El 14 de marzo de este año, la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) presentó su reporte sobre el cuarto trimestre de 2010 y anual sobre el sector de las telecomunicaciones, derivado del Índice de Producción del Sector de Telecomunicaciones (ITEL), para evaluar el comportamiento de los principales servicios de esta industria.
Antecedentes
En este reporte comunicado a la prensa, se informó lo siguiente:
- Que “el sector creció en términos anuales a una tasa promedio de 11.3%, la cual supera la tasa registrada un año antes: 10.6 por ciento”.
- Que “este ritmo de crecimiento fue impulsado principalmente por el aumento en las suscripciones del servicio de televisión vía satélite, seguido por un mayor consumo del tráfico de larga distancia internacional de entrada y del tráfico de telefonía móvil. Se estima que el crecimiento observado en el tráfico de ambos servicios está directamente relacionado con la decisión del órgano regulador de reducir sustancialmente las tarifas de interconexión y su respectivo impacto en el precio final a usuarios tanto en términos reales como nominales. El índice de precios del servicio telefónico, a diciembre de 2011, se redujo 9.1 % en términos reales, con relación al mismo mes en 2010, con lo cual se confirma su tendencia a la baja”.
- Que “el tráfico de larga distancia internacional de entrada fue el segundo rubro más dinámico en 2011 con un crecimiento promedio anual de 22.9% y de 26.8% en el cuarto trimestre del año, respecto al periodo equivalente de 2010. Este resultado refleja la recuperación económica de los Estados Unidos, mercado en donde se originan 95% de las llamadas internacionales que entran a México”.
- Que “el sector de telefonía móvil continúa con una tendencia positiva de crecimiento, aun cuando el ritmo de crecimiento en el tráfico cursado por estas redes fue menor que el de años previos, lo cual se explica principalmente porque el mercado ha comenzado a mostrar signos de madurez, aunque todavía existe lugar para nuevos usuarios”.
Reflexiones
Pese a la ausencia de una política pública integral, el mercado de las telecomunicaciones ha mantenido un crecimiento constante de dos dígitos. Habría que considerar que el sector tiene un crecimiento inherente no exclusivo de México, conforme los individuos y las organizaciones públicas y privadas adoptan las nuevas tecnologías, desde la utilización del correo electrónico, pasando por la telefonía y el Internet hasta la televisión restringida.
1. Televisión satelital
Resalta nuevamente el hecho de que es la televisión satelital la que impulsa en buena medida al resto del sector, al mostrar durante 2011 un crecimiento promedio de 44 por ciento, de acuerdo con las últimas cifras publicadas por la Cofetel. Por primera vez la televisión satelital superó en número de suscriptores a la TV por cable, que para el cuarto trimestre de 2011 sólo creció 2.9 por ciento.
El avance del segmento de televisión de paga no es exclusivo de México; países como Brasil y Colombia mostraron tasas de crecimiento de 56.1 y 19.3 por ciento, respectivamente, durante el mismo periodo.
En el caso de México, tal como reconoce la autoridad reguladora, el impulso proviene principalmente de una mayor oferta de paquetes de bajo costo, los cuales fueron introducidos al mercado mexicano por parte de Dish, subsidiaria de MVS Comunicaciones.
Si bien no se le puede atribuir todo el crecimiento de los últimos años a éste último operador, su entrada al mercado en 2008 propició que Sky, hasta entonces el único oferente de televisión satelital en el país (tras el retiro de Direct TV), ampliara su oferta de servicios a través de VE TV, un paquete de bajo costo con la principal ventaja de contar con los canales de las cadenas de televisión abierta nacional: Televisa y TV Azteca.
Por lo tanto, la dinámica entre ambos competidores (Sky y Dish) llevó a que el segmento pasara de tasas de variación anuales menores a 8 por ciento durante 2008 y 2007, a lograr una tasa promedio anual de crecimiento de alrededor de 52 por ciento en los últimos tres años.
2. Banda ancha
Sin embargo, cabe resaltar que a la televisión de paga no se le percibe como un segmento con un alto impacto sobre la productividad del país y, por tanto, en el crecimiento del PIB nacional. Si bien puede convertirse en un servicio valioso para la difusión de la cultura, el entretenimiento y para contrastar y ampliar la oferta programática de la televisión abierta, su penetración entre la población sigue siendo marginal, aunque su crecimiento no deja de ser prometedor, sobre todo entre los sectores medios y bajos de la población.
El servicio más relevante es justo el que no se menciona en el comunicado de la Cofetel y los indicadores del ITEL: el crecimiento de la banda ancha. A diferencia de la televisión satelital que en los últimos años ha sido uno de los pivotes del crecimiento del sector en términos cuantitativos, la penetración de banda ancha sí trae consigo un impacto directo positivo sobre la economía, el crecimiento del PIB y el bienestar de los usuarios.
