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Guerra de narcos, la epidemia que no quiere irse
Por Margarita Solano Abadía, corresponsal de El País – México

México está al rojo vivo, la violencia entre los carteles llegó a las calles de sus ciudades. Radiografía.

Un turista desprevenido podría pensar que se equivocó de destino si la semana pasada hubiera recorrido las tradicionales calles de Acapulco, ese eterno paraíso mexicano sobre el océano Atlántico.

La razón para su desconcierto no es otra que la llegada de la violencia, propiciada por los narcotraficantes, a las calles de importantes y turísticas ciudades del país de los ‘Manitos’.

Ver a la Policía Federal combatiendo contra grupos armados por los narcos, en las calles de Acapulco, verdaderamente impacto a los ‘meros machos’.

Pero esa situación no es una novedad. Según cifras oficiales, 7.700 personas murieron en México debido a la violencia del ‘narco’ en el 2008. Sin embargo, a puerta cerrada, algunos funcionarios de la Procuraduría General de la República, PGR, el equivalente a la Fiscalía en Colombia, señalan que la cifra podría superar los 9.000 decesos.

Cierto o no, las más de 6.000 bajas del año pasado superan el número de soldados americanos muertos en Iraq, el número de bajas civiles en Afganistán, o incluso el número de asesinatos en Colombia, durante la época del narcoterrorismo promovido por Pablo Escobar.

Del tránsito al consumo

La situación geográfica convierte a México en el lugar ideal para el cruce fronterizo de mercancías ilegales. Por un lado limita con un país donde abundan los consumidores de droga: Estados Unidos. Por otro, a través de sus costas, tiene contacto con el mayor productor: Colombia.

Pero si hace 20 años México era una especie de puente para “coronar” los envíos de droga, hoy el escenario es otro. No sólo porque aquí también se consume, sino por la guerra urbana que se desató por el control de ese imperio del mal.

Hoy 4,5 millones de personas son nuevos consumidores en México. Los niños y los jóvenes son el mercado emergente de los grandes narcotraficantes organizados en varios grupos entre los que se destacan el cartel de ‘Juárez’, el de ‘Sinaloa’, el de ‘Tijuana’ y el del ‘Golfo’.

La quinta encuesta nacional de consumo de alucinógenos reveló que los viciosos crónicos en este país alcanzan los 465.000 adictos con problemas severos.

Esto se traduce en que los mexicanos ahora prueban drogas ilícitas y se ‘enganchan’ en ellas. Y peor aún, hoy día México se convirtió en el pilar del mercado para este negocio ilícito en Latinoamérica.

Antes, los carteles de la droga colombianos dominaban el mercado y exigían cuentas a los mexicanos; ahora los capos de la droga en el país azteca, son los que marcan las condiciones en el negocio.

En este contexto, el presidente Felipe Calderón, una vez tomó posesión en el 2006, hizo público su plan de lucha contra la delincuencia organizada y el narcotráfico.

La primera acción fue coordinar de manera conjunta con la PGR y la Secretaría de Seguridad Pública, SSP, la implementación de operativos en los estados más golpeados por el narcotráfico: Michoacán, Tijuana, Baja California, Guerrero y el llamado “triángulo dorado”, zona productora de marihuana y amapola, que conforman los estados de Sinaloa, Durango, Chihuahua.

Los primeros resultados de los operativos conjuntos del gobierno federal y el ejército, alarmaron a la gente, pues en dos años fueron decomisadas 17 mil armas entre cortas, largas, lanza granadas, fusiles de asalto y antiaéreos entre otros.

El otro mercado negro

De aquí se derivó otro de lo males que va de la mano con el narcotráfico: el tráfico de armas, el segundo comercio ilegal más grande del mundo y del que los carteles de la droga en México se nutren para su guerra fratricida.

La legislación mexicana prohibe, salvo casos específicos, la tenencia de armas de fuego a los particulares, ¿entonces, cómo es posible que los grupos de delincuencia consigan armas, y sobre todo de tan alto poder? La explicación en gran medida, se encuentra en los más de 3 mil kilómetros de frontera que tiene México con Estados Unidos, país del cual proviene el 90% de las armas decomisadas a la delincuencia mexicana. Así, rifles sobrantes de escenarios de guerra como Iraq (Barret calibre 50), son utilizados en México por los narcotraficantes.

En este sentido, pese a que el gobierno mexicano ha logrado poner en la agenda bilateral el problema del trasiego de las armas, las políticas del país vecino, siguen siendo insuficientes, por no decir que nulas.

Tiempos violentos

La respuesta de los carteles a los operativos conjuntos, en los estados más violentos y a los decomisos de armamento a gran escala, estremeció al país.

