Generación Y: Un pasaporte, un salvoconducto / Yoani Sánchez
Tiene apenas treinta y dos páginas y una sobria cubierta azul. El pasaporte cubano parece más un salvoconducto que una identificación. Con él podemos saltarnos la insularidad, pero su tenencia tampoco garantiza que logremos tomar un avión. Vivimos en el único país del mundo donde para adquirir dicho documento de viaje hay que pagar en una moneda diferente a la que se reciben los salarios. Su costo de “cincuenta y cinco pesos convertibles” significa para un trabajador promedio guardar el sueldo íntegro de tres meses en aras de conseguir ese librito de filigrana y hojas numeradas.
Sin embargo, en este principio del siglo XXI ya no es tan inusual encontrar a un cubano con pasaporte, algo raro en los años setenta y ochenta, cuando sólo unos pocos elegidos podían mostrar uno. Nos volvimos un pueblo inmóvil y los pocos que salían iban en misión oficial o camino al exilio definitivo. Cruzar la barrera del mar era un premio para los fieles y la gran masa de los “no confiables” no podía ni soñar con dejar atrás el archipiélago. Afortunadamente, eso cambió gracias quizás al arribo de turistas que nos contagiaron la curiosidad por el afuera o por la caída del campo socialista que puso al gobierno ante la evidencia de que ya no podría regalarles “viaje de estímulos” a los más leales.
Ahora, en cuanto consiguen nacionalizarse en otro país, mis compatriotas respiran aliviados de contar con otro documento de identificación que les devuelva el sentido de pertenencia a algún lugar. Unas breves páginas, una carátula forrada en piel y el escudo de otra nación, pueden hacer la diferencia. Mientras, el librito azulado donde dice que nacieron en Cuba, queda escondido en la gaveta, a la espera de que algún día sea motivo de orgullo y no de pena.
*Aprovecho para contar que la oficina de Inmigración y extranjería mantiene retenido mi pasaporte desde mi última solicitud de permiso de salida. ¿Habré pasado a ser una indocumentada?
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Filóloga y periodista cubana, ha alcanzado notoriedad mundial por su blog Generación Y, desde donde hace una descripción crítica de la realidad de Cuba, a pesar del acoso que denuncia (y del que se han hecho eco los medios de información de todo el mundo) por parte del gobierno de Raúl Castro. Generación Y, cuyo acceso ha sido bloqueado en Cuba, es el blog cubano con más seguidores: traducido a 17 idiomas por un equipo de voluntarios, llega a tener más de 14 millones de accesos al mes e inspira miles de comentarios. Ella y su blog han sido galardonados con numerosos premios y distinciones: el diario español El País le concedió en 2008 el Premio Ortega y Gasset de periodismo, en el apartado de periodismo digital la revista Time la seleccionó en 2008 entre las 100 personas más influyentes del mundo; Generación Y fue elegido por Time y la cadena norteamericana CNN entre los 25 mejores blogs del mundo; asimismo, Generación Y recibió el premio del jurado al mejor blog en el concurso The BOBs de la Deutsche Welle; y ha sido la primera bloguera en ganar uno de los prestigiosos premios de periodismo Maria Moors Cabot, en 2009. Recibió el premio del jurado en el concurso español Bitácoras.com. La revista Foreign Policy la eligió entre los 10 intelectuales más importantes del año en Iberoamérica y también la revista colombiana Gato Pardo. Twitter: @yoanisanchez yoani.sanchez@gmail.com www.desdecuba.com/generaciony
