«El Jefe» Diego: ¿nadie sabe nada?
Jesús Caudillo
martes, 18 de mayo de 2010
Diego Fernández de Cevallos es, por decir lo menos, un personaje polémico. Ha sido señalado –en público y en privado– como un poderoso abogado traficante de influencias. Panista de militancia, aunque inclinado al salinismo, a tres días de haber desaparecido, hoy el círculo rojo se pregunta su paradero. Corren muchas versiones e hipótesis, pero lo cierto es que nadie sabe nada. Y los que saben, si es que los hay, no lo han dicho.
El “Jefe” Diego es un político mexicano, abogado de profesión, con una trayectoria política notable. Tiene una gran influencia al interior del partido gobernante, al que pertenece desde 1959. Fue electo diputado en 1991 y formó parte de la LV Legislatura. Se desempeñó como senador de 2000 a 2006, durante el primer gobierno presidencial panista.
Se le acusa de haber “traicionado” al PAN porque se cuenta entre los principales negociadores que logró el apoyo de su partido hacia el gobierno de Carlos Salinas de Gortari en 1988 a cambio de la obtención de reformas legislativas que permitieron cierta apertura al entonces monolítico sistema priísta.
El derrotado candidato presidencial panista en 1994 hoy se encuentra oficialmente desaparecido. ¿Por qué es relevante? Diego Fernández de Cevallos es, sin duda, un hombre de poder. Como senador fue acusado de litigar en contra del Estado mexicano. Ha defendido a hombres de dinero, como Carlos Ahumada, y colabora políticamente con Carlos Salinas de Gortari.
Se le señala como un antagonista de Felipe Calderón. El reconocido periodista Raymundo Riva Palacio asegura que “en Los Pinos no se ha dado notable importancia al caso de la desaparición de Diego Fernández de Cevallos”. El equipo del presidente relaciona la situación como un efecto de su actividad legal.
Ahora bien, en los medios de comunicación ya no se habla de desaparición. El hecho se describe y acepta como secuestro. Incluso, el presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, ha dicho que su país condena el secuestro de Fernández de Cevallos. Nada de desaparecidos. Hay un secuestro de por medio.
¿De qué se habla en los pasillos de Los Pinos, de la PGR y de la Secretaría de Seguridad Federal que los ciudadanos no sabemos? ¿A qué responde el hermetismo?
Es este hermetismo el que contrasta con la serie de suposiciones venidas a hipótesis que han surgido con base en este hecho.
La pregunta es común: ¿quién fue? La respuesta tampoco se hace esperar. Se escupe de forma irreflexiva e infundada: fue el narco, la guerrilla, una banda de secuestradores que desean sus 15 minutos de fama o alguno de sus clientes legales.
Pero ello no es casual. El manejo de la información hasta ahora ha dado lugar a la más fantasiosa de las especulaciones. Las respuestas son pocas y las preguntas demasiadas.
En esta coyuntura, no faltan los apologetas de Fernández de Cevallos. Aunque no son demasiados, por ahí circula en algunos medios la defensa a ultranza de la figura del desaparecido panista.
Casi tan reprobable como los mensajes que circulan en las redes sociales, principalmente en Twitter. No faltan tampoco los que celebran y se alegran del hecho. Como si esta situación fuera algo deseable para los más malvados, hay usuarios que se regodean haciendo y construyendo bromas en torno al hecho.
Si fue el narcotráfico, se trata de una afrenta directa (más) al Estado mexicano. Hasta el momento en que se escriben estas líneas, el Ejército Popular Revolucionario (EPR) ya se deslindó del supuesto secuestro. Y las investigaciones, dicen las autoridades, siguen su curso. Y la desinformación también.
Sobre todo, la zozobra, el miedo, la frustración, la impotencia y el desencanto siguen creciendo en el seno de una sociedad que se siente olvidada por aquéllos que presumen representarla. Aquellos mismos quienes, en un momento de presunta lucidez, pensamos que asumirían en plenitud su vocación al servicio, su vocación política.
Este clima de incertidumbre no beneficia a nadie que pretenda dar gobernabilidad al país. No sirve para quienes presumen estabilidad financiera en México. No sirve si es que esperamos mayores inversiones para nuestro país.
¿Que quién es Diego Fernández de Cevallos? ¿Un tirano? ¿Un prócer de la Patria? Hoy eso no importa. Está desaparecido. En manos de quién-sabe-quién. ¿Importa debatir si ha contribuido o no al desarrollo del país? Creo que no. Lo que hoy importa es saber qué ha pasado con él. Más allá de colores e ideologías políticas.
Si es que hemos perdido la capacidad de empatía hacia el que sufre, lo hemos perdido todo. Aunque éste se llame Jacinta o Diego Fernández de Cevallos.
jcaudillo@yoinfluyo.com
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Comentario de Octavio Islas
¿Habrá alguna relación entre la aprehensión y liberación de la exesposa del «Chapo Guzmán» y el secuestro del «Jefe Diego»?