Basta un ejemplo: el 11 de septiembre de 2006, seis cabezas humanas fueron arrojadas en una pista de baile de una discoteca en la ciudad de Uruapan, en el estado de Michoacán, donde opera uno de los carteles más sangrientos conocido como ‘La Familia’.

Pero lo peor, hasta ahora que comenzaron los combates en las calles, vino durante el 2008.

“Con todo respeto a su investidura Presidente, le pedimos que abra los ojos y se dé cuenta la clase de personas que tiene en la Policía Federal Preventiva. Nosotros sabemos que usted no tiene conocimiento de los arreglos que tiene Genaro García Luna (Secretario de Seguridad Pública) desde el sexenio de Vicente Fox, con el cártel de Sinaloa que protege al ‘Mayo’ Zambada, a los ‘Valencia’, a Nacho Coronel y a ‘El Chapo’ Guzmán”.

Mensajes anónimos como este comenzaron a ser dejados en sábanas atadas a los puentes peatonales de las principales avenidas en los estados de Tabasco, Tamaulipas, Nuevo León y Sinaloa. A la par otros ‘narcomensajes’ aparecían en las mismas zonas, los cuales solicitaban ‘soldados’ para hacer parte de las filas del narcotráfico, también amenazaban al gobierno e intimidaban a la población o, incluso, ofrecían recompensas por el asesinato de miembros de carteles rivales.

Otro flagelo que azota México es el secuestro. Según la organización no gubernamental de origen holandés, IKV Pax Christi, el país azteca ocupa ahora el primer lugar en el mundo en casos de plagio. Las cifras revelaron que para finales del 2008, se cometían entre tres y cuatro secuestros al día, lo que lo ubica en el primer lugar seguido de Iraq, Venezuela, Brasil y Colombia.

La corrupción institucional se suma a los padecimientos que el narcotráfico ha traído a México. El mes pasado fueron detenidos 27 servidores y ex servidores públicos acusados de brindar protección a los carteles de la droga.

Entre los detenidos se encuentran diez alcaldes pertenecientes todos ellos a alguno de los tres principales partidos políticos del país. PRI, PAN y PRD.

Según los datos publicados por el Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Seguridad, en 2004 una de cada dos personas, es decir, el 54% de la población, se sentía insegura. Durante el 2007 se incrementó a tres de cada cinco personas, es decir, el 59%.

La tendencia asusta, las cifras siguen siendo rojas en un México narcotizado.

Las más de 6.000 bajas del 2008 en México superan el número de soldados americanos muertos en la guerra de Iraq o en Afganistán.

El 11 de septiembre de 2006, seis cabezas humanas fueron arrojadas en una pista de baile de una discoteca en el estado de Michoacán.

En el año de 2007, El 59% de los habitantes de México sentía temor de morir si salían de sus residencias, es decir, tres de cada cinco personas.

“México: una radiografía calcada de Colombia”

La investigadora Vanda Felbab-Brown, quien lleva varios años estudiando las economías ilícitas y conflictos armados en América Latina, Asia y África, en su más reciente ensayo denominado: The Violent Drug Market in México and Lessons from Colombia (El violento mercado de las drogas en México y Lecciones desde Colombia), señala que en las ocho primeras semanas del 2009 se asesinó a mil personas en México, es decir, seis veces más que el número promedio de una guerra civil, que es de mil personas por año.

En su ensayo Felbab-Brown sugiere que, paso a paso, la situación por la que atraviesa el país azteca es una radiografía calcada de lo que vivió Colombia en los años ochenta.

“Desde el narcoterrorismo de Pablo Escobar hasta la corrupción institucional, México enfrenta un monstruo de mil cabezas y debería aprovechar la experiencia de este país”, dijo hace poco en un conferencia.

Lo cierto es que varios de los más destacados Policías que han combatido el narcotráfico colombiano están allá, compartiendo su saber.

Margarita Solano Abadía.

2 Comentarios

  1. Es muy facil ver el rapido enriquecimiento que algunos vecinos sin descaro muestran y uno se pregunta: Que haran que de un momento a otro tienen tanto dinero.
    Lo mismo pasa con algunos politicos que cambian su estatus economico tan rapido. Algunos casos se entiende por esos altisimos salarios de los gobernantes pero tambien rayan el el descaro cuando aun hechando cuentas ni con esos altos salarios se pueden estar dando esos lujos tan descarados.
    Deberiamos iniciar una limpia asi como la que se esta dando entre los narcos pero ahora de POLITICOS. O por lo menos bajarles el sueldo y obligarlos a utilizar el IMSS y a pagar sus gastos de telefonos y viajes igual que todo mundo lo hacemos. El que no corra solo, pues lo tendremos que hechar o por lo menos empujar a dar resultados en su trabajo o despedirlo al igual que el resto del pais esta sujeto en sus trabajos. Al fin que al cabo, ser politico es un trabajo.

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