Director de Mediatelecom Policy & Law
Antecedentes: las políticas de TDT y los conflictos
En México existe desde 2004 una misma política de transición a la Televisión Digital Terrestre (TDT) y tres documentos administrativos con actos de autoridad centrados, fundamentalmente, en definir la fecha del apagón analógico:
1. El 2 de julio de 2004 el presidente Vicente Fox publicó un acuerdo en el cual establecía el año de 2021 como fecha del apagón analógico.
2. El 2 de septiembre de 2010 el presidente Felipe Calderón publicó un decreto que adelanta la fecha del apagón analógico a 2015.
3. Legisladores de ambas Cámaras del Congreso presentan ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) una controversia constitucional en contra del decreto del presidente Calderón. En un principio el máximo órgano judicial suspendió los efectos del decreto pero después resolvió su constitucional y el documento quedó en sus términos.
4. En septiembre de 2011 el Pleno de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) aprobó un acuerdo que modifica la política de TDT de 2004 y define una nueva fecha: el 31 de octubre de 2016. Este acuerdo de la Cofetel fue sometido a perfeccionamiento regulatorio y a consulta pública en la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer), la cual emitió un dictamen total final y retomó la fecha del apagón de 2015 del decreto presidencial calderonista.
5. El 23 de marzo Emilio Azcárraga Jean, presidente de Televisa, publicó en The Wall Street Journal un artículo donde señala que no se opone a abrir la competencia en el mercado de la televisión abierta.
6. Ante la inminente publicación en el Diario Oficial de la Federación del acuerdo de política de TDT, una filial de Televisa (Televisora Peninsular) logró una suspensión definitiva de dicha publicación y, por lo tanto, no podrá entrar en vigor el acuerdo de la Cofetel.
Las causas del rechazo
Las televisoras (a través de la cámara industrial que las aglutina, de legisladores que comparten su visión del sector, de organizaciones afines a sus intereses y de filiales de esas empresas) han impedido con éxito que la fecha del apagón analógico se adelante y el país transite hacia la transición a la Televisión Digital Terrestre. El más afectado de esta situación sigue siendo el usuario, quien ante la escasa penetración de Internet de banda ancha en el país, todavía se ve obligado a ver la oferta programática de la televisión abierta comercial.
Lo primero que hay que señalar es que la suspensión definitiva que logró Televisora Peninsular, filial de Televisa, sólo suspende la publicación en el Diario Oficial de la Federacióndel acuerdo de política de TDT del Pleno de la Cofetel, pero de ninguna manera el decreto presidencial de 2010 que ya fue declarado constitucional por la Suprema Corte de Justica de la Nación (SCJN).
Cuatro son las razones medulares por las cuales las televisoras (que operan coludidas ante un tema toral donde la unión hace la fuerza) se han opuesto sistemáticamente a la política de TDT que busca adelantar el apagón analógico: negar la competencia en el mercado, sumar nuevos suscriptores a su actual oferta de televisión de paga, conservar el espectro concesionado como patrimonio particular y la escasa penetración de receptores y decodificadores digitales.
1. Negar la competencia. Las televisoras quieren mantener como fecha del apagón analógico hasta 2021. A ambas empresas les conviene seguir explotando su actual modelo de negocios en detrimento de los anunciantes y los televidentes y comenzar a adaptarlo paulatinamente hasta asegurar su ingreso total al mercado de las telecomunicaciones convergentes. Primero la frustrada alianza de Televisa con Nextel, y ahora la eventual concentración entre Televisa y Iusacell está enmarcada en el contexto de posponer la política de TDT. Adelantar el apagón analógico implica necesariamente la entrada de nuevos actores al mercado de la televisión abierta, ya sea a través de la licitación de frecuencias para nuevos canales de televisión, mediante la ampliación de la cobertura de la señal de los canales públicos de televisión, ya a través de la multiprogramación y la nueva oferta de señales que fragmentarán a la audiencia y que demandarán más y nuevos anunciantes para públicos de nichos. El mercado de la publicidad y los ingresos de las televisoras no han dejado de crecer desde el año 2000 y es natural (aunque no legítimo) que las televisoras busquen conservar esa enorme cuota de mercado. Cualquier intento por demorar la entrada en vigor de la transición de la TDT (la controversia constitucional ente la Suprema Corte, la suspensión a una filial de Televisa, la falta de una política integral de TDT y el desorden gubernamental) sólo favorece al duopolio televisivo.
