8063 México, Vanguardia Industrial, Fernando Gutiérrez, Internet para todos

Internet para todos
Por Fernando Gutiérrez

El presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado de la República, Francisco Javier Castellón Fonseca (PRD), presentó un exhortó a la Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión para que en el paquete económico de 2012 se derogue el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a las telecomunicaciones, así como también el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a los servicios de acceso a internet.

Para el senador Castellón -y afortunadamente para muchas otras personas más- las telecomunicaciones son estratégicas y constituyen una de las industrias más dinámicas en el mundo, porque contribuyen a la creación de empleos, promueven inversión y generan nuevos ingresos fiscales. El crecimiento del sector de telecomunicaciones es un factor determinante para la productividad, competitividad y desarrollo de un país. Por tal motivo, considerar que el acceso a las telecomunicaciones es una cuestión de lujo, es un error.

Sin duda alguna, tal como lo sugiere el senador Castellón, el hecho de haber gravado las telecomunicaciones, restringió considerablemente el acceso de los segmentos más desfavorecidos de la población
mexicana a los servicios básicos de comunicación (telefonía fija y móvil, e internet). Actualmente, existen más de 40 millones de usuarios de internet en nuestro país (World Internet Project). La penetración de internet en México es del 33%, pero difícilmente puede aumentar si existen barreras u obstáculos que impiden la asequibilidad del medio.

La idea de gravar las telecomunicaciones e internet con alguna tasa especial no ha sido nueva, ni en México ni en el mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, a mediados de los 90 (en el siglo pasado), apareció el interés de algunos de los gobiernos estatales y locales por fijar un impuesto determinado al servicio de acceso a internet, debido al impresionante incremento que observaba el medio con respecto al número de usuarios. Sin embargo, las iniciativas de fiscalización fueron detenidas por el propio gobierno federal mediante el Internet TaxFreedomAct, promovido en aquel tiempo por el Congreso norteamericano y firmado en 1998 por el entonces presidente Bill Clinton.

La Internet TaxFreedomAct era una ley para conservar a internet libre de impuestos. Esta ley prohibía la fijación de cualquier gravamen especial al acceso a internet, o a la transferencia de bits, contratación de ancho de banda, o  envío y recepción de correos electrónicos. Cabe destacar que esta ley había sido renovada ya en tres ocasiones. La última modificación se hizo en 2007, y en ésta se aprovechó para extender su vigencia por siete años más. El motivo más importante para la conservación de esta ley en Estados Unidos se encuentra en la consideración de internet como pieza clave para el desarrollo del país.

A finales de 2010, en México se aprobó, dentro del paquete económico enviado por el Ejecutivo Federal, un impuesto para gravar los servicios de telecomunicaciones con una tasa del 3%. Tal hecho causó indignación no sólo del sector de telecomunicaciones que se manifestó en contra de la iniciativa, sino también de los diversos grupos de usuarios de internet en México. Entre ellos, destacan los abonados a redes sociales como Facebook y Twitter, quienes vieron amenazado su nuevo poder de expresión. Por cierto estos últimos organizaron un interesante movimiento denominado “Internet Necesario”, para mostrar su inconformidad.

El jueves 22 de octubre de 2010, la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado recibió a representantes del movimiento y miembros de la sociedad civil para dialogar en torno a la propuesta del impuesto del 3% al acceso a las telecomunicaciones, especialmente a internet. Entre las personas que propiciaron y acudieron al diálogo destacaron Alejandro Pisanty, presidente de la Sociedad de Internet, capítulo México, y León Felipe Sánchez del proyecto CreativeCommons México.

El domingo 25 de octubre de 2010, el movimiento logró convocar, haciendo uso de las redes sociales, particularmente Twitter, a cerca de 200 personas que se manifestaron en el Parque Hundido de la Ciudad de México en contra de esta propuesta de impuesto. Finalmente consiguieron, dos días después, que el Senado se pronunciara, aparentemente, en contra de esta iniciativa por atentar contra el desarrollo del país, tal y como lo sostuvo en aquel tiempo Alfredo Reyes Kraft, vicepresidente de la Asociación Mexicana de Internet (Amipci).

El tema del impuesto a las telecomunicaciones y a internet parte de la aún equivocada concepción que tienen algunas personas sobre el medio como una tecnología de élite exclusivo para niveles socioeconómicamente altos. Sin embargo, internet, con su variedad de tecnologías, ha sido promotor de cambio y principal constructor de una nueva sociedad global. Hoy muchos usuarios comprenden que internet puede contribuir a elevar los estándares de vida y de educación, así como ampliar los círculos de la democracia, la libertad y la facultad de autoridad y acción de los individuos. Finalmente esta tecnología de comunicación otorga a sus usuarios la posibilidad de expresión que nunca encontraron en algún medio anterior.

Ojalá los legisladores de la Cámara de Diputados consideren la propuesta del senador Castellón, de derogar el Impuesto Especial de 3 % a las telecomunicaciones, contemplado en la
 Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios; así como también eliminar el IVA a los servicios de acceso a internet. De hacerlo así, el beneficio sería para un mayor número de mexicanos.

Tal como se ha pronunciado ya en la Organización de Naciones Unidas (ONU), el acceso a  internet debe ser entendido como un derecho humano.

 

Acerca del autor:

Es Director del Departamento de Comunicación del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México. Miembro activo de la Asociación Mexicana de Internet (Amipci y de la Media Ecology Association (MEA). Coordinador General de «TheWorld Internet Project» para México. http://www.fergut.com

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