12,691 México, Mediatelecom, Iniciativa del senador Gil Zuarth: estaciones complementarias sin “apagón analógico”, Raúl Quiñones Mota

Iniciativa del senador Gil Zuarth: estaciones complementarias sin “apagón analógico”

Raúl Quiñones Mota
Ingeniero especialista en radio y televisión

 
El senador Roberto Gil Zuarth (PAN) propone modificar el artículo noveno transitorio de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR), para que los medios públicos que no estén en condiciones de transitar a la televisión digital, den aviso al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) la suspensión temporal de sus transmisiones. Asimismo, en el mismo artículo transitorio cambia la palabra “permisionarios” por “operadores”, lo cual introduce una interpretación distinta de la ley ante la suspensión sin causa justificada del servicio público de radiodifusión y las posibles sanciones y multas que podría imponer la autoridad.

Para entender el sentido de la iniciativa, primeramente debemos partir de que una concesión o permiso (la nueva LFTR de 2014 ya no contempla la figura de permiso sino la de concesión de uso público, social, privado o comercial) se otorgaba con base en el tipo de utilización o contenido de las transmisiones, su fin y su entorno geográfico.

Asimismo, la cobertura de cada estación principal es la que está mencionada en los lineamientos u obligaciones de cada concesión y/o permiso, y se expresa en kilómetros de radio cobertura.

Ahora bien, este radio de cobertura incluye zonas poblacionales a las cuales la estación principal concesionada no tiene alcance por diversos motivos de la orografía propia de cada región del país; por ende, en amparo a la concesión principal, un concesionario y/o permisionario puede solicitar la autorización de una estación complementaria[1] para cubrir zonas geográficas que están dentro de su radio de cobertura, pero no pueden recibir la señal desde la estación principal o la llegada de la señal es demasiado débil como para ser sintonizada adecuadamente por los equipos televisores.

Por lo tanto, una estación complementaria es la que por razones de problemas de cobertura en el radio de acción de una estación de radiodifusión concesionada y/o permisionada, fue instalada en regiones poblacionales incluidas en el radio de cobertura de una estación principal. Lo anterior, previa autorización de la Secretaria de Comunicaciones y Transporte mediante el estudio técnico correspondiente (actualmente, esta atribución es facultad del Instituto Federal de Telecomunicaciones bajo el mismo procedimiento).

Asimismo, se pueden autorizar varias estaciones complementarias dentro del radio de acción de una estación principal, siempre buscando obtener una penetración lo más cercana al 100 por ciento de la región concesionada, pero nunca existirá una estación complementaria derivada de otra complementaria, por lo que sólo pueden existir derivadas de las estaciones principales.

En cuanto a la potencia,[2] ésta es fijada mediante el estudio técnico de cobertura y el área que específicamente pretenda cubrir el concesionario mediante la instalación de una estación de este tipo, información que deberá incluir en su solicitud para efectos del estudio técnico y autorización respectiva.

Existen casos donde por estrategias de optimización de gasto, centros poblacionales grandes son cubiertos por estaciones complementarias, ya que la obtención de una concesión puede ser demasiado costosa y está sujeta a licitación pública; si la población se encuentra dentro del radio de cobertura de alguna estación principal cercana, los radiodifusores prefieren solicitar una estación complementaria para evitar esos altos costos derivados.

Las estaciones de baja potencia son un poco diferentes: no pueden sobrepasar 100 watts para el caso de la banda VHF que abarca de los canales 2 al 6, de 350 watts para los canales 7 al 13, y de 4500 watts para los canales 14 al 69, y en ningún caso podrán sobrepasar los 30 metros de altura en su torre de soporte de elementos radiadores según la norma aplicable.

En esencia, una estación complementaria y una de baja potencia buscan el mismo fin: transmitir canales de televisión en zonas de sombra a las cuales una estación principal no puede proporcionar la cobertura deseada, diferenciándose prácticamente en la potencia.

