1633 Octavio Islas, redes sociales y alfabetización digital en México. La campaña contra las principales redes sociales

Redes sociales y alfabetización digital
Octavio Islas

La semana pasada, en el principal espacio informativo de Televisa, el destacado periodista Joaquín López Dóriga, señaló que bandas criminales acostumbran monitorear redes sociales como Facebook, Hi5 y Myspace, para obtener información fidedigna de posibles víctimas de secuestros.

López Dóriga calificó a las referidas redes sociales como “el más efectivo catálogo para víctimas de los secuestradores”.

Sin embargo Joaquín López Dóriga omitió mencionar que Televisa también cuenta con una red social: Gyggs [http://www.gyggs.com/], en la cual también participan, por supuesto, menores de edad.

¿Qué cualidades reúne Gyggs para no ser considerada en el “más efectivo catálogo para víctimas de secuestradores”?

Gyggs no precisamente dispone de procedimientos más rigurosos que Facebook, Hi5 y Myspace para permitir el ingreso de nuevos usuarios.

La penetración de Gyggs no precisamente admite ser considerada como significativa entre los usuarios de redes sociales en México.

Si bien Gyggs definitivamente no admite ser considerada como competencia directa de Facebook, Hi5 y Myspace, en congruencia con las objeciones expresadas contra las redes sociales, López Dóriga tendría que haber incluido en tales cuestionamientos a Gyggs , pues también en la información publicada en esa red social, la delincuencia puede obtener datos indispensables para cometer delitos en perjuicio de los usuarios de Gyggs .

En la campaña contra las principales redes sociales se sumó el diario Milenio. El periodista Víctor Hugo Michel publicó el pasado lunes 25 el reportaje “Red virtual, banco de datos para plagiarios

En un tono alarmista, Michel destacó cómo la delincuencia organizada emplea las redes sociales –Michel las designa como virtuales-, para cometer todo tipo de delitos. ¿Habrá algún medio de comunicación que escape a la mirada intrusiva de la delincuencia?

Las críticas contra las principales redes sociales pasan por alto un tema de enorme relevancia. La pobre cibercultura de la mayoría de los usuarios de Internet en México.

Debemos tener presente que la principales redes sociales disponen de útiles herramientas para asegurar que todo usuario mantenga el control de la información que desea compartir con otros usuarios.

Efectivamente algunos usuarios exhibicionistas no reparan en la posibilidad de incurrir en riesgos innecesarios al publicar determinada información.

En primer lugar, disponemos de los privilegios necesarios en las principales redes sociales, para aceptar o no a aquellas personas o grupos que desean formar parte de nuestra red de amistades o relaciones.

En segundo lugar, todo usuario puede determinar cuál es la información qué efectivamente desea compartir con los demás.

Por supuesto otros usuarios pueden publicar en Internet información sobre cualquier usuario, aún sin contar con su consentimiento.

Nuestros legisladores ni siquiera han advertido en la necesidad de legislar sobre tal materia: la información susceptible de ser publicada en Internet, que lesiona nuestra imagen, reputación e intereses.

La semana pasada referimos en Excélsior cómo la sociedad colombiana empleó las redes sociales para organizar la gran marcha ciudadana del 4 de febrero contra el terrorismo impuesto por las FARC.

En México algunas de las organizaciones que convocaron a la ejemplar marcha ciudadana del pasado sábado 30 de agosto contra la inseguridad, utilizaron algunas de las principales redes sociales para extender su convocatoria al mayor número posible de ciudadanos sensibles.

En México la alfabetización digital de los usuarios de Internet representa una gran asignatura pendiente. Nuestra cibercultura es accidental, resultado de pruebas y errores como de consejos que recibimos de nuestro grupo inmediato de colaboradores y amigos.

En cambio en Japón, por ejemplo, con gran oportunidad el organismo responsable del desarrollo del programa e-Japan –entidad similar al costoso y poco productivo e-México-, comprendió la importancia de emprender ambiciosos programas de alfabetización digital orientados a procurar el mejor aprovechamiento de Internet como útil recurso de información. La segunda etapa del programa e-Japon, precisamente fue dedicado a la alfabetización digital de los niños.

Tengo muy presente algunas extraordinarias campañas realizadas por Televisa en beneficio de la niñez mexicana. Aquella de “mucho ojo”, por ejemplo.

Quizá Televisa debería promover menos el descargar “ring tones” de su popular elenco artístico, o seductoras fotografías de la “Tetanic”, para desplegar, en cambio, una efectiva campaña de alfabetización digital en pro de nuestros niños. Ello sin duda alguna representaría una encomiable contribución por México.

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