11,323 México, Mitos sobre las drogas y su regulación legal, Armando Santacruz, consejero fundador de México Unido Contra la Delincuencia, A.C.

Mitos  sobre las drogas y su regulación legal

Por Armando Santacruz, consejero fundador de México Unido Contra la Delincuencia, A.C.

El paradigma prohibicionista está siendo cuestionado. Las soluciones más adecuadas al problema de las drogas  son, en muchos casos, contra intuitivas. Desafortunadamente, el debate está contaminado por mitos y creencias cuasi-religiosas, que llevan a conclusiones poco soportadas por la evidencia disponible.

En aras a clarificar el debate y tratar de llevarlo al terreno de la evidencia y los hechos, enumero algunos mitos de las drogas y su regulación legal:

  1. Si descriminalizamos la droga, el consumo va a crecer exponencialmente. Portugal, a pesar de ser un país de tránsito (77% de la droga confiscada en Portugal tiene como destino otros países) descriminalizó las drogas en 2001. Para 2007, mostraba un incremento de 0.3% (¡3 al millar!) en el uso* de todas las drogas ilegales, lo cual no es precisamente una avalancha de nuevos usuarios.

*Definiendo uso como personas entre 15 y 65 años que usaron cualquier droga en los últimos 12 meses.

  1. De legalizarse la marihuana “el problema para el sector salud será exponencial” (Fernando Cano Valle, Comisionado Nacional Contra las Adicciones dixit). ¿En qué evidencia científica basa el Sr. Cano su afirmación? El caso portugués mencionado en el punto 1 brinda lecciones difíciles de ignorar. Es hora de dejar las creencias y utilizar las evidencias en la toma de decisiones de política pública.
  2. La prohibición desalienta el consumo y hace  más difícil obtener la droga.  EUA gasta entre 20 y 25 mil millones de dólares al año en la guerra contra las drogas, realizó 1.63 millones de arrestos por drogas en 2010, es el país que más personas encarcela (en números absolutos y per cápita: con 5% de la población del mundo tiene casi el 25% de sus presos) y  48% de sus presos en prisiones federales  lo son por delitos relacionados con drogas. Sin embargo, tiene un consumo* de marihuana  y heroína de 11.3% y 1.5% en 2009, contra 7% y 0.5% respectivamente en Holanda, país famoso por su tolerancia a las drogas.  Estos datos no abonan al argumento de que la prohibición desalienta el consumo.

*Prevalencia último año.

  1. La tolerancia a las drogas incentiva la violencia. Este cuadro muestra el número de homicidios por cada 100,000 habitantes en dos países con políticas de drogas permisivas (Portugal y Holanda), en uno basado en la prohibición y el control policiaco de las drogas (EUA) y en México y Colombia cuyas estrategias van en sentidos opuestos: Colombia transitando de una política de “guerra contra las drogas” que enfatizaba decomisos y captura de narcos, a una política de énfasis en reducción de violencia, y México en sentido contrario, desatando la “guerra contra las drogas” en 2006.  En EUA se asesina a una tasa 500% más alta que en Holanda y 400% más alta que en Portugal. En México, la tasa bajó de 16.9 en 1995 a 9.3 en 2005:  la “guerra contra las drogas”, empero, nos trajo un crecimiento de 155% a partir de 2006.
 

