5824 México, El Universal, tech Bit, Las lecciones de San José de Codiapó, Octavio Islas, 18 de octubre de 2010

Las lecciones de San José de Codiapó
Octavio Islas

“El evento mediático construido alrededor de los mineros es sumamente interesante para los que estudiamos la comunicación. En un entorno mediático fragmentado, donde el consumo audiovisual estalla en miles de situaciones individuales y desincronizadas, eventos transmitidos en vivo urbi et orbi como el rescate de los mineros son cada vez más extraordinarios (el equivalente a la final del mundial o las masas esperando el humo blanco saliendo del Vaticano)”. Carlos Scolari.

El emotivo rescate de 33 mineros chilenos, quienes desde el 5 de agosto permanecieron atrapados a 700 metros de profundidad, durante 69 días, en la mina San José de Codiapó, ubicada en el desierto de Atacama, al norte de Chile, definitivamente admite ser considerado como un fenómeno de profundo significado mediático.

La cobertura informativa de lo ocurrido en la mina San José efectivamente no tiene precedente alguno en los años recientes. Se trata del rescate que ha recibido la mayor cobertura informativa en tiempo real.

Como perfecto ejemplo de los alcances de la convergencia mediática, la mayoría de los principales medios convencionales, así como afortunados ejemplos de los llamados nuevos medios sociales, realizaron un seguimiento pormenorizado de todo lo ocurrido en torno a la suerte de los mineros atrapados en las profundidades de la mina San José.

Las redes sociales fueron ambientes comunicativos propicios para el desarrollo de genuinas expresiones de solidaridad hacia los mineros, sus familiares y, en general, al pueblo chileno. Además de las útiles funciones de vinculación y enlace social que cumplieron las redes sociales, una vez más demostraron sus enormes posibilidades como medios informativos idóneos en el desarrollo del “periodismo participativo”.

En Twitter, por ejemplo, el rescate de los mineros fue convertido en trending topic (ello significa ser incluido entre los temas más populares del día) en varios idiomas. Con etiquetas como #fuerzamineroschile, #cápsula o #minero, la opinión pública emergente realizó un atento seguimiento de los pormenores de la exitosa operación de rescate de los 33 mineros. En Facebook fueron publicadas decenas de páginas, destacando aquellas particularmente destinadas a narrar el operativo de rescate.

Si el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet exhibió un pésimo manejo mediático durante la difícil crisis que propició el sismo ocurrido a las 03:34:17 hora local (UTC-3), del sábado 27 de febrero de 2010, el cual alcanzó una magnitud de 8,8 Mw, y cuya duración fue estimada en 2 minutos 45 segundos, el gobierno del presidente Sebastián Piñera consiguió transformar la potencial tragedia de la mina de San José en un rotundo éxito mediático y político.

Piñera primero se dedicó a establecer si los mineros se encontraban con vida y posteriormente procedió a realizar todo lo necesario para rescatarlos. En las operaciones de rescate realizadas en la mina de San José efectivamente no fueron escatimados recursos. Sin embargo, lo más importante, la transparencia fue la columna vertebral de la estrategia de comunicación social adoptada por el gobierno de Piñera durante la crisis.

El atinado manejo de la crisis elevó significativamente los niveles de popularidad de Sebastián Piñera y Cecilia Morel –esposa del mandatario chileno-, así como de Laurence Golborne –ministro de Minería-, Jaime Mañalich –responsable de Salud-.

Cientos de millones de personas siguieron a través de Internet y la televisión el momento cuando el minero Florencio Ávalos salió a la superficie sano y salvo. Se estima que 1,500 periodistas cubrieron las operaciones de rescate. Barack Obama, presidente de Estados Unidos, calificó así la exitosa operación de rescate: «El rescate de los mineros sirve de inspiración al mundo» –además, afirmó yo, admite ser considerada como un duro ejemplo para México-

Las operaciones de rescate en la mina de San José definitivamente pasarán a la historia como una de las más exitosas en el mundo. En México, en cambio, abruma la indignación de los inmovilismos que definieron la triste suerte de los mineros que perdieron la vida el 16 de febrero de 2006, a 150 metros de profundidad en la mina Pasta de Conchos.

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