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Ministros, gobierno y asambleístas incapaces

«El Poder Judicial de la Federación representa al guardián de la Constitución, el protector de los derechos fundamentales y el árbitro que dirime las controversias, manteniendo el equilibrio necesario que requiere un Estado de Derecho» (Constitución mexicana).

Por su parte, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) es quien encabeza el Poder Judicial de la Federación y no existe autoridad que se encuentre por encima de ella.

Está integrada por Ministros que tienen inteligencia y libertad, y que deben tener un conocimiento claro del derecho y la Constitución.

Esta institución es fundamental para garantizar la viabilidad y la existencia a largo plazo del Estado, que a su vez impone las normas de convivencia social de las personas que pertenecen a un país, en este caso, nuestro México querido.

¿QUÉ ENTENDEMOS POR «DERECHOS FUNDAMENTALES»?

En un mundo en donde impera el relativismo dicho término no puede ser aplicable, ya que un derecho fundamental dependerá del punto de vista de quien lo analice, porque no existe una verdad fundamental.

Una norma interpretada bajo el relativismo corre el riesgo de anularse a sí misma, ya que si todo depende del punto de vista de quien lo analice y no existe una norma fundamental, no hay derechos fundamentales.

Otra alternativa sería basarnos en la idea (sentido común) de que sí existen verdades y por tanto normas y derechos fundamentales.

¿Y CUÁLES SON ESOS «DERECHOS FUNDAMENTALES», BASADOS EN LAS VERDADES FUNDAMENTALES?

La Constitución es un conjunto de derechos y obligaciones recogidas en forma escrita, que pretende, de forma muy limitada pero adecuada, normar la vida de las personas para que en una sociedad haya una convivencia social sana, pero sobre todo viable a largo plazo.

Es importante entender que estamos hablando de seres humanos que tienen una historia y la finalidad de su vida siempre está encaminada a ser felices.

Estos derechos y normas escritas están hechas para la buena y sana convivencia de las personas, por lo que no cuesta mucho desprender que los derechos fundamentales emanan de la persona, por simple orden lógico de precedencia, ya que es el ser humano quien existe antes que la Constitución y que cualquier documento que norme su vida (las personas son las creadoras de las leyes, las normas y las constituciones).

Bajo este orden lógico de ideas, ninguna Constitución puede estar por encima de los derechos naturales del hombre, aquéllos que pertenecen a todos sin distinción y que por lo mismo se vuelven derechos fundamentales.

La mayoría de los Ministros de la SCJN votaron en contrasentido de la lógica de la Constitución, pero sobre todo de la lógica del sentido común, argumentando su votación de forma meramente ideológica, basándose en el relativismo.

No es necesario demostrar lo que la humanidad misma ha sostenido durante miles de años. Hombre y Mujer tienen misiones complementarias, fundamentales para la permanencia de la especie humana.

Cada sexo aporta una parte importante para la continuidad de la humanidad, de ahí que el término de matrimonio y familia sólo se refiera a hombre, mujer e hijos y de ahí que las legislaciones y las constituciones estén hechas para proteger a lo más sagrado de la humanidad: la vida y la familia.

Y si no lo protegen por haber intereses particulares, ideológicos (relativistas) y materiales se merecen un enérgico repudio, una valoración de incapacidad para gobernar, para legislar y para defender los derechos fundamentales.

Entre esta lista de incapaces podemos mencionar a los asambleístas que promovieron estas leyes (anti-humanidad), los gobernantes que las apoyaron, como Marcelo Ebrard, y los Ministros que no estuvieron a la altura: Sergio Valls, Olga Sánchez Cordero, Juan Silva Meza, Luis María Aguilar, Jesús Gudiño, Fernando Franco, Margarita Luna y José Ramón Cossío quienes fueron «víctimas» del relativismo ideológico y del lobby gay.

Todos estas mujeres y hombres que tuvieron padre y madre este lunes 16 de agosto han demostrado que son incapaces para ejercer el cargo que la sociedad y el Estado les han encomendado.
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COMENTARIO DE OCTAVIO ISLAS

Yo influyo.com, órgano informativo de la ultraderecha mexicana -financiado en buena medida por un defensor a ultranza del honor y la rectitud del padre Maciel, responsable de nuestro delicado campeonato mundial en obesidad infantil-, arremete contra los Ministros de la Corte, quienes han declarado constitucional la posibilidad de que parejas de un mismo género adopten niños.

Cuando conviene a sus intereses, la ultraderecha observa estricto apego a la Constitución.

Cuando no, ignorando la laicidad del Estado mexicano, los ultraderechistas apelan a derechos fundamentales que, por supuesto, amparan todo aquello que conviene a los intereses de la Iglesia. El monopolio de la razón y la verdad es suyo.

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