Los avances tecnológicos no sólo han permitido a los seres humanos mejorar sus condiciones de vida, sino que ha transformado de manera radical la forma en cómo interactúan. Las mismas herramientas que han propiciado la globalización —y con ello nos han permitido conocer regiones y personas distantes en el plano geográfico— también han permitido que estemos en contacto permanente con seres cercanos.
Gran parte de esos avances han tenido lugar a partir de los últimos años del siglo XX y han dado pie a una ruptura generacional basada en la adopción de herramientas tecnológicas. Es así como hoy se habla de la generación N o Net generation, la generación de la red, sucesora de la X que algunos sociólogos establecen que corresponde a los nacidos entre 1977 y mediados de los años 90 del siglo pasado.
Tal como lo plantean estudiosos del tema, como el economista Jeremy Rifkin , se trata de los jóvenes de hoy que crecieron en la era digital y para quienes resulta natural pensar, jugar, trabajar y comunicarse a través de la tecnología.
Esta condición plantea dos vertientes, por un lado nos encontramos frente a individuos con nuevas capacidades, como la de realizar más de una actividad a la vez —lo que los psicólogos denominan pensamiento paralelo—, mientras que por otro hay evidencia científica que pone de manifiesto una dependencia al uso de teléfonos celulares, internet y redes sociales, la cual podría ser comparada con la adicción a alguna droga.
Hablar en términos absolutos sobre si el uso de la tecnología es positivo o no para los niños y jóvenes resulta prácticamente imposible, ya que depende del contexto de cada individuo.
A favor del uso de herramientas digitales podría decirse que fomenta la independencia, autonomía y libertad de expresión, además de acercar conocimiento e información a un nivel impensable para la generación anterior.
Un ejemplo al respecto puede encontrarse en internet: una buena parte de los proyectos que han revolucionado la red han sido desarrollados por jóvenes: Facebook, la red social más importante de la actualidad, aglutina a más de 500 millones de usuarios, y fue fundada por Mark Zuckerberg cuando tenía sólo 20 años. Google, el gigante informático, fue desarrollado en 1996 por Larry Page y Sergey Brin a la edad de 26 años. Tumblr, otra red social con más de tres millones de usuarios, nació en 2007 bajo la idea de un joven de 21 años: David Karp.
La lista podría continuar, la mayoría de las redes sociales y páginas de internet más populares fueron fundadas por personas entre los 20 y los 30 años, quienes dicen se sienten cómodos “conectados” permanentemente.
Por otra parte, un manejo inadecuado de la tecnología podría provocar una dependencia negativa. De acuerdo con una encuesta realizada por la Asociación Mexicana de Internet (AMPICI) sobre los hábitos de los usuarios de internet, el 92% de los niños y adolescentes mexicanos consideraron que la web es el medio de comunicación indispensable para ellos y que sin ella estarían prácticamente “muertos” socialmente.
Otro aspecto interesante de la adopción tecnológica por parte de los jóvenes es que motiva a los padres a involucrarse, tal como lo señalan estadísticas sobre el uso de redes sociales.
De acuerdo con la consultora O’Reilly, en la región Norteamérica —Canadá, Estados Unidos y México— el 30% de los usuarios de Facebook corresponde al rango de edad de entre 18 y 25 años, 23% al de 26 a 34 y un 18% al de entre 35 y 44. Quizás estas cifras no digan mucho, pero según señala otro estudio realizado por la compañía iStrategy Labs, entre enero y julio de 2009, el porcentaje de usuarios de esa red de entre 18 y 24 años creció 4.8%, mientras que el rango de 25 a 34 lo hizo en 60.8%; el número de usuarios de entre 35 y 54 creció 90.2% y el de personas mayores a 55 años se disparó un 513.7%.
Al respecto, Amaya Arribas y Octavio Islas, académicos del Tecnológico de Monterrey, advierten que hoy es posible hablar de familias digitales, en donde los hijos motivan a los padres a adoptar nuevas tecnologías.
Así, aunque aún predomina la actividad en la red por parte del sector más joven de la población, paulatinamente individuos de mayor edad comienzan a interesarse por lo que para la generación N resulta natural: pasar de ser simples observadores y consumidores de contenidos digitales a generadores.
