12,269 Jorge Fernando Negrete, Jorge Bravo, Multiprogramación abre el espectro pero no debe ser ni gratuita ni burocrática

Multiprogramación abre el espectro pero no debe ser ni gratuita ni burocrática

Jorge Fernando Negrete P.
Director General de Mediatelecom Policy & Law
Jorge Bravo
Editor de Mediatelecom

La multiprogramación –mejor dicho, la multiplexación– es un buen ejemplo de las posibilidades que ofrece la tecnología en la nueva era digital. El avance tecnológico ha permitido un uso más eficiente del espectro radioeléctrico y de los servicios que se pueden prestar a través de él mediante diversos dispositivos.

En cumplimiento de los 180 días que le ordenó la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR), el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) aprobó los Lineamientos Generales para el Acceso a la Multiprogramación. Atinadamente, realizó una consulta pública aunque la participación de los interesados fue escasa. Con ello, el IFT acata el artículo tercero transitorio fracción VIII de la reforma constitucional y reglamenta el artículo 158 y otros de la LFTR.

Hasta antes de la reforma constitucional, la multiprogramación no estaba regulada en México. Las disposiciones para el agente económico preponderante en radiodifusión (Grupo Televisa), en el sentido de que el IFT “no autorizará la transmisión de un número de canales de programación en multiprogramación superior al 50 por ciento del total de los canales autorizados a otros concesionarios que se radiodifunden en la región de cobertura”, resultan pertinentes para prevenir el acaparamiento de canales como consecuencia de la concentración nacional y regional de frecuencias.

La propia LFTR define la multiprogramación como la “distribución de más de un canal de programación en el mismo canal de transmisión”. El concepto técnico correcto es “multiplexación”, es decir, la posibilidad técnica de combinar dos o más canales de audio y/o video en un solo medio de transmisión. La multiplexación es un proceso técnico que ya existe desde hace mucho tiempo y se utiliza no sólo en la radio y televisión digitales, sino originariamente en la telefonía celular: un canal se utiliza para voz y otro para el envío de SMS, por ejemplo.

Es decir, la multiplexación divide o canaliza el espectro para que “quepan” en él o se puedan distribuir más señales (programación).

En radiodifusión, la multiprogramación es la capacidad de incluir varias señales de televisión abierta en el mismo ancho de banda de 6 MHz que le fue concesionado a una empresa. Se trata de un gran avance tecnológico con impacto no sólo en los modelos de negocio de las empresas sino en las políticas públicas, la libertad de expresión, el derecho a la información, la pluralidad y la diversidad de contenidos. También implica la obligación de garantizar la retransmisión pública, abierta y sin restricciones de todas las señales de radiodifusión a través de todas las plataformas tecnológicas disponibles, con base en el servicio público y el derecho de acceso a las TIC.

Gracias a esta ventaja técnica es posible modificar la concepción tradicional o analógica de la radiodifusión por una perspectiva digital que favorece la pluralidad de expresiones y la diversidad de contenidos, porque en la misma capacidad espectral de 6 MHz donde antes sólo cabía un canal de televisión abierta (Canal 2, Canal Once, Canal 13 o Canal 22…), es posible distribuir señales, contenidos o programación distinta de la que ofrece habitual e ininterrumpidamente el concesionario.

Es decir, la multiprogramación abre a la competencia el mismo espectro radioeléctrico disponible y hasta democratiza su uso y explotación, porque nuevos programadores o productores de contenidos –hasta entonces excluidos de las frecuencias– podrán transmitir sus contenidos, previa negociación comercial no discriminatoria con el titular de la concesión.

En este sentido, las cadenas públicas de televisión deben tener acceso a la multiprogramación y compartir el espectro que tienen autorizado, siempre y cuando no transgredan el sentido público y social de su concesión (antes permiso) para, sin lucrar con las frecuencias, puedan obtener ingresos adicionales que a su vez se reinviertan en el mejoramiento de su producción de contenidos y barra programática.

