El impacto económico (real y deseable) de la banda ancha
JORGE FERNANDO NEGRETE P.
DIRECTOR GENERAL DE MEDIATELECOM POLICY & LAW
- A partir de 2009 se requería un crecimiento promedio anual de 37% para lograr 22 conexiones de banda ancha fija por cada 100 usuarios al finalizar el sexenio
- El PIB de México dejó de generar 62 mil millones de pesos reales en 2011, 0.67% de crecimiento económico para el país
- Se perdió un incremento adicional de 1.18% al PIB de 2012 por no cumplirse la meta
- En 2011 pudieron generarse poco más de 390 mil nuevos empleos formales
Cuando se realizaron las previsiones sobre el sector telecomunicaciones del gobierno de Felipe Calderón, nadie se imaginó la alta demanda que registrarían los servicios, principalmente el consumo de datos a través de redes fijas y móviles, aparejado al creciente uso de tablets y smartphones.
Sin embargo, en el caso del gobierno federal se realizaron previsiones fuera de alcance, ya que en el caso de la telefonía móvil, aunque se superó la meta, México se mantiene entre los últimos lugares de penetración en la región; mientras que en banda ancha el objetivo se mantuvo alejado de las decisiones de política pública, sin lograr su cumplimiento de cobertura e incluso sin tomar en cuenta el crecimiento que lograría la banda ancha móvil.
En los últimos años se ha perdido el debate sobre los beneficios provenientes de la banda ancha fija y móvil, como una herramienta esencial para el incremento de la productividad, el acceso a la información y la inclusión social. Actualmente, la discusión se enfoca en cómo lograr que exista conectividad y acceso a las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) para toda la población.
Sin embargo, los beneficios que en primera instancia son “obvios”, no es sencillo cuantificar el impacto tangible para un país en términos de generación de ingresos, ahorro en costos, productividad, generación de conocimiento, innovación, empleo… En ese sentido, compañías como el fabricante de equipos Ericsson y el Banco Mundial han llevado a cabo extensos estudios para identificar el verdadero impacto derivado del incremento de las conexiones de banda ancha en los países.
Del estudio Broadband: A Platform For Progress del Banco Mundial se desprende que el impacto es mayor en países en vías de desarrollo, pues al venir de una situación desfavorable, el crecimiento y la influencia proveniente de este tipo de herramientas es mucho mayor, al intervenir en la productividad de diversos procesos económicos de bienes y servicios que aún se encuentran en estado poco maduros con respecto a otras economías más desarrolladas.
En ese sentido, un análisis elaborado por la Comisión Europea estimaba que la banda ancha puede crear más de dos millones de empleos en Europa y un incremento en el Producto Interno Bruto (PIB) de por lo menos 636 mil millones de euros.
A su vez, naciones con un fuerte crecimiento económico durante los últimos años como China, han demostrado que por cada 10 por ciento de incremento en la penetración de banda ancha, se logra un impacto de 2.5 por ciento de crecimiento adicional al PIB.
En el caso de Brasil, una de las economías con mayores expectativas hacia los próximos años, se estima que la banda ancha logró incrementar el empleo 1.4 por ciento. La herramienta se ha convertido en una prioridad para el gobierno y probará su eficacia en los próximos eventos deportivos de los que el país sudamericano será sede: Copa Confederaciones en 2013, Mundial de Futbol en 2014 y Juegos Olímpicos en 2016.
Adicionalmente, diversos estudios presentados por el especialista Raúl Katz, a través de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, demuestran el impacto efectivo provocado por cada 10 por ciento de penetración de banda ancha en diversos sectores de la economía. Para el caso de Brasil, señala que el desempleo se reduce aproximadamente 0.06 por ciento, mientras que Chile registra 0.09 por ciento de incremento al PIB.
El Banco Mundial estima que para las economías en desarrollo, por cada 10 puntos porcentuales adicionales en la penetración de banda ancha, el PIB registra un impacto positivo de 1.38 por ciento, incluso mayor al 1.21 por ciento para las economías avanzadas.
Por lo tanto, el mayor acceso a banda ancha para los individuos se posiciona como una de las herramientas fundamentales para impulsar el crecimiento económico, a través de la productividad, la innovación y el empleo. No sorprende que cada día haya más países que le otorgan una alta prioridad a la conectividad dentro de la agenda económica nacional, emitiendo planes de banda ancha a largo plazo, políticas robustas y transversales que incluyan temas como salud, educación y gobierno electrónico.
En ese sentido, al mismo tiempo que se fomenta la inversión pública y privada para incrementar la cobertura de las redes de banda ancha fijas y móviles, también se debe fomentar el uso intensivo de los servicios y las tecnologías por parte de la población, impulsando su apropiación a través de aplicaciones que permitan la integración de la herramienta a la vida cotidiana y a los procesos productivos a través de diferentes sectores económicos.