Con base en modelos econométricos y estadísticas de conectividad entre los años 1996-2007, el Banco Mundial ha estimado que la penetración de 10 por ciento de banda ancha genera un crecimiento de 1.38 por ciento del PIB per cápita en los países emergentes. En este sentido, diversos autores[1] también han sugerido que ese mismo incremento de diez puntos en la penetración de Internet de banda ancha genera un crecimiento de entre 0.9 y 1.5 por ciento per cápita. Es decir, mientras el servicio de voz tradicional (telefonía local) reducía los costos de transacción de las empresas, la banda ancha de alta velocidad acelera la distribución de ideas e información, la competencia y el desarrollo de nuevos productos, procesos, modelos de negocio y facilita el crecimiento macroeconómico. Se trata de un cambio cualitativo que la autoridad no sólo no plantea en esos términos, sino que ni siquiera lo menciona en los indicadores del ITEL.
Por lo tanto, se carece de una medición actual y confiable con respecto al número de suscriptores existentes en el país, lo que agrega mayor dificultad en la elaboración de un plan integral de telecomunicaciones o agenda digital que apoye la mayor penetración posible de estos servicios entre los individuos y las organizaciones.
De acuerdo con las últimas cifras del Inegi publicadas hasta 2010, existen en el país cerca de 12.1 millones de suscriptores a Internet, de los cuales 97 por ciento tienen conexiones diferentes a un acceso telefónico, como fibra óptica o cable coaxial. Si bien estas últimas tecnologías pueden ser consideradas como de banda ancha, la definición en términos de velocidad ha variado a lo largo de los últimos años, conforme se avanza en la introducción de nuevas tecnologías y el desarrollo de las actuales.
Recientemente, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos incrementó de manera drástica la velocidad que una conexión a Internet debería cumplir para poder ser considerada como banda ancha, ubicando el mínimo en 4 mpbs. En el caso de México, el promedio de conexión se ubica alrededor de los 2 mbps.
La Cofetel señala que a finales de 2010 había en México una penetración de 10 suscriptores de banda ancha por cada 100 suscriptores. Pese a ello, la velocidad de adopción de Internet en México ha disminuido en los últimos años, al haberse incrementado 21 por ciento durante 2010, nivel similar al de Brasil, pero inferior al 29.57 por ciento de Venezuela. Durante 2011 Argentina reportó haber incrementado el número de conexiones de banda ancha en más de 50 por ciento.
Por el momento, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) fijó una meta de 22 conexiones de banda ancha por cada 100 habitantes para 2012; sin embargo, tal como lo reconoce la OCDE, “es una meta mucho más modesta que la fijada por otros países”, a la vez que considera improbable cumplir tal nivel.[2]
Hay que señalar que la difusión de banda ancha ha ocurrido al mismo tiempo que la propagación de otras tecnologías como la telefonía móvil y las computadoras, por lo que es difícil aislar los efectos de la banda ancha de la expansión y democratización de ciertas tecnologías que permiten la conectividad. Por eso no es extraño que tanto operadores como gobiernos estén preocupados por la masificación de equipos de cómputo o dispositivos inalámbricos como teléfonos celulares o tabletas. Por eso cuando se habla de banda ancha móvil, tampoco se puede separar el crecimiento de ese servicio a la expansión de dispositivos tecnológicos que favorecen la movilidad, incluidos los smartphones, cuya penetración todavía es marginal por su elevado costo.
Aún más: la penetración lógica de la banda ancha en cualquier parte del mundo responde y presenta una curva que limita dicha penetración en función del máximo de extensión de la infraestructura de redes tradicionales como lo es la telefonía fija y la televisión por cable. Es decir, si no se invierte en infraestructura, en hacer crecer las redes existentes, la banda ancha no llegará a un crecimiento mayor que las dimensiones de esas mismas redes. Por eso debe preocuparnos que la industria de televisión por cable no busque expandir sus redes y sólo crezca en ingresos a partir de sus clientes cautivos, ofreciendo servicios de valor agregando y no incrementando su cobertura. También debe preocupar la pérdida de líneas de telefonía fija, porque de esta manera se estaría limitando el crecimiento de la banda ancha a través de la tecnología DSL o el par de cobre. De tal manera que en telecomunicaciones el tamaño o la talla de los operadores debe servir para llevar más servicios de telecomunicaciones a un mayor número de personas a la mayor cantidad posible de poblaciones, ya sean urbanas o rurales.
3. Telefonía móvil
En el caso de la telefonía móvil, que fuera uno de los sectores más dinámicos del sector de las telecomunicaciones en México, redujo su ritmo durante el último año, provocado por la desconexión de alrededor de 3 millones de suscriptores y una penetración relativamente alta pero todavía insuficiente de 84.8 usuarios por cada 100 habitantes, limitando el mercado potencial de nuevos usuarios para los operadores, así como su acceso a la banda ancha.