Por lo tanto, la multiplexación es una capacidad técnica que beneficia por igual a quien ya tiene espectro radioeléctrico concesionado o asignado, así como a los nuevos competidores que ganen la licitación por frecuencias para nuevas cadenas de televisión abierta digital. El modelo de negocio de estos nuevos jugadores podría incluir el arrendamiento de canales como forma de obtener ingresos. Productores independientes pero también operadores tradicionales de telecomunicaciones podrían tener acceso a la televisión abierta digital gracias a la multiprogramación, y explotar el espectro a través de una red distinta a la suya, a la manera de los operadores móviles virtuales pero en radiodifusión abierta.

Como la multiplexación es una característica técnica intrínseca y definitoria de la radio y la televisión digitales terrestres, bastaría que el concesionario notificara al IFT su intención de utilizar o multiprogramar su canal de transmisión (cumpliendo las demás disposiciones aplicables), por ser el depositario jurídico de la licencia y porque no existe la censura previa en materia de contenidos.

Por lo tanto, no debería de requerirse una aprobación expresa, y mucho menos un análisis de 60 días (como señala el artículo 162 la LFTR) por parte del IFT, al término del cual se aplica la negativa ficta, es decir, si el IFT no responde “la solicitud se entenderá resuelta en sentido negativo”. ¿Para qué necesita el IFT una solicitud de multiprogramación si su silencio significa una negativa, sin mayor argumento, fundamentación y sustento de la misma? El trámite es innecesario y sólo se requiere notificación del concesionario.

Y es que la multiprogramación sigue siendo el mismo servicio público de radiodifusión en la misma frecuencia y banda concesionada, pero ciertamente hay que notificar su uso para efectos legales y regulatorios de los contenidos en materia de infancia, salud o electoral.

Sin embargo, al ser notificado el IFT, éste debiera requerir una contraprestación –puede ser mínima, no exorbitante– por la sencilla razón de que el concesionario –cuyo modelo de negocio es la publicidad, pero también la multiprogramación– utilizará los canales multiplexados para programar servicios o contenidos de radiodifusión adicionales, por los cuales seguramente obtendrá ingresos extraordinarios a los obtenidos por su señal básica e ininterrumpida.

En ese sentido, fue un desacierto que el IFT no contemplara el pago de una contraprestación aunque sea simbólica; asimismo, resulta burocrática e ineficiente la solicitud de multiprogramación, pues bastaría una simple notificación del concesionario y el pago de la contraprestación correspondiente como medidas administrativas y procedimentales (si el IFT no va a cobrar, ¿para qué necesita una solicitud?). Lo anterior, en el entendido de que el concesionario y los productores podrán celebrar libremente contratos de arrendamiento de canales en condiciones de mercado y no discriminatorias.

Es decir, la presunción de ingresos adicionales y la comercialización de canales nuevos dentro del mismo espectro concesionado justifican plenamente el cobro de una prestación que, desde luego, no debe tener fines recaudatorios pero sí de recuperación por el uso adicional del espectro, ya sea por el mismo concesionario o por productores independientes.

Un aspecto final que no ha sido mencionado es que en Europa, donde se adoptó el estándar de televisión digital DVB-T, las concesiones se otorgaron para operar un canal de programación y no de transmisión, como ocurre en México con el estándar digital estadounidense ATSC/53.

El estándar europeo (DVB-T) favorece la diversidad de contenidos, mientras que el protocolo estadounidense (ATSC/53) privilegia la calidad de imagen mediante señales en alta definición (HD). Por ello, la política de TDT en México y los lineamientos en materia de multiprogramación señalan que los concesionarios deberán “transmitir por lo menos un canal de programación en calidad de alta definición”.

Cuando en telecomunicaciones un operador desea ofrecer servicios adicionales, accede a pagar una contraprestación. Gracias a la multiplexación y la compresión digital, la radiodifusión ya puede ofrecer servicios adicionales, lo cual ayuda a fortalecer su modelo de negocio y generar mayores ingresos con la nueva segmentación de audiencias que permite la multiprogramación.

Es cierto que se han reducido los índices de audiencia en México, pero también es correcto afirmar que la multiprogramación permite hacer más eficiente el espectro (es decir, subarrendar canales) y, al mismo tiempo, generar nichos de mercado y audiencias nuevas con señales y contenidos de televisión alternativos, que atraigan la atención de más anunciantes.

Ese es el reto pero también la oportunidad de la TDT y la multiprogramación.

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