Medición de Accesibilidad de la Banda Ancha
| Samuel Bautista samuel.bautista@the-ciu.net |
Daniel Kapellmann daniel.kapellmann@the-ciu.net |
La semana anterior se discutió en este espacio sobre la redefinición de los estándares internacionales de acceso y velocidad de banda ancha a los cuales debe aspirar México. Sin embargo, yendo un paso atrás, resulta necesario en primer lugar conocer dónde nos encontramos en términos de conectividad y definir cuál es la brecha digital existente por eliminar.
En 2012, la Organización de Naciones Unidas (ONU), a través de su consejo de Derechos Humanos, exhortó a los Estados miembros a promover y facilitar el acceso a Internet (resolución A/HRC/20/L.13). De manera particular, en nuestro país a partir de la Reforma Constitucional en materia de Telecomunicaciones de junio de 2013, se hizo reconocimiento al derecho fundamental de acceso a los servicios de telecomunicaciones y a las tecnologías de la información. A partir de esto, emanaron diversos programas y políticas encausados a incidir en el acceso universal a la banda ancha.
De esta forma, se gestó una Estrategia Digital Nacional 2013-2018 en la que se plantea un plan de acción que permita promover el desarrollo de México por medio del fomento de la adopción y desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación. Para ello, se estableció que la conectividad era un habilitador básico para la consecución de sus objetivos centrados en la economía, salud, educación, servicios gubernamentales y seguridad ciudadana.
De la misma manera, el proyecto México Conectado se constituye como una de las principales políticas a favor de la cobertura universal que, al cierre de 2014, ha provisto de banda ancha a 65 mil sitios públicos como escuelas, parques, hospitales, entre otros. De modo complementario, la instalación y entrada en operación de la Red Compartida promoverá la adopción de la conectividad a precios competitivos para los mexicanos.
Todas estas políticas y otras más (como el Programa de Alfabetización Digital enfocado entrega tabletas a estudiantes en los últimos grados de primaria) resultan auxiliares en alcanzar la democratización del acceso a internet. Resulta claro que existe la intención y ya se han llevado a cabo algunos esfuerzos a nivel nacional para hacer efectivo este derecho. No obstante, los retos son de una magnitud considerable y resta aún mucho por hacer.
En términos cuantitativos, la adopción de banda ancha fija y móvil en México continúa siendo baja, de modo que existe una gran proporción de usuarios que no reciben este tipo de servicios. Durante los primeros nueve meses de 2014, la adopción de banda ancha fija en México alcanzó apenas las 14 suscripciones o conexiones por cada 100 personas. Mientras que la proporción de usuarios de banda ancha móvil se mantuvo por debajo del 16% de la población, es decir únicamente 18.7 millones de accesos móviles, considerando una base poblacional de 120 millones de mexicanos.
En este sentido, el Web Index 2014 (desarrollado por World Wide Web Foundation), ubicó a México en el lugar 55 entre 86 países en el rubro de Acceso Universal. En particular, esta sección del índice califica la capacidad de acceso a la banda ancha, la capacitación para el aprovechamiento de la Web y la existencia de infraestructura adecuada para proveer servicios de comunicación. Con una puntuación de 50.27 sobre 100 puntos, nuestro país se encuentra todavía cinco puntos por debajo del promedio y a medio camino de alcanzar la meta de accesibilidad universal.
| Índice de Accesibilidad Universal |
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| Fuente: Elaborado por The Competitive Intelligence Unit con datos de Web Index 2014 |
Como se muestra en la gráfica anterior, México se encuentra por debajo de países como Dinamarca, Rusia, Argentina, Grecia, Colombia, Turquía, Brasil, Ecuador y Botsuana. A nivel regional, esto se traduce en que México ocupa el octavo lugar entre los 12 países latinoamericanos y del Caribe que se contemplan en la medición, únicamente por encima de Perú, Jamaica, Venezuela y Haití.
Actualmente, nos encontramos a mitad del sexenio y ya se han llevado a cabo las primeras acciones derivadas de los programas de promoción de la conectividad universal en el país.
Por el momento, resta monitorear la materialización efectiva de todas las líneas de acción de estas iniciativas para conocer cuáles son sus limitantes, deficiencias, riesgos y consideraciones para lograr el mandato constitucional de alcanzar una penetración de la banda ancha en al menos 70% de los hogares y 85% de las micros, pequeñas y medianas empresas a nivel nacional.
Si bien el reconocimiento constitucional del acceso universal a Internet como un derecho de los mexicanos representa un gran avance, es importante enfatizar que no es posible garantizar su efectividad modo inmediato. Tomando en cuenta la importancia de la conectividad como un insumo que promueve el crecimiento y desarrollo económico y social, se requiere de un esfuerzo arduo y continuo en el diseño e instrumentación de programas, estrategias y políticas, que permitan promover efectivamente una mejoría en los niveles de acceso a banda ancha en México.

