7724 Octavio Islas, Tech Bit, Proyecto Internet, El Universal, Políticos no siguen a twitteros

El desprecio por la participación ciudadana en la Twittósfera
Octavio Islas

Las redes sociales efectivamente son un poderoso instrumento para promover la participación ciudadana. Sin embargo, es posible afirmar que en México los partidos políticos y la mayoría de los candidatos a puestos de elección popular, comprenden a las redes sociales y, en general, a los nuevos medios emergentes, desde una perspectiva eminentemente instrumentalista. El desprecio por la participación ciudadana en la Twittósfera resulta muy evidente.

El interés en la capacitación y servicios de asesoría que buscan los partidos políticos y los candidatos a puestos de elección popular, se limita al empleo propagandístico de las redes sociales. El interés por las redes sociales responde a un propósito muy específico: obtener el mayor número posible de votos. Nuestra clase política desprecia la participación ciudadana.

Las asimetrías que fácilmente podemos constatar en el número de ciudadanos que siguen a través de Twitter a los principales precandidatos presidenciales, y el selecto y reducido número de personalidades que ellos siguen, resultan sumamente reveladora.

Por ejemplo, el senador Manlio Fabio Beltrones (MFBeltrones), quien sin duda alguna aún aspira poder ser designado candidato del PRI en las próximas elecciones presidenciales, en 2012, solo sigue en Twitter a 89 personalidades pero es seguido por 41,038 ciudadanos.

Fidel Herrera (@FidelHerrera), exgobernador de Veracruz y quien también aspira ser el candidato del PRI a la presidencia de la República, es seguido por 25,899 ciudadanos, pero  sólo sigue en Twitter a 112 personas.

Definitivamente sorprende que Enrique Peña Nieto, quien es señalado en la mayoría de las encuestas como el político priista que actualmente encabeza la intención del posible voto ciudadano en el imaginario de las próximas elecciones presidenciales, no disponga de una cuenta oficial en Twitter. Ignoramos las razones por las cuales Enrique Peña Nieto desprecia un formidable canal de comunicación con la ciudadanía.

Josefina Vázquez Mota (@JosefinaVM), la única mujer que hoy figura en la relación de posibles candidatos a la presidencia, es seguida en Twitter por 57,756 ciudadanos, pero solo sigue a 442 personas.

Ernesto Cordero (@ernestocordero), quien ha sido señalado como el precandidato presidencial favorito del presidente Felipe Calderón, es seguido en Twitter por 53,242 contribuyentes, pero únicamente sigue a 74 personas.

El regente capitalino Marcelo Ebrard (@m_ebrard) es seguido en Twitter por 195,993 ciudadanos. Marcelo, quien admite ser considerado el precandidato presidencial que observa la mayor actividad en Twitter (casi 2,500 tweets) solo sigue a 587 personas.

Considerando el ideario político y humanista que pregona Andrés Manuel López Obrador, resultaría factible suponer que el político tabasqueño observaría en Twitter la mayor simetría entre seguidores y personas a seguir, entre los precandidatos presidenciales. No es así. López Obrador (@lopezobrador_) es seguido en Twitter por 95,065 ciudadanos, pero AMLO solo sigue a 1,869 personas, entre ellos, por supuesto, Martí Batres.

Emilio González (@EmilioGlezM) el precandidato presidencial panista con menores posibilidades, es el único que observa perfecta simetría entre el número de ciudadanos que le siguen en Twitter (17,035) y el número de personas que él sigue (17,035).

Si el principal objetivo de los precandidatos presidenciales era poder emplear Twitter para estimular la participación ciudadana, los asesores y consultores a quienes han recurrido les han engañado. Si el propósito es ganar el mayor número posible de votos, también les han engañado. El ciudadano de la twittósfera es muy crítico. Infiere que detrás de tales asimetrías subyace un profundo desprecio por la efectiva participación ciudadana.

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