2011

2005

Portugal

1.1

1.3

Holanda

0.9

1.1

EUA

4.7

5.6

México

23.7

9.3

Colombia

33.2

42.1

Fuente: UNODC

  1. La prohibición del alcohol de 1920 a 1933 en EUA redujo el consumo. Inicialmente se redujo, pero, para 1930, a pesar de un crecimiento de más de 300% en los precios del alcohol (nótese la poca elasticidad de la demanda ante variaciones en precio), el consumo estaba a 60-70% del nivel pre-prohibición. Para 1925, las muertes por envenenamiento por alcohol llegaron a 4,154, contra 1,064 en 1920. La tasa de homicidios subió de 6.8 por cada 100,00 habitantes antes de la prohibición, a 9.7 en 1933, gracias a la creación de las mafias del alcohol. Legalizado nuevamente el alcohol, la tasa de homicidios bajó año con año hasta llegar a 5 en 1944. Hoy día, los fabricantes de licores no arreglan sus problemas a tiros, los riesgos de quedar ciego o morir envenenado por beber alcohol son infinitamente menores y  existe una mayoría de bebedores que ni son adictos ni corren el riesgo de ser encarcelados por su afición etílica. Mucho queda por hacer para reducir los daños asociados al abuso de alcohol, pero  nadie hoy día abogaría por su prohibición.
  2. Si a pesar de la dura represión contra las drogas hay tantos adictos, seguramente si los dejamos de perseguir proliferarán. El consumo de drogas no depende de qué tan duro se penalice o deje de penalizar su uso. El porcentaje  de adictos en EUA en 1914, cuando las drogas eran legales, era de 1.3% de la población. Para 1970, año en que Nixon declaro la “guerra contra las drogas”, el porcentaje seguía en 1.3%. Hoy, a casi 100 años de la prohibición de las drogas, el porcentaje de adictos es 1.3%. ¿Es razonable pensar que el hecho de que las drogas sean legales o ilegales o se les penalice mucho o poco incide en su consumo? ¿O será más razonable pensar que las variables que inciden en su consumo están en otro lado y sería más provechoso identificarlas y atacarlas en forma científica? En 10 años de descriminalización, Portugal redujo a la mitad el número de usuarios problemáticos. El programa de heroína médica en Suiza logró bajar de 30,000 a 26,000 el número de adictos a la heroína y reducir de 710 a 250 el número de muertes anuales por sobredosis.  En Holanda, desde la introducción de los coffee shops, el consumo de cannabis permanece estable. ¿Donde está la ventaja de reprimir?
  3. El número de mexicanos que ha usado drogas ha venido creciendo consistentemente. Esta afirmación es mañosa: todo país con un alto porcentaje de niños, tendrá un creciente número de habitantes que han probado la droga, conforme va madurando su población. Esto, per se, no implica un problema. Como en el alcohol, hay que diferenciar entre usuario y usuario problemático. La abrumadora mayoría de los usuarios del alcohol no son alcohólicos. Lo mismo sucede con la marihuana y otras drogas. Portugal rompió este tabú hace años con excelentes resultados a través de sus Comisiones de Disuasión, dando un trato diferenciado al usuario del usuario problemático.
  4. 8.     La marihuana es una droga muy peligrosa. A la fecha, no existe un solo registro en el mundo de muerte por fumar o ingerir marihuana, lo cual no se puede decir del alcohol, el tabaco, la azúcar o la comida chatarra.
  5. Una vez que te enganchas en las drogas, pierdes el control y es casi imposible dejarlas. Como demuestra el neurólogo Carl Hart, de la Universidad de Columbia, el nivel de dependencia de la droga para la mayoría de los individuos está en función del atractivo de sus alternativas. Sus experimentos con adictos crónicos al crack, planteándoles el dilema entre una dosis de crack o cantidades incrementales de dinero, muestran que, hasta estos adictos empedernidos, ante una elección suficientemente atractiva, prefieren el dinero que la droga. Lo mismo demostró con ratas expuestas a cocaína: aquellas encerradas en una diminuta jaula, sin compañía y estímulos sensoriales, preferían la cocaína a la comida hasta el punto de morir de hambre. Aquellas cuyo hábitat simulaba un hábitat normal, con compañer@s de ambos sexos, espacio suficiente y variedad de estímulos, optaban ocasionalmente por la cocaína pero generalmente preferían el alimento. ¿Un joven en circunstancias de marginación es impotente ante las drogas por el poder adictivo de éstas, o las utiliza por la falta de mejores alternativas en su vida? ¿La prohibición mejora sus alternativas? ¿No sería mejor ahorrarnos los millones gastados en la guerra contra las drogas e invertirlos en proveer alternativas atractivas a los jóvenes?
