6580 Octavio Islas, Respuestas en torno al despido, Techbit, El Universal, 14 de febrero de 2011

Respuestas en torno al despido

Octavio Islas

Siempre será una mala noticia que un periodista pierda su empleo. Siempre será una buena noticia que el hecho no resulte inadvertido a la opinión pública. Mejor aún cuando la ciudadanía abiertamente asume la defensa misma del periodista.

Antes de Internet –término que con el paso de los años quizá admita su justo significado-,  la opinión pública difícilmente podía asumir la defensa de un periodista. Los medios convencionales sencillamente resultaban inaccesibles al ciudadano.

Hoy los ambientes comunicativos de Internet 2.0 –por ejemplo Twitter y las principales redes sociales-, no únicamente favorecen la viralidad en la difusión de determinados hechos de interés público. Además cumplen útiles funciones de organización y enlace ciudadano que, entre otras ejemplares expresiones, admiten la generosa solidaridad a quien la opinión pública convierte en líderes de opinión.

Antes de cerrar la edición del viernes 4 de febrero en Noticias MVS, Carmen Aristegui  destacó que la Presidencia de la República debería informar a la opinión pública sobre el estado real de salud del presidente Felipe Calderón. La destacada periodista abordó el tema por considerarlo un asunto de legítimo interés público.

La manta que instaló en la tribuna de la Cámara de Diputados el diputado Gerardo Fernández Noroña con ayuda de algunos diputados del PT y el PRD, el miércoles 10 de febrero, en la cual se cuestionaban las capacidades del presidente Felipe Calderón para conducir al país debido a presuntos problemas de alcoholismo, precisamente dio pie al referido comentario de Carmen Aristegui.

Al amparo de un código deontológico de ética periodística que fue entregado por la propia Carmen a MVS, los dueños del referido grupo determinaron condicionar la permanencia de Carmen Aristegui a la lectura de una carta. Resulta indispensable destacar que el referido espacio informativo que conducía Carmen Aristegui, encabeza los índices de audiencia en radio.

Resultaría loable reconocer que las preocupaciones éticas de los concesionarios efectivamente están muy por encima de las razones que dan los índices de audiencia. Ello sin duda alguna representaría un auténtico parteaguas en México. Sin embargo, todo permite suponer que el proceder de los dueños y directivos de MVS nada tiene que ver con el tema de la ética periodística.

El origen de los rumores sobre la presunta adicción del presidente, afirman destacados periodistas, parte de algunas notas publicadas hace más de 2 años por Marcela Gómez Zalce, entonces columnista en Milenio Diario. También destaca lo afirmado con mucha anterioridad por Carlos Castillo Peraza –último gran ideólogo del PAN- en algunas de las cartas que distintos medios dieron a conocer.

Lo cierto es que “alguien” en la Presidencia de la República consideró que en la “Agenda de Estado” no resultaba pertinente atajar y responder a la creciente ola de rumores. Por supuesto esa fue una mala decisión. El despido de Carmen Aristegui podría devenir en un auténtico “aristeguigate” para el gobierno de Felipe Calderón. Al presidente definitivamente no le conviene llegar a ser estigmatizado como censor de periodistas.

La noche del domingo 9 de febrero empezó a circular a través de Twitter las primeras noticias relativas al despido de Carmen Aristegui. Twitter una vez más demostró su músculo. Pronto proliferaron expresiones solidarias a la destacada periodista.

Quienes sostenían la imposibilidad de establecer vínculos afectivos a partir de un extraño ambiente comunicativo, soportado a partir de mensajes cuya extensión máxima serían 140 caracteres, definitivamente se equivocaron.

Carmen Aristegui no precisamente se distingue como activa twittera. No obstante ello poco importa en la twittósfera mexicana, donde es reconocida como mujer ejemplar y periodista independiente.

 

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