectivamente. Sin embargo, en relación con el gato de Schrödinger, nuestra mente se niega a admitir que hasta que la caja no esté abierta, y no se observe el estado del gato, el gato no está ni muerto ni vivo.

Algo semejante ha ocurrido con la determinación de la ausencia o presencia de poder sustancial en el mercado del servicio de televisión y/o audio restringidos. Grupo Televisa ha realizado con éxito una sistemática adquisición de sistemas regionales de televisión restringida por cable desde hace 10 años, con una participación accionaria de 50 por ciento en TVI (empresa de cable líder en el área de Monterrey) y, posteriormente, con un bono a largo plazo convertible en acciones de Cablemás; con el tiempo, ambas se convirtieron en adquisiciones al 100 por ciento. Desde aquel Acuerdo de Convergencia de 2006, se les otorgó a los sistemas basados en cable coaxial la exclusividad de ofrecer triple play.

En 2006, Televisa reportaba 1.7 millones de Unidades Generadoras de Ingresos (UGIs) por cable, incluidas aquellas de TVI y Cablemás;10 años después, se estima que tiene 9 millones. Este crecimiento de más de 5 veces ha sido producto, principalmente, de las sucesivas adquisiciones realizadas y consolidadas a la fecha. Lo anterior, a pesar de que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) haya documentado que entre septiembre de 2013 y septiembre de 2015 Televisa pasó de tener 54.3 a 50.5 por ciento de participación de mercado en la plataforma de cable, y en la satelital pasó de 73 a 69.7 por ciento.

El IFT afirma correctamente que una alta participación de mercado no se traduce en la capacidad unilateral de fijar precios o restringir el abasto dentro de un mercado, y que sus competidores han crecido e incrementado su participación. Sin embargo, sus “competidores” en cable no le disputan suscriptores, es decir, el crecimiento de otros operadores de sistemas de cable no tiene relación con la disminución marginal que a nivel nacional ha tenido Grupo Televisa en la participación en esta misma plataforma.

El sesgo que da una definición nacional del mercado relevante presenta un conflicto con la realidad observable, cuando es un hecho evidente que actualmente un hogar no puede elegir entre un sistema de cable de Televisa y uno de Megacable, como en efecto lo puede hacer en televisión restringida satelital entre Sky y Dish.

Los sistemas de cable no tienen como principal competidor a otro sistema de cable en todas y cada una de las localidades. Algunos analistas bursátiles señalan que son escasas las localidades donde existen sistemas de cable rivales. Estos analistas señalan que Televisa y Megacable sólo convergen en los estados de Querétaro y Zacatecas, que en algunas otras localidades enfrentan la competencia en áreas limitadas de algunas ciudades de TotalPlay y Axtel, pero tales alternativas no son la generalidad de la realidad de elección disponible para los hogares.

El IFT cumplió con hacer una investigación para determinar la probable existencia de agentes económicos con poder sustancial en el o los mercados de redes de telecomunicaciones que prestan servicios de voz, datos o video, a nivel nacional, estatal, regional y/o local, resolviendo a mediados de 2015 que no había evidencia de dicho poder sustancial.

Como consecuencia de lo anterior, cualquier adquisición de control de sistemas de cable no modificaría el criterio resuelto en tal investigación, no sólo porque no cambiarían sustancialmente las apreciaciones realizadas por el IFT, sino que en la misma ley secundaria existe el salvoconducto para que tales adquisiciones se realicen al amparo del artículo noveno transitorio. Éste establece que en tanto exista un agente preponderante en los sectores de telecomunicaciones y radiodifusión, no requerirán de autorización del IFT las concentraciones que se realicen entre agentes económicos titulares de concesiones, ni las cesiones de concesión y los cambios de control que deriven de éstas, que reúnan requisitos que son fácilmente satisfechos al tomar como referencia la agregación de todos los mercados en que puedan incluirse en los sectores de telecomunicaciones y radiodifusión. Una hipotética fusión entre los sistemas de Televisa y los de Megacable podría salvar los requisitos establecidos en tal artículo transitorio.

El IFT afirma que en relación al análisis de mercado relevante, es necesario conocer la dinámica competitiva existente entre plataformas multiservicio y aquellas que ofrecen únicamente televisión restringida y que el expediente no logró llegar a un análisis que pudiera concluir, al igual que no encontró certidumbre sobre la dimensión geográfica del mercado analizado, toda vez que no consideró las posibilidades de sustitución en el ámbito geográfico. Todo parece indicar que, en este caso, el gato no está ni vivo ni muerto, y que el IFT no desea explorar más allá la caja, toda vez que prefiere formular hipótesis sobre la condición del gato.

De hecho, la existencia de poder sustancial puede estar “viva” y puede incluso aumentar de tamaño. La ley lo hace posible. Si aparentemente ha disminuido de tamaño, tanto en suscriptores de cable como del servicio satelital, ha sido por la competencia de Dish o porque simplemente los hogares prefieren combinar la televisión digital terrestre y un acceso a Internet por un proveedor por separado, antes que consumir en paquete servicios de doble o triple play del proveedor de cable de su localidad.

Imaginemos, ¿qué pasaría si incluimos la plataforma de video por cable telefónico (IPTV) como alternativa a la televisión por cable? Sólo en este escenario la dinámica competitiva sería evidente con al menos dos competidores en cada plataforma de televisión restringida y el IFT podrá ver la caja y saber con objetividad que la ausencia de poder sustancial no sería una hipótesis sino una realidad en el mercado, dada la presencia de una red competidora; mientras no exista, la existencia de poder sustancial no se puede rechazar.

La incertidumbre que se argumenta en la resolución sobre la adquisición del 100 por ciento del capital social de Cablevisión Red, S.A. de C.V. (Telecable) en torno a las plataformas multiservicio, y respecto a la definición del ámbito geográfico del mercado relevante, es producto de que al mercado se le ha impedido evolucionar conforme a la tecnología.

La exclusión injustificada de la red de telefonía para participar en servicios de convergencia (triple play) no sólo ha impedido un uso eficiente de su red; ha privado a los usuarios de una alternativa competitiva a la plataforma de cable existente en cada localidad, también ha hecho más complejo que el regulador trate de elaborar cómo salvar la evidencia de la condición del gato en la completa oscuridad.

Las adquisiciones de Televisa pudieran ser incluso benéficas para el mercado si existiera la alternativa de video restringido por una red alterna a la de cable, como es el caso de la red de Telmex. Ante la ausencia de tal opción, el regulador sólo busca cómo imaginar la posibilidad de dibujar un escenario tal que justifique una ausencia de poder sustancial. No es necesario elucubrar sobre las condiciones actuales y futuras del mercado cuando lo deseable es permitir la libre concurrencia de todas las plataformas a todos los servicios que de ellas se puedan ofrecer a los usuarios.

El principio de la navaja de Ockham establece que la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja. Lo anterior permite sostener que la única forma de afirmar que no existirá poder sustancial en el mercado de audio y video restringido es permitiendo la entrada de la red telefónica de Telmex a los servicios de convergencia: evitando apelar a la incertidumbre sobre la condición dual del gato de Schrödinger.