2. Sumar nuevos suscriptores.Televisa y TV Azteca buscan atraer nuevos suscriptores a sus servicios de televisión restringida, ya sea de cable, satelital o fibra óptica directa al hogar (FFTH), ante la pobre calidad de los contenidos de la oferta de televisión abierta, la escasa penetración de Internet, la prohibición que pesa sobre Telmex de brindar televisión de paga y la incertidumbre en el refrendo de sus concesiones en la banda de 2.5 GHz. Las televisoras buscan crecer en su oferta de servicios de telecomunicaciones antes que permitir que sus negocios en la televisión abierta se enfrenten a la competencia.
3. Conservar el espectro. Las televisoras han impedido y buscan retrasar la recuperación de espectro para brindar servicios de banda ancha móvil. Países como España, Uruguay y Argentina se encuentran en negociaciones para que los concesionarios de televisión abierta devuelvan parte del espectro, pues la digitalización ya les ha permitido multiplexar sus señales. Ese espectro adicional puede ser rescatado por el Estado y licitarlo para que los actuales operadores incrementen su capacidad para brindar servicios de banda ancha como respuesta a la eventual saturación de redes, o bien incursionen al mercado nuevos jugadores que presten ese servicio. Si a las televisoras no se les retira el espectro restante con el proceso de transición a la Televisión Digital Terrestre, en el futuro cercano podrán ofertar servicios adicionales de telecomunicaciones, principalmente Internet de banda ancha móvil, pero sin que hayan pasado por un proceso licitatorio, de subasta ascendente y el pago de la debida contraprestación al Estado, como señala la Ley Federal de Telecomunicaciones. Este es el punto medular de la negativa de las televisoras a transitar a la TDT: conservar espectro para banda ancha, que será el principal mercado de los próximos años. Si la autoridad no rescata ese dividendo digital las redes de los operadores existentes se saturarán, no habrá mayor competencia en el mercado de transmisión de datos, la convergencia sólo será para algunos y las televisoras tendrán el recurso productivo para ofertar banda ancha sin haber concursado por el mismo.
4. Escasa penetración de televisiones digitales. A finales de 2010 sólo 13.9 por ciento de los hogares tenían un televisor digital, según la encuesta de Disponibilidad y Uso de Tecnologías de Información en los Hogares del Inegi. Actualmente existen 26.3 millones de hogares, de los cuales 22.8 millones (la gran mayoría) reciben la señal analógica. Este escaso equipamiento tecnológico en los hogares favorece la cobertura de las señales analógicas de las televisoras y disminuye el apetito de nuevos competidores en el mercado de la televisión abierta, creando una barrera a la sana competencia.
Los privilegios
A pesar de los obstáculos de las televisoras para adelantar el apagón analógico, han sabido sacar ventaja de una política de TDT que no es integral sino parcial. Dos han sido los beneficios directos que han obtenido de la política de TDT del gobierno federal en distintos momentos: la renovación de sus concesiones y la multiprogramación.
1. Renovación de concesiones. Con el pretexto de dotar de certidumbre jurídica en el proceso de transición a la televisión digital y la experimentación de las señales digitales a través de los llamados “canales espejo”, el acuerdo de TDT de 2004 emitido por el presidente Vicente Fox les renovó a las televisoras sus concesiones hasta 2021, cuando se previó el fin de las señales analógicas. Este refrendo (que en el caso de MVS se niega con especial énfasis) ocurrió sin que se revisaran las condiciones de los respectivos títulos de concesión y sin pagar una contraprestación al Estado.