Hay que destacar que los servicios de telecomunicaciones fomentan mayor productividad, usos intensivos y crecientes de los mismos, se encuentran en alta estima entre la población porque posibilitan la comunicación y acercan a las personas, se han incorporado al consumo básico y cotidiano de los mexicanos y, además, una vez que los utilizan, las personas no están dispuestas a suspender el servicio sino a explorar nuevas, variadas y crecientes posibilidades de comunicación digital. Todo ello sin mencionar el atractivo entre los usuarios de todas las edades de la tecnología, sus avances e innovaciones. Estos factores son detonantes de prosperidad y bienestar entre la población.
Las políticas públicas para fomentar la conectividad se han presentado con el nombre de Agenda Digital o Plan Nacional de Banda Ancha. Se trata de programas integrales de conectividad a nivel nacional que incluyan un diagnóstico a fondo de la realidad socioeconómica y del crecimiento para los próximos años para que, con base en ello, se impongan objetivos a largo plazo para los diversos segmentos que componen la industria de telecomunicaciones y TIC.
Algunos de esos objetivos incluyen principalmente el número de conexiones o cobertura de banda ancha fija y móvil para los próximos 5, 10 o hasta 15 años. Por ejemplo, el plan presentado para Estados Unidos durante la administración Obama, Connecting America: The National Broadband Plan, pretende lograr al menos 100 millones de hogares con conexión accesible a velocidad de descarga de 100 Mbps. Asimismo, Colombia estableció 8.8 millones de conexiones hacia mayo de 2014, mientras que Brasil pretende alcanzar una cobertura de 70 por ciento hacia 2014.
En el caso de México, no se ha realizado un estudio en particular como los presentados en Brasil o China. Si bien a lo largo del sexenio se crearon diversos programas para el incremento de la conectividad, ninguno de ellos tomó la forma propiamente de una Agenda Digital (sino hasta el último año del sexenio), por lo que se convirtieron en esfuerzos aislados sin el impacto que tendría una política robusta y transexenal.
Muestra de lo anterior fue el incumplimiento de varios de los objetivos que se impusieron en los planes nacionales de Desarrollo y de Infraestructura a principios del sexenio. Si bien se impuso una meta de conectividad al finalizar el periodo del presidente Calderón, poco se abordaron las herramientas y políticas complementarias que apoyarían el crecimiento de la banda ancha durante los seis años.
Por un lado, el gobierno federal esperaba finalizar 2012 con una penetración de banda ancha fija de 22 conexiones por cada 100 usuarios. El país finalizó 2011 con cerca de 13.5 millones de conexiones, de acuerdo a estimaciones de Mediatelecom Policy & Law, mientras que al segundo trimestre del año se tendrían cerca de 14 millones de conexiones fijas (penetración de casi 12%).
Es decir, difícilmente se cumplirá la meta prevista a inicios del sexenio. De manera forzada, el último informe presidencial afirma que en el país había una penetración de banda ancha de 20.3 por ciento a junio de 2012; sin embargo, la medición sumó las conexiones fijas y móviles. Lo cierto es que este último segmento no estaba contemplado dentro del Plan Nacional de Desarrollo o el Programa Sectorial de Comunicaciones y Transportes o, al menos, no se esperaba el fuerte crecimiento que ha registrado en los últimos años, similar a lo sucedido con la telefonía móvil en sus inicios.
| Año | Conexiones de banda ancha fija actual (millones) | Penetración banda ancha fija actual | Metas del Programa Sectorial de SCT | Banda ancha móvil (millones) | Penetración banda ancha móvil | Total actual |
Penetración total actual |
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| 2006 | 3.09 | 2.9% | 2.9% | 2.9% | ||||||
| 2007 | 4.56 | 4.3% | 4.3% | 4.3% | ||||||
| 2008 | 7.58 | 7.1% | 5.9% | 7.0% | ||||||
| 2009 | 9.77 | 9.0% | 8.0% | 9.0% | ||||||
| 2010 | 11.84 | 10.5% | 11.8% | 2.70 | 2.9% | 14,269,666 | 13,4% | |||
| 2011p | 13.03 | 11.2% | 16.1% | 7.50 | 7.4% | 20,979,430 | 18.6% | |||
| 2012p | 13.99* | 12.2%* | 22.0% | 9.70 | 9.5% | 23,695,358 | 21.9% | |||
| Fuente: Cofetel. | ||||||||||
| p. Cifras preliminares al segundo trimestre de 2012. | ||||||||||
| * Estimación Mediatelecom Policy & Law. | ||||||||||
Como se observa en la tabla, en lo que va de 2012 persiste una diferencia de poco menos de 10 por ciento entre la meta de conexiones fijas establecida por el gobierno de Calderón y lo que se logró efectivamente en el mercado mexicano. Difícilmente logrará cumplirse a finales del año el objetivo previsto seis años atrás. Mediatelecom Policy & Law estimó que a partir de 2009 se habría requerido un crecimiento promedio anual de 37 por ciento para lograr las 22 conexiones de banda ancha fija por cada 100 usuarios al finalizar el sexenio.
