Calificaciones de Riesgo y Reforma Telecom
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Samuel Bautista |
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Carlos Hernández carlos.hernandez@the-ciu.net |
La evaluación del riesgo crediticio derivado de la emisión de valores por parte de los gobiernos, instituciones financieras y empresas, es el trabajo que realizan las agencias calificadoras. El 5 de febrero, la agencia Moody’s elevó la calificación de los bonos soberanos del gobierno mexicano de “Baa1” a “A3”, y en diciembre del año pasado, la calificadora S&P incrementó la nota del mencionado pasivo a “BBB+”. Directamente, ambas calificaciones ubican al país como un deudor confiable en un grado medio, y de manera indirecta, dichos incrementos en las notas del pasivo soberano significan que el país posee condiciones sólidas y atractivas para realizar inversiones. Sin embargo ¿de dónde surge esta mejorada perspectiva?
La respuesta a la pregunta anterior apunta hacia las reformas realizadas recientemente. Entre ellas, la Reforma Telecom resulta de particular interés, pues a través de ella fueron abiertos los canales de inversión, a saber, en las telecomunicaciones se permitió la inversión extranjera directa hasta en un 100% en todos sus segmentos, cuando antes sólo se permitía menos de la mitad, salvo en el caso de las telecomunicaciones móviles. Por su parte, en radiodifusión, se elevó la participación de capital extranjero hasta 49%, considerando que es un sector estratégico para el gobierno donde antes no se permitía en absoluto la participación extranjera.
Al respecto, de acuerdo con el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), la correcta implementación de la Reforma Telecom y sus Leyes Secundarias podría posicionar a la industria como la quinta más grande en la escala global. Por tanto, queda de manifiesto que las mejoras en las calificaciones de riesgo por parte de Moody’s y S&P constituyen señales de confianza basadas en el hecho de que las reformas aprobadas tendrán efectos positivos de acuerdo con el mismo IFT.
De manera particular, la apertura de las inversiones estipulada en la Reforma Telecom, así como el fomento a la competencia efectiva y otras medidas regulatorias, redundarán en el despliegue de infraestructura de red, misma que incrementará el potencial productivo de la economía. Por otro lado, los mecanismos de competencia otorgarán dinamismo al sector, permitiendo mayor asequibilidad de los servicios, tanto para individuos como para MiPyMEs, además de la integración a la sociedad de la información.
Es precisamente la Legislación Secundaria uno de los canales que permitirá aterrizar las alentadoras expectativas sobre la economía mexicana, ya que determinará los procedimientos a seguir para la efectiva aplicación del marco regulatorio, sentando las bases para la operación eficiente del sector. Esta legislación debe estar en consonancia con los objetivos de la Reforma Telecom, es decir, con la generación de inversión y el estímulo de la competencia en beneficio de los mexicanos, ya que de lo contrario no se alcanzarán los beneficios esperados en términos de impulsar el crecimiento y, con ello, el desarrollo económico nacional.
La mejora en las calificaciones de riesgo crediticio permite ubicar al país al borde del llamado Mexican Momentum, es decir, en un momento de oportunidades potenciales de expansión para los diferentes sectores productivos de la economía. Sin embargo, en el caso de sectores tan faltos de competencia como el de las telecomunicaciones, la concreción de sus impactos dependerá de la funcionalidad del marco jurídico alrededor del mercado, mismo que quedará plasmado en las Leyes Secundarias que próximamente habrá de aprobar el poder legislativo.