  6. La regulación legal no va a acabar con la violencia y el crimen organizado. Parcialmente cierto. Sin embargo, si reduce el número de vidas destruidas por el encarcelamiento por usar o poseer drogas, si permite a la policía reenfocarse en los crímenes violentos y predatorios y así combatir más efectivamente el secuestro, la violación, el homicidio y la extorsión, si permite a los usuarios obtener la droga sin tener que entrar en contacto con los criminales (y por ende, estar menos en riesgo de ser inducidos a drogas más fuertes por los propios criminales o de ser enganchados en el tráfico y  la vida criminal), si evita que lleguen drogas adulteradas a los usuarios y si merma la más importante fuente de ingresos del crimen organizado, bien valió la pena. Además, parte importante de la violencia deriva del narcomenudeo, el cual pierde su razón de ser en un entorno de regulación legal.
  7. Si legalizamos, los narco mudarán a otras actividades ilícitas. ¿Acaso existen  organizaciones criminales del narcotráfico que aún no hayan incursionado en el secuestro o  la extorsión? ¿Preferiríamos no quitarle su negocio a un extorsionador por miedo a que entonces se dedique al secuestro? ¡Falso dilema!  No hay negocio que genere las utilidades del narcotráfico. Privando al narcotráfico de la utilidad de las drogas, reduciremos devastadoramente su capacidad corruptora, de reclutamiento de personal y de comprar equipo y armamento, redimensionando su poder en relación al del Estado, y permitiendo a éste enfrentarlo con éxito.
  8. Las drogas son uno de los más graves problemas de salud pública de México. Falso. En 2009, murieron 538 mexicanos por uso de drogas ilícitas y 2,686 por drogas lícitas, mientras que hubo 8,906 ejecuciones por la violencia derivada de los mercados ilegales de drogas: 17 muertos por la “guerra contra las drogas”  por cada persona que mataron las propias drogas.  Está peor el remedio que el mal! Un médico que, tratando de evitar  100,000 muertes al año por infartos, desatara una guerra que matara a 1.7 millones, sería, seguramente, encerrado en un manicomio. ¡La relación costo-beneficio es a todas luces negativa!
  9. Si legalizamos, los niños van a ir a la tiendita a comprar su grapa o su churro. Otra vez ¡un espantapájaros! ¿Acaso los niños pueden comprar Prozac, Valium y tequila en la tiendita? Un marco regulatorio adecuado prohibiría la publicidad y promoción, regularía los lugares de venta y la edad de los compradores y supervisaría a los productores, como se hace hoy día con las medicinas y los licores. A nuestras instituciones les falta mucho para poder regular eficientemente y  en muchos lugares se violan las normas de venta de tabaco, alcohol y medicinas. Esa regulación imperfecta, sin embargo,  es mucho mejor que la nula regulación que impera hoy en los mercados de droga. Prueba de ello, es el incipiente éxito en la lucha contra el tabaco. ¿Qué es mejor: que regulen los cárteles o que regule el estado?
  10. Teniendo ya el problemón del tabaco y el alcohol ¿para qué crear uno nuevo legalizando otra droga? La nicotina, una droga considerablemente más adictiva que la marihuana, ha sido atacada exitosamente mediante regulación creciente y educación  a los jóvenes.  EUA transitó de 42.4% de población fumadora en 1965 a 18.9% en 2011. En México aumentó en 19.6% el porcentaje de nunca fumadores y disminuyó 24.8% el porcentaje de fumadores diarios entre 2002 y 2008. No es un éxito menor. ¿Por qué no hacer lo mismo con la mariguana?
  11. Acabar con el prohibicionismo y regular legalmente las drogas es una idea exótica y marginal de intelectuales ociosos, hipsters,  y uno que otro pacheco. Los expresidentes o exprimer ministros Aleksander Kwasniewski de Polonia, Cesar Gaviria de Colombia, Ernesto Zedillo de México, Fernando Henrique Cardoso de Brasil, George Papandreu de Grecia, Jorge Sampaio de Portugal, Ricardo Lagos de Chile, Ruth Dreifuss de Suiza,  los escritores Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes y el exsecretario de la ONU, Kofi Annan, entre otros, han formado la Global  Commission on Drug Policy (www.globalcommissionondrugs.org) para exigir el fin de la guerra contra las drogas. En México, Juan Ramón de la Fuente, Jorge Castañeda, Pedro Aspe, Fernando Gómez Mont, María Elena Morera, Héctor Aguilar Camín, México Unido Contra la Delincuencia, A.C.,   “Di si al debate”, investigadores del CIDE, ITAM, ITESM, IMCO, UNAM y otras universidades, han manifestado la necesidad de un cambio. Jimmy Carter (expresidente de EUA), jefes de policía, fiscales, expolicias antinarcóticos  y jueces agrupados en “LEAP” (www.leap.cc), la Iglesia de Inglaterra (Church of England), Milton Friedman y Gary Becker (premios Nobel de economía), Felipe Gonzalez (ex presidente de España), The Economist, The Financial Times, The Guardian, The Daily Telegraph, The New Scientist, The Lancet, la revista Nexos y otros, han exigido acabar con el prohibicionismo. Es difícil pensar que todos estén equivocados.

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