Si se toma en cuenta la tasa de penetración que se debió obtener en 2011 de aproximadamente 16.1 por ciento, existe una diferencia de 4.9 puntos porcentuales que no se alcanzaron. Si se aprecia el impacto estudiado por el Banco Mundial de 1.38 por ciento sobre el PIB por cada 10 por ciento de penetración, estimamos que el PIB de México dejó de generar 62 mil millones de pesos reales en 2011, alrededor de 0.67 por ciento de crecimiento económico para el país.
En un escenario optimista, Mediatelecom Policy & Law espera que México finalice con aproximadamente 15 millones de conexiones de banda ancha fija en 2012. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) estima que la economía mexicana logre un crecimiento de por lo menos 3.5 por ciento. Si se consideran estos parámetros, la diferencia entre la cobertura lograda a finales de 2012 y lo planteado a inicios del sexenio, habría generado un crecimiento adicional de 1.18 por ciento al PIB de 2012 de haberse cumplido la meta.
Como ya se mencionó, la realidad del mercado rebasó por completo las expectativas del gobierno. Si bien en un inicio se proyectó que la banda ancha fija sería clave en la cobertura de Internet, la banda ancha móvil ha demostrado que podría tener una mayor influencia para permear los beneficios de Internet para toda la población. México, al sumar la cobertura de ambas redes, muestra que se lograron 20.6 conexiones por cada 100 habitantes; sin embargo, ¿cuántos habitantes poseen ambos servicios?
Un estudio realizado por Ericsson y la consultora Arthur D. Little afirma que por cada mil conexiones de banda ancha, un país podría generar cerca de 80 nuevos empleos. Este último dato permite ver que de haber logrado el número de conexiones suficientes para cumplir con la cobertura que preveía el gobierno, en 2011 se habrían generado poco más de 390 mil nuevos empleos formales adicionales, provenientes no sólo del sector TIC, sino del beneficio del incremento de las inversiones en infraestructura de banda ancha y su aplicación en educación, medio ambiente, salud o seguridad pública.
El mismo estudio afirma que por cada 10 por ciento de penetración de banda ancha móvil se puede lograr 1 por ciento más de crecimiento sostenible para el PIB. Si bien la banda ancha móvil ha logrado tasas de crecimiento de hasta 30 por ciento en el país, no se ha logrado el nivel de cobertura que muestran otros países desarrollados e incluso de América Latina. Dentro de los países de la OCDE, Chile ha mostrado uno de los avances más consistentes en cuanto a conectividad, con una cobertura de 17 conexiones por cada 100 habitantes, mientras que México se mantuvo cerca de las 7 conexiones por cada 100 habitantes en 2011.
En cuanto al nivel socioeconómico, Chile es uno de los países con mayores similitudes a México, ambos pertenecientes a la OCDE. Este rezago en el nivel de banda ancha móvil nacional con respecto a Chile pudo generar un crecimiento extra de 1.07 por ciento durante 2011, lo que representa alrededor de 99 mil millones de pesos reales.
El último informe presentado en conjunto por la UIT y la Unesco, The State of Broadband 2012: Achieving Digital Inclusion For All, resaltó la necesidad de los gobiernos de crear una “política de liderazgo” a través de programas y proyectos a largo plazo que fomenten la inversión de nuevas redes. Lo anterior no implica que el gobierno deba ser el principal proveedor de las redes, pero sí fomentar el trabajo conjunto con el sector privado, de tal modo que se permita el desarrollo del mercado TIC y, al mismo tiempo, se garantice la cobertura para las regiones o poblaciones donde los beneficios y la rentabilidad son nulos o prácticamente inexistentes. El reporte estima que a mediados de 2012 existían cerca de 119 países con un plan de banda ancha.
“Acción e inversión para impulsar el acceso a banda ancha son más probables cuando están basados en una política clara de liderazgo, lo que comprende un plan nacional de banda ancha o un proyecto de inversión para su despliegue y/o la inclusión de la banda ancha en las definiciones de Servicios de Acceso Universal de cada país. El establecimiento claro de objetivos de política y/o metas pueden (pero no siempre) tomar la forma de un Plan Nacional de Banda Ancha”, señala la UIT.
