Mark Zuckerberg frente al fin de la inmunidad digital
Octavio Islas
En la compleja relación entre la tecnología y la sociedad, definitivamente estamos viviendo un momento histórico.
En Estados Unidos, los juicios que han comenzado en febrero de 2026 contra los grandes gigantes de la tecnología como Meta (Instagram/Facebook), Google (YouTube) y TikTok trascienden las disputas legales por dinero; representan algo mucho más importante y valioso: el posible fin de la inmunidad digital.
1. Los Ángeles, California, febrero de 2026
El miércoles 18 de febrero, Mark Zuckerberg, uno de los hombres más ricos y poderosos del planeta, se vio obligado a testificar en el estrado del Tribunal Superior de Los Ángeles. Ese hecho marcó un momento crucial en el desarrollo de un juicio que admite ser considerado histórico, centrado en las adicciones generadas por las redes sociodigitales.
El dueño de Meta Platforms (propietaria de WhatsApp, Facebook, Instagram y Threads) ya no está frente a senadores que apenas entienden cómo funciona el Wi-Fi; en esta ocasión Zuckerberg está frente a un jurado civil y un equipo de abogados que han diseccionado millones de correos internos.
La comparecencia de Zuckerberg no solo evidenció la magnitud del problema, sino también la relevancia del caso ante la opinión pública y la justicia estadounidense.
El juicio aborda la responsabilidad de Meta Platforms en la creación de productos que, según la acusación, han explotado vulnerabilidades psicológicas de los menores para maximizar el tiempo de uso.
El proceso judicial, iniciado en febrero de 2026 y encabezado por la demandante conocida como KGM, se ha convertido en un referente global. Más de 1.600 denunciantes en California y más de 200 a nivel federal han presentado sus casos, lo que augura vistas legales que podrían prolongarse durante años.
Por primera vez, la justicia se centra en el diseño de las plataformas digitales, cuestionando la neutralidad de las herramientas y señalando que el producto es el problema. El mito de la «herramienta neutral» ha muerto.
2. De la disculpa a la defensa: El fantasma de 2024
El 31 de enero de 2024, en el Capitolio, el senador Lindsey Graham increpó a Zuckerberg: «Usted tiene sangre en sus manos». E
n un gesto inédito, Zuckerberg se puso de pie, se giró hacia las familias que sostenían fotos de sus hijos fallecidos por retos virales o suicidios vinculados al acoso, y ofreció disculpas.
Sin embargo, las disculpas de Zuckerberg no trascendieron a la deseable corrección de los algoritmos.
Entre 2024 y 2026, las investigaciones revelaron que, mientras Meta lanzaba campañas de relaciones públicas sobre «bienestar digital», internamente se ignoraban las advertencias de sus propios ingenieros sobre el scroll infinito y las notificaciones intermitentes.
El juicio actual ha sacado a la luz memorandos de 2015, donde Zuckerberg instaba a «revertir la tendencia adolescente» a cualquier costo, incluso si ello significaba relajar los filtros de belleza que alimentan la dismorfia corporal.
3. El producto es el problema
Históricamente, la Sección 230 en Estados Unidos ha protegido a las redes sociodigitales de ser responsables por el contenido de terceros.
Sin embargo, los demandantes de 2026 han encontrado una grieta: no culpar a Meta por lo que algún usuario publicó, sino por el algoritmo que decidió mostrar ese contenido a un niño de 12 años a las 3 de la mañana.
El argumento central de este litigio histórico es la responsabilidad civil por el diseño de los algoritmos.
4. El «casino digital» y la ética del metaverso
Los abogados de la acusación, liderados por Mark Lanier, han comparado a Instagram con una máquina tragamonedas.
La defensa de Zuckerberg se mantiene firme: las plataformas son «valiosas» y ofrecen conectividad esencial. Sin embargo, documentos filtrados a finales de 2025 sugieren que Meta desvió recursos de los equipos de seguridad infantil para financiar el desarrollo del Metaverso.
Esta revelación ha sido el clavo en el ataúd de la narrativa del «progreso social». Si la empresa sabía que su producto era adictivo y, en lugar de arreglarlo, decidió construir un mundo virtual nuevo con las mismas reglas de monetización, la negligencia deja de ser accidental para volverse sistémica.
5. Y Francis Haugen tenía razón
Las revelaciones de Frances Haugen representan una pieza fundamental en el juicio histórico que Mark Zuckerberg está enfrentando.
Aunque Haugen filtró los documentos originalmente en 2021 (los famosos Facebook Files), es ahora cuando ese «rastro de papel» está siendo utilizado como prueba legal para demostrar que Meta conocía los daños y decidió ignorarlos.
El 18 de febrero de 2026, durante el testimonio de Zuckerberg, los abogados de la parte demandante utilizaron los documentos filtrados por Haugen para confrontarlo.
El argumento central es que Meta diseñó funciones como el scroll infinito y los algoritmos de recomendación, sabiendo que eran adictivos, basándose en las investigaciones internas que Haugen expuso hace años.
| Característica de Diseño | Impacto Psicológico Alegado |
| Scroll Infinito | Eliminación de «puntos de parada» naturales, induciendo estados de trance. |
| Alertas Intermitentes | Explotación de la dopamina mediante recompensas variables. |
| Filtros de Belleza | Correlación directa con ansiedad y trastornos de la alimentación en adolescentes. |
| Algoritmos de Recomendación | Creación de «túneles de conejo» que radicalizan o profundizan estados depresivos. |
Una de las denuncias clave de Haugen fue que Instagram sabía que su plataforma era «tóxica» para la imagen corporal de las adolescentes. En el juicio actual (el caso de la joven conocida como KGM), esta premisa es el eje de la demanda: se alega que el diseño de la red social provocó depresión, ansiedad y dismorfia en la demandante.
Lo que en 2021 fue un escándalo mediático y político ante el Congreso, en 2026 se ha transformado en una estrategia de responsabilidad por producto defectuoso. Los abogados están usando las pruebas de Haugen para argumentar que las redes sociales no son solo plataformas de contenido, sino «productos mal diseñados» que priorizan el beneficio económico sobre la seguridad
6. Europa: El espejo donde EE. UU. no quiere mirarse
Mientras Zuckerberg testifica en Los Ángeles, la Unión Europea ya ha comenzado a aplicar multas bajo la Ley de Servicios Digitales (DSA).
En diciembre de 2025, Meta tuvo que permitir que los usuarios europeos limitaran la publicidad personalizada. La diferencia es abismal: mientras en Europa la regulación es una herramienta de protección de datos, en Estados Unidos el cambio está llegando a través del sistema de juicios por daños y perjuicios (torts).
Este juicio es la última esperanza para miles de familias que no esperan que el Congreso actúe, sino que un jurado de ciudadanos comunes dicte una sentencia económica tan masiva que obligue a Silicon Valley a rediseñar sus aplicaciones desde la ética y no desde la métrica del «tiempo de permanencia».
Conclusión: El despertar de la conciencia digital
Independientemente del veredicto final, el juicio de 2026 marcará el fin de la era de la «adolescencia tecnológica». Mark Zuckerberg ya no es el joven genio en sudadera; es el CEO de una industria que enfrenta su «momento tabacalero».
La pregunta para nosotros, como sociedad, es si permitiremos que el diseño de nuestro entorno digital siga siendo dictado por la economía de la extracción o si exigiremos productos que respeten la autonomía humana.
El juicio a las redes sociodigitales no es solo contra un hombre o una empresa, es un juicio contra una forma de entender el progreso que olvidó proteger a los más vulnerables.