2. Multiprogramación. A través de una simple toma de nota o notificación a la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), las televisoras han comenzado a mutiplexar sus señales. Es decir, una característica definitoria de la televisión digital, la compresión de señales y la posibilidad de incorporar más programación dentro del mismo ancho de banda de 6 Mhz donde actualmente operan las televisoras, ya está siendo utilizada por las empresas de televisión abierta. Una vez más, no queda claro si en el actual mercado de televisión abierta en México esa multiprogramación genera más concentración, si limita la competencia y si se debe pagar una contraprestación al Estado. Lo cierto es que la multiprogramación, tal y como está planteada en la política de TDT, beneficia exclusivamente a los actuales concesionarios de televisión, no fomenta la pluralidad y la diversidad de voces y contenidos, y deja en manos de las televisoras un importante bloque del espectro radioeléctrico que podría ser liberado y utilizarse para incrementar la penetración de banda ancha en el país, así como hacer un uso más eficiente del espectro radioeléctrico.
Conclusiones
- En resumen, las televisoras obstaculizan el avance en la política de TDT y se niegan a adelantar el apagón analógico, pero al mismo tiempo se benefician de los privilegios que otorga esa misma política de TDT y que sólo favorece a los actuales concesionarios en los temas de acaparamiento de espectro y barreras a la competencia. En esta situación resultan perjudicados varios actores.
- En primer lugar el usuario y el televidente, porque no se le brinda la oportunidad de contar con una oferta plural, diversa y de calidad de contenidos televisivos.
- Se compromete una mayor penetración de banda ancha y con ello se afectan los derechos a la comunicación de muchos usuarios que no tienen acceso a los servicios de telecomunicaciones.
- Los anunciantes se ven afectados porque siguen maniatados a los planes, modelos, tarifas y condiciones que imponen las televisoras privadas. La negación de espacios de publicidad y el incremento arbitrario de las tarifas a las empresas de Grupo Carso y a Dish son un ejemplo palpable de esa afectación.
- Otros operadores y competidores también ven afectados sus intereses. Por ejemplo, Televisa ha logrado que a MVS se le nieguen los refrendos y busquen ser reasignados bloques de espectro de la banda 2.5 Ghz sobre los cuales tiene un interés directo; empresas de telefonía móvil no podrían tener acceso a más espectro para ampliar la capacidad de transmisión de datos de sus redes y ofrecer un servicio de mejor calidad; finalmente, nuevos jugadores tampoco podrían competir por bloques del espectro porque éste estaría siendo conservado por las televisoras, a pesar de que la tendencia internacional indica un crecimiento exponencial en la demanda y capacidad de transmisión de datos, saturación de redes de banda ancha, liberalización del espectro en la banda de los 700 Mhz (la misma que explotan las televisoras) y la licitación del dividendo digital, como resultado de la transición a la TDT.
- Por último, la autoridad también resulta perjudicada porque una vez más exhibe su incapacidad para diseñar y conducir una política pública de TDT cuyo eje de atención no sea la fecha del apagón analógico sino los beneficios que obtendría el usuario de dicho proceso. La autoridad aún no resuelve temas pendientes como el caso Hi-TV de TV azteca, que tiene que ver directamente con el proceso de multiplexación.
Este es un sistema informativo especializado en telecomunicaciones y medios de comunicación. Puede reproducir la información contenida en este boletín citando a Mediatelecom Policy & Law.
Contacto y envío de información
Porfirio Díaz 138, piso 2,
Col. Noche Buena, México, D.F., C.P. 03740
Tel. (52) (55) 5563 5170 – 5563 5170 y 78
www.mediatelecom.com.mx / www.habemus.org
