Cuba 2.0
Octavio Islas
A mediados de 2011 deberán iniciar las operaciones del cable submarino de fibra óptica que instalarán los gobiernos de Cuba y Venezuela entre la zona de Camurí –cerca del Puerto de La Guaira, en el Estado de Vargas, Venezuela-, a la Playa de Siboney, en Santiago de Cuba, y que tendrá 1,602 kilómetros de extensión.
El 25 de enero de 2011, desde Venezuela, dará inicio la instalación del cable, y se espera que el 15 de febrero alcance Santiago y, unas semanas después, se pretende extenderlo a Ocho Ríos, en Jamaica.
Se estima que el cable permitirá incrementar 3,000 veces la velocidad de transmisión de datos, imágenes y voz en Cuba. Dispondrá de 640 gigabytes para el enlace con el exterior y la capacidad necesaria para soportar 10 millones de transmisiones telefónicas simultáneas.
Actualmente las prohibiciones impuestas por Estados Unidos a Cuba impiden el enlace a las redes de fibra óptica que pasan cerca de la isla –una de ellas se localiza a 32 kilómetros de La Habana y permite enlazar Cancún, México, con Miami, Estados Unidos. El acceso a Internet en Cuba hoy depende de enlaces satelitales –más lentos y mucho más costosos-. En enero los accesos satelitales permitirían 209 megabits por segundo de salida y 379 megabits por segundo de entrada
Según la Internet World Stats (IWS), la población de Cuba fue estimada en 11,477,459 habitantes, de los cuales 1,605,000 son usuarios de Internet. La penetración de Internet en la población (14%) es una de las más bajas en América Latina.
Según la IWS, la penetración de Internet en Bolivia aún es menor (11.1%), Honduras (12%) y Nicaragua (10%) –la IWS no dispone de información sobre la penetración de Internet en Haití-.
Sin embargo, no pocos analistas consideran que la penetración de Internet en Cuba, en realidad es mucho menor a la reportada por la IWS, pues la mayoría de los cubanos considerados “usuarios de Internet” en realidad tiene acceso a intranet y al correo electrónico, no a Internet.
Si países como Corea del Norte, Birmania o Turkmenistán definitivamente an impedido el acceso a Internet, Cuba –como China y Corea del Norte- han optado por una política de simulación según los señalamientos de organismos preocupados por las libertades de expresión, como Reporteros sin Fronteras.
Para efectivamente poder tener acceso a Internet, los cubanos antes deben cumplir con un amplio número de requisitos impuestos por las autoridades gubernamentales. El acceso al intranet supervisado por el gobierno, como al correo electrónico, además se limita a un reducido número de poblaciones, marginando por completo a la población que no reside en las principales ciudades de la isla.
Solo una reducida élite conformada por funcionarios gubernamentales, periodistas y otros profesionales de comprobadísima lealtad hacia el régimen, están autorizados a conectarse a la Internet desde sus casas.
Las elevadas tarifas impuestas por el gobierno cubano inhiben el acceso a Internet en sitios públicos, a la mayoría de la población. En cibercafés instalados en el escaso número de hoteles que permiten el ingreso de la cubanos sus instalaciones, el costo promedio de la hora de acceso a Internet oscila entre 7.5 y 12.5 dólares.
Por lo que respecta a Venezuela, su población fue estimada en 27,223,228 habitantes, de los cuales 9,206,916 son usuarios de Internet. La penetración de Internet en Venezuela fue establecida en 34.2% Vale la pena La reciente actualización de la información que reporta la Internet World Stats (IWS) sobre los usuarios de Internet en América Latina fue realizada el 30 de junio (http://www.internetworldstats.com/stats10.htm#spanish).
Si efectivamente Marshall McLuhan tenía razón, el impacto de Internet en la ecología cultural de la sociedad cubana podría ser determinante, abriendo un sistema cerrado al siempre indispensable diálogo con el tiempo.
