7555 México, Mediatelecom, El Gobierno frena la inversión en Telecomunicaciones y la cobertura social

Mediatelecom

  • El Gobierno frena la inversión en Telecomunicaciones y la cobertura social
  • El Gobierno no estimula el desarrollo del sector en su conjunto MVS detiene inversión: poco amor y desperdiciarlo en incertidumbres
  • La política de Telecomunicaciones del Gobierno fomenta los monopolios de 3ª generación y discrimina a los ciudadanos

No es un dato aislado, es una tendencia. Según cifras del Cuarto Informe de Gobierno, hasta junio de 2010 la inversión extranjera directa se desplomó hasta llegar a la cifra de 12 mil 239 millones de dólares. Las principales inversiones se dirigen a los sectores manufacturero, de servicios financieros y comercio. El sector de comunicaciones y transportes no tiene cuantiosos flujos de inversión extranjera.

El portal ProMéxico del gobierno federal, menciona que “actualmente en México existe un grupo de empresarios que han llegado a ser los más influyentes en el mercado nacional, así como en el mercado de negocios internacionales. Dichos empresarios promueven y conforman la fuerza productiva del país. Dentro de este selecto grupo de empresarios cabe citar a Carlos Slim Helú, Lorenzo Servitje, Lorenzo Zambrano, Emilio Azcárraga Jean, Alfredo Harp Helú, María Asunción Aramburuzabala, Roberto González y Ricardo Salinas Pliego, no sólo por su influencia sino también por su gestión en las empresas más importantes en México y su injerencia en la economía mundial”.

En materia de telecomunicaciones, tras la liberalización en la década de los años noventa, la estrategia de las empresas extranjeras y nacionales ha consistido en establecer alianzas y sinergias con empresas extranjeras, mientras que las extranjeras necesariamente tienen que asociarse con empresas mexicanas debido a que su capital no puede exceder el 49 por ciento que establece la Ley de Inversión Extranjera.

Debido a que las telecomunicaciones requieren de fuertes sumas de inversión en capital, la reestructuración del sector a nivel internacional está marcado por procesos de fusiones, adquisiciones y concentración de estas actividades, así como por la integración de servicios de telefonía, televisión e Internet, es decir, convergencia tecnológica. A nivel mundial, algunas alianzas fueron la adquisición de Telecom Italia por Olivetti por 58 mil 500 millones de dólares, la alianza entre AT&T y TCI por 48 mil millones de dólares y la compra de acciones de Comcast por parte de Microsoft por mil millones de dólares.

 

Caso MVS

En abril de 2011, MVS anunció la conformación del consorcio concesionario integrado por MVS Telecomunicaciones, Clear Wire, Alestra e Intel para ofrecer “banda ancha para todos” a través de la banda de 2.5 Ghz. También anunció una inversión inicial de 400 millones de dólares en infraestructura, de un monto total que ascendería a mil millones de dólares, lo cual beneficiaría a 55 millones de usuarios en todo el país.

Tres meses después, dicho consorcio concesionario detuvo su inversión por “incertidumbre jurídica”, debido a que la Secretaría de Hacienda no ha fijado la contraprestación correspondiente. MVS considera que la contraprestación debe determinarse con base en estándares internacionales, es decir, lo que otros operadores han pagado por esa banda en otros países. MVS ya también canceló el 30 de junio su servicio de Internet inalámbrico e-go, en el cual las empresas del consorcio concesionador invirtió 70 millones de dólares.

Lo cierto es que el gobierno federal tiene miedo de que se repita la experiencia de la licitación 21 y por eso en el caso de la banda 2.5 Ghz la Secretaría de Hacienda ha optado por fijar una elevada contraprestación. Lo anterior exhibe una vez más la mala política de telecomunicaciones y los palos de ciego que ha dado la autoridad en la materia.

De ninguna manera se pueden equiparar la licitación 21 y la banda 2.5 Ghz por las siguientes razones.

  • La L21 buscó favorecer a la entonces alianza Televisa-Nextel asignando un bloque de #0 Mhz del espectro a precio de ganga; la mayor parte de la banda 2.5 Ghz ya está concesionada a MVS desde 1989, pero la autoridad no resuelve los refrendos.
  • Con la L21 no entraron nuevos competidores al mercado y sí se concentró más la tenencia de espectro; con la banda 2.5 Ghz entraría un nuevo competidor en Internet inalámbrico de alta velocidad y habría menos concentración de espectro por parte de todos los operadores.
  • Con base en el Índice de Herfindahl que mide la concentración en los mercados, las licitaciones 20 y 21 arrojaron mayor acaparamiento de espectro en el segmento de telefonía y servicios inalámbricos en las bandas de frecuencias de 800 Mhz, 1.9, 1.7-2.1 y 3.4-3.7 Ghz. Según datos de la Cofetel, actualmente, en todas esas bandas y en todas las regiones en que se divide el país, Telcel-Telmex poseen 32.16 por ciento del espectro; Nextel, 26.05 por ciento; Telefónica, 15.51 por ciento; Iusacell-Unefón, 13.61 por ciento y Axtel, 21.64 por ciento.