Derivado de la propuesta del senador Gil Zuarth, se desprende que existen radiodifusores con amplia cobertura y que cuentan entre sus transmisores con equipos principales y complementarios; derivado de su alto poder de mercado, no sufrirán demasiado con la inversión necesaria requerida para la transición a la Televisión Digital Terrestre (TDT) y cumplir con las nuevas disposiciones.

Asimismo, la iniciativa busca dar apoyo a concesionarios y/o permisionarios que por el área de cobertura, poder de mercado o su finalidad de la propia concesión (fines lucrativos o no lucrativos), están en problemas para poder dar cumplimiento al mandato constitucional de cesar sus transmisiones analógicas el 31 de diciembre de 2015 y comenzar la transmisión de su contenido en forma digital en sus diversos tipos de estaciones. En consecuencia, por efectos de aplicación de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, estarían recibiendo en primera instancia multas y, consecuentemente, la pérdida de la propia concesión y/o permiso de operación, ya sea de su estación principal o de la complementaria.

Bajo la perspectiva de este análisis, se aclaran algunos conceptos que han sido vagamente abordados por las autoridades y/o entes interesados. Primeramente, derivado de la aplicación de la transición a la Televisión Digital Terrestre existen varios afectados, como son:

  • Población.
  • Concesionarios.
  • Permisionarios.

La política de la transición a la TDT contempló apoyar a las familias de mayor escasez de recursos mediante el otorgamiento de televisores digitales preparados para recibir las señales digitales a los habitantes incluidos en los padrones sociales de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), por lo que el punto de afectación a la población está mitigado parcialmente por el gasto gubernamental.

En el punto de los concesionarios, debemos tomar en cuenta que su fin es lucrativo o comercial, por lo que cuentan con recursos derivados de su actividad y, en caso necesario, podrían acceder sin ningún problema a recursos de financiamiento, por lo que no tendrían una afectación mayor en la transición, sobre todo las cadenas de cobertura nacional y con alto poder en el mercado. Quienes podrían sufrir un poco más serían los concesionarios locales o regionales con poca penetración de cobertura y/o que se encuentren en zonas de alta marginación.

Por último, están los permisionarios que incluyen muchas estaciones de baja potencia o de mediana potencia como estaciones culturales, de investigación y del Estado; éstas, al contrario de los concesionarios, no tiene un elemento clave económico conocido como retorno de inversión, ya que su finalidad es meramente altruista, de difusión cultural o de información gubernamental, etcétera. Por ende, se encuentran en un problema financiero de inversión que sólo puede ser mitigado con base en patrocinio y/o financiamiento público, el cual no fue contemplado en la política de transición a la Televisión Digital Terrestre.

En conclusión, me parece que la propuesta del senador Gil Zuarth es de gran impacto, sobre todo para los permisionarios que están sufriendo financieramente por efectos del “apagón analógico”; sin embargo, se debe tener mucha cautela y delimitar claramente en qué casos los concesionarios y/o permisionarios podrán suspender sus transmisiones sin que medie multa o pérdida de la autorización otorgada por el gobierno federal para operar una estación de radiodifusión. De no establecerse claramente estos lineamientos en la iniciativa de ley, concesionarios de alto poder en el mercado se ampararían ante dicha propuesta para posponer sus inversiones y no por problemas financieros, sino por estrategias de mercado.

A la par, el gobierno federal debería establecer políticas económicas a través de los organismos de fiscalización para hacer ajustes a la carga impositiva de estos entes afectados. Asimismo, debería crear un fideicomiso para mitigar efectos adversos de la aplicación de la política a la transición a la TDT en estaciones de baja potencia y complementarias que puedan verse afectadas financieramente por este orden mandatorio constitucional, y no sólo que quede en una propuesta de ley que retrase por algunos meses la agonía que sufren los permisionarios.


[1] Artículo 3 fracción XX de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión.
[2] NOM-03-SCT1-93.