4165 México, Yo influyo.com, «El silencio de los indecentes»

El silencio de los indecentes
Gerardo Enrique Garibay Camarena

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“No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”, Evelyn Beatrice Hall.

Dentro de todos los males del México moderno, una de las pocas cosas de las que podíamos enorgullecernos era de los avances alcanzados en materia de libertad de expresión, sin embargo, en los últimos días aun esta ilusión se está tambaleando.

Hoy por hoy nos encontramos de frente con la amenaza de una nueva forma de censura, ejercida ante la indolencia (o la franca complicidad) de las autoridades: se trata de la dictadura de lo “políticamente correcto”.

En esta ocasión la tormenta comenzó cuando, el pasado 18 de diciembre y dentro de su programa televisivo “Matutino Express”, que se transmite por el canal 4 de Televisa, el conductor Esteban Arce cuestionó la “normalidad” de las conductas homosexuales.

De inmediato y demostrando una virulencia que envidiaría el movimiento talibán, los grupos del lobby “gay” se lanzaron en su contra, pidiendo su destitución a través de las redes sociales y de los medios de comunicación y logrando que el propio Emilio Azcárraga señalara que Televisa estaba tomando cartas en el asunto.

Peor aún, el gobierno también se ha hecho cómplice de esta bufonada, a través del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), que abrió un proceso de queja contra el conductor. Ya en el colmo del cinismo, Ricardo Bucio, presidente de dicho organismo, haciendo gala de intolerancia y asumiendo el papel de juez y parte, calificó la opinión de Esteban Arce como “inaceptable e ilegal”.

En esta “joyita” del señor Bucio, al calificar como “ilegal” la opinión de alguien más, reside la semilla del fanatismo, de la intolerancia y, en última instancia, de la dictadura. Por ello lo que está en juego en este caso es la propia libertad de expresión, el derecho a externar nuestros puntos de vista sin temor a ser linchados.

La libertad de expresión es más que un mero accesorio, es el derecho básico de la vida verdaderamente civilizada, es el cimiento de la democracia y un elemento fundamental del desarrollo humano. Por eso los ciudadanos debemos resistir con todas nuestras fuerzas este embate de los emisarios de la corrección política, que vienen desde la izquierda a imponer su visión del mundo y la “decencia” a costa de todos los demás.

Ante la gravedad de esta amenaza resulta especialmente preocupante la alegría con que la mayor parte del mundo intelectual y de los supuestos “liberales” de nuestro país, se han sumado a un linchamiento mediático que provoca, como consecuencia directa, el debilitamiento de las mismas libertades que dicen defender.

Más allá de nuestras visiones en el debate sobre la homosexualidad y aún si, en este caso, usted no está de acuerdo con el posicionamiento de Esteban Arce, lo invito a recordar a Evelyn Beatrice Hall, en una frase frecuentemente atribuida a Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”.

¿Por qué? Porque al defender tu libertad también protejo la mía. Porque si hoy callan a Esteban Arce mañana lo callarán a usted, a mí, a todos; porque si ahora permanecemos en silencio, después nos habrán quitado el poder de hablar y será, ya, demasiado tarde.
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Comentario de Octavio Islas

Por el título, supuse por un momento que, en un acto de loable honestidad, la ultraderecha emprendía una decente autocrítica por el silencio observado ante los criminales actos de tantos sacerdotes pederastas.

Efectivamente, me equivoqué.

Me sorprende, sin embargo, advertir la simpática cruzada por la defensa del «beato» Arce, quien quizá también se proyecte, además de potencial santo, en nuevo intelectual de la ultraderecha mexicana.

!Que tiemble Luis Pazos!   Esteban Arce se perfila para ocupar tu lugar.

4 Comentarios

  1. Mira tu pagina no se puede casi leer, cambia la configuracion por favor, bueno tu encabezamiento sobre no estar de acuerdo y tener la libertad de decirlo. Yo no estoy de acuerdo con los gay, pero lo que es natural para mi puede no serlo para otros, y mientras que no dañen a otros, ya. Del silencio e impunidad de los clerigos pederastas no hablar, o mejor, ES DE LO QUE HAY QUE HABLAR, porque por lo menos los gay son mas honestos. Islas querido pasate a configuracion al reves. De Viedma, Argentina, un abrazo.

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