 

Telcel-Telmex

Nextel

Telefónica

Iusacell-Unefon

Axtel

32.16%

26.5%

15.51%

13.61%

21.64%

 

  • Con un nuevo operador en la banda de 2.5 Ghz, el panorama de las telecomunicaciones en lo que se refiere a tenencia de espectro sería el siguiente: MVS, 32.46 por ciento; Telcel-Telmex, 21.72 por ciento; Nextel, 17.60 por ciento; Telefónica, 10.47 por ciento, Iusacell-Unefón, 9.19 por ciento y Axtel, 8.54 por ciento. Así, la concentración de espectro y de mercado se reduce claramente con el ingreso de un nuevo operador en la banda de 2.5 Ghz, y se fomenta la competencia.

Telcel-Telmex

MVS

Nextel

Telefónica

Iusacell-Unefon

Axtel

21.72%

32.46%

17.60%

10.47%

9.19%

8.54%

  • Las bandas que se licitaron para la licitación 21 (1.7 Ghz) sirven para ofrecer el servicios de voz y datos inalámbricos (servicios móviles de tercera y cuarta generación); la banda 2.5 es óptima para la nueva generación de redes de banda ancha de datos con mayor capacidad, rapidez y precio, es decir, los servicios de voz son aplicaciones de datos a través de la tecnología Long Term Evolution (LTE).

La resolución de la SCJN dice claramente que deberán licitarse las frecuencias, pero también que el factor económico no será el determinante y que deberán considerarse otros factores sociales. Por ejemplo, el proyecto “Banda ancha para todos” de MVS se había comprometido a ofrecer Internet en escuelas y hospitales de todo el país de manera gratuita. Si la autoridad rescata la banda 2.5 Ghz y la licita al elevado precio que pretende la autoridad, sólo operadores que ya concentran espectro como Telmex, Telcel y Telefónica estarían en condiciones de adjudicarse las frecuencias.

La explotación de la banda 2.5 Ghz revertiría los magros y negativos indicadores de acceso y penetración de banda ancha en México de la OCDE, llevando servicios de tercera generación a más mexicanos, a precios más económicos y, sobre todo, impactando positivamente en servicios educativos, de salud, seguridad y financieros que la población necesita. La banda ancha es una infraestructura esencial para el desarrollo de la sociedad en todos sentidos, y la banda 2.5 Ghz constituye una oportunidad inigualable para alcanzar ese objetivo.

Mientras el gobierno federal no decida la contraprestación y el uso de la banda 2.5 Ghz, estará privilegiando a operadores que ya ofrecen el servicio de Internet de 20 Mbps como TotalPlay de Iusacell y Xtremo de Axtel. Por eso no es extraño que en su momento la Canitec se haya pronunciado a favor de que el gobierno rescate la banda 2.5 Ghz, porque el ingreso de MVS y el consorcio concesionario traería competencia en el mercado de Internet de banda ancha de alta velocidad.

La familia Vargas de MVS ha apostado a que la política anti Telmex del gobierno federal los beneficie directamente a ellos, no negándoles la posibilidad de explotar la banda 2.5 Ghz. Sin embargo, eso no ha ocurrido. Históricamente, la autoridad se ha ensañado contra MVS, al solapar y no sancionar los abusos de Televisa contra ese operador. Desde 2005, cuando venció 12 por ciento de las concesiones de MVS en la banda 2.5 Ghz, la SCT se ha negado sistemáticamente a refrendarlas, cuando legalmente el procedimiento debiera llevar máximo 180 días. En diciembre de 2008, la Cofetel contradijo su propio dictamen positivo para autorizar las prórrogas. En 2010, la SCT negó a MVS la modificación en su título de concesión para ofrecer servicios móviles. Es decir, mientras los organismos reguladores se quejan de la falta de competencia en el sector, la propia autoridad niega la entrada de nuevos competidores al mercado.

Esto sucede porque existe una administración política del espectro radioeléctrico y porque el gobierno ha optado por otorgar privilegios con fines electorales.

Ahora que MVS tenía previsto una inversión inmediata de 400 millones de dólares, el gobierno propicia su estancamiento porque tiene años tratando de decidir el uso de la banda 2.5 Ghz. Por eso no es extraño que la inversión extranjera directa en México esté decreciendo drásticamente los últimos años. A diferencia de lo que suele decirse, no son los operadores los que han frenado el sector, sino el propio gobierno federal y un Poder Legislativo de suyo omiso históricamente. Hablamos de malos gobernantes que trasladan sus fobias, inseguridades e intereses a las políticas públicas. No es un falso debate ideológico: las cifras lo demuestran.

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