Tras alcanzar un total de 94.6 millones de usuarios móviles en el país, mostró un menor nivel de crecimiento a una tasa de 3.51 por ciento en la base de suscriptores con respecto a 2010. Pese a ello, la Cofetel reporta un uso más intensivo de la telefonía móvil, al señalar que el tráfico de minutos obtuvo un crecimiento promedio anual de 14.5 por ciento.
Sin embargo, en este caso tampoco se puede dejar de lado la experiencia de otros países de América Latina, donde pese a haber superado el 100 por ciento de penetración, aún consiguen avances de dos dígitos. Tal es el caso de Brasil que con una penetración de 123.8 celulares por cada 100 habitantes, logró una variación positiva de 19.36 por ciento en el último año. Al igual que Chile, donde se registró un avance de 17.3 por ciento a septiembre de 2011.
| Brasil | México | Chile* | Colombia | Venezuela | ||
| Telefonía móvil | 19.4 | 3.5 | 17.3 | 3.9 | -0.4 | |
| TV de paga total | 30.5 | 13.7 | 10.7 | 10.3 | 9.6 | |
| TV satelital | 56.1 | 30.8 | 13.5 | 19.3 | ||
| TV de cable | 10.8 | 2.9 | 8.5 | 8.6 | ||
| Banda ancha fija | 19.6 | 7.0 | 18.8 |
Fuente: Elaboración propia
Anatel de Brasil, Teleco, Cofetel de México, Subtel de Chile, SIUST y CNT de Colombia, Conatel de Venezuela.
* Cifra anual a septiembre de 2011.
Conclusiones
1. El crecimiento y penetración de servicios del sector de las telecomunicaciones reportado por la Cofetel se ha logrado gracias a los planes de inversión y cobertura ofrecidas por los operadores, no por las acciones de política pública de la autoridad ni por la construcción de condiciones de certeza esperadas. El mercado ha crecido sólo debido a la demanda de servicios y ha demostrado su vitalidad, no su cobertura eficiente. Claramente los sectores económicos privilegiados han accedido a la casi totalidad de servicios, en detrimento de los sectores más necesitados.
2. El mediocre crecimiento del sector (comparado con otros países de América Latina incluso con menor nivel de desarrollo), impulsado por un como la televisión de paga satelital, tampoco refleja la pobre penetración de servicios de banda ancha y confunde los resultados del sector. Los crecimientos esperados en el PIB derivados del crecimiento de banda ancha no se aprecian en los indicadores de la autoridad, ni se verán, ya que este sector sólo puede crecer con la masificación del servicio en su modalidad de acceso universal, financiado por el Estado y los operadores a través de alianzas público-privadas. Los nuevos usuarios de Internet son las clases más necesitadas y es ahí donde las expectativas de crecimiento son mayores, pero no así el interés de operadores y creadores de políticas públicas.
3. La falta de resultados positivos es producto de la ausencia de acciones inmediatas y concretas que evidencian una pobreza de visión y poca capacidad operativa de la política de telecomunicaciones. Colombia, Argentina, Brasil y Chile han modificado su legislación en materia de radiodifusión y telecomunicaciones; cuentan con una reordenación de su Administración Pública, conciliaron a los operadores e impulsaron programas de política pública orientados a abatir la brecha digital y obtener penetración masiva de Internet a través de multiples programas y estrategias de política pública: Vive Digital (Colombia), Plan de Banda Ancha (Brasil), Argentina Conectada (Argentina) y Plan Ceibal (Uruguay), entre otros. (Vale la pena recordar que Colombia, durante el más reciente Mobile World Congress 2012 (www.Mobileworldcongress.com) obtuvo el reconocimiento a las mejores políticas de telecomunicaciones y TIC del mundo).
4. Los conflictos en el sector, alentados por la autoridad, han diseñado un sistema perverso de descalificaciones públicas y litigios, único en América Latina, donde la política pública se sostiene con base clichés mercadológicos que carecen de programas, objetivos, indicadores y mediciones. Aunque la autoridad realiza promesas y presenta diversos proyectos tales como una nueva política en Televisión Digital Terrestre, licitación de nuevas cadenas de televisión abierta o el Convenio Marco de Interconexión, son tan sólo esfuerzos aislados que por la debilidad de su planteamiento y del propio organismo a cargo del sector, permanecen como buenas intenciones, dejándolas desprotegidas ante el abuso legal de los operadores.
5. La política de esta administración ha dado como resultado una suma cero pues todos han perdido: los operadores, las empresas de infraestructura, el gobierno, el Congreso y sobre todo los usuarios, los ciudadanos. El crecimiento del sector durante 2011 de sólo 11.3 por ciento no sólo no es real, por ser menor al esperado, sino que es lamentable en un mundo donde las políticas TIC construyen generaciones con mejores oportunidades de desarrollo.
Jorge Fernando Negrete P.
Director de Mediatelecom Policy & Law
Contacto: 5563-5170 y 78

