Felipe Calderón está convertido en un ectoplasma político. Un discurso fallido que pasa por encima de la voluntad ciudadana terminó de sepultarlo como Jefe de Estado. Las filtraciones de Wikileaks dejaron en claro su debilidad como Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas en México. Y la elección del nuevo presidente del PAN puso en evidencia que su poder ya es translúcido aun entre sus correligionarios azules.
6186 México, Reporte Indigo, El fantasma de Los Pinos, 10 de diciembre de 2010

