Tan lejos de la sociedad de la información
Octavio Islas
La historia de Internet en México, como en un amplio número de países de América Latina, no podría comprenderse sin reconocer la relevante participación de algunas de las principales universidades e institutos de investigación, que advirtieron, incluso con mayor claridad que los gobiernos y empresas, la trascendencia que admitirían, en la transformación de las sociedades, avanzadas redes de telecomunicaciones, como la desarrollada por la National Science Foundation (NSF), la cual precisamente derivaría en lo que hoy conocemos como Internet.
A finales de la década de 1980, algunas de las principales instituciones educativas del país realizaron considerables inversiones para establecer los primeros enlaces dedicados a la red de la NSF, hoy Internet.
México fue el primer país de América Latina que consiguió establecer un enlace dedicado a la red de la NSF. Vale la pena destacar que inclusive conseguimos articular nuestros enlaces dedicados a Internet antes que la mayoría de las naciones del llamado “primer mundo”.
Alemania, por ejemplo, logró establecer su primer enlace dedicado a Internet en septiembre de 1989; Australia, en mayo de 1989; Japón, en agosto de 1989; el Reino Unido, en abril de 1989; y Suiza, en marzo de 1990.
El 28 de febrero de 1989, el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey, se convirtió en la primera institución en México que consiguió establecer un enlace dedicado a la red de la NSF, por medio de una línea analógica privada. Por ello el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey dispone del primer «name server» para el dominio “.mx”. El acceso a la red de la NSF fue establecido a través de la Escuela de Medicina de la Universidad de Texas, en San Antonio, (UTSA), Estados Unidos.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través del Instituto de Astronomía, se convirtió en la segunda institución en México que consiguió establecer un enlace dedicado a la red de la NSF, conformándose así el segundo nodo nacional. La conexión digital se realizó vía satélite, a 56 Kbps, a través del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR), ubicado en Boulder, Colorado, Estados Unidos.
La tercera institución que logró establecer un enlace dedicado a Internet en México, fue el Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México. Su conexión a Internet también la estableció a través del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR).
En 1990, el empresario Carlos Slim Helú incursiona en “un sector estratégico a nivel mundial” al ganar la licitación que le permitió adquirir Telmex, conjuntamente con Southwestern Bell y France Telecom. Slim posteriormente creó Carso Global Telecom, holding de Telmex; así como la marca Telcel, a partir de Radiomóvil Dipsa, S.A. de C.V.
El 18 de enero de 1993, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) se convirtió en la primera institución pública del país que consiguió establecer un enlace satelital a Internet, a través del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR), ubicado en Boulder, Colorado.
En 1995 se registró un importante incremento en el número de empresas que incursionaron en Internet. El número de dominios “.mx” destinados a propósitos comerciales desbordó al número de dominios “.mx” destinados a propósitos educativos.
El 22 de febrero de 2001, con la inauguración del telecentro de El Salto, Durango, el presidente Vicente Fox dio formal inicio al Programa Nacional e-México, el cual perseguía el propósito de “reducir la brecha digital entre México y el mundo”.
Se afirmaba entonces que México disponía de las condiciones necesarias para poder acelerar su marcha hacia la sociedad de la información y el conocimiento.
Hoy México se ubica entre los tres países en los cuales se pagan los servicios de banda ancha más caros del mundo (inviértale!!), además nuestra alfabetización digital es muy incipiente, y no disponemos como nación de un plan de desarrollo que permita perfilar acciones específicas hacia la sociedad de la información.
El sábado 17 de mayo, sin embargo, festejaremos el “Día Mundial de Internet”.
En el marco de las celebraciones del “Día Mundial de Internet”, nos convendría emprender la indispensable crítica del Sistema Nacional e-México, como de todos aquellos actores, instituciones e iniciativas que, efectivamente, podrían haber contribuido a acelerar la marcha del país a la sociedad de la información, de la cual, hoy, desafortunadamente, nos encontramos tan lejos.
Además de emprender tan indispensable autocrítica, tendríamos que enmendar el rumbo.
