Carmen… y los otros
Fernando González Mora
El pasado, inevitable y pesado, queda atrás. Ahora, en el presente, el reto es cumplir cabalmente con lo que se expresó y deseó para el 2008, así como respetar y aplicar la ley en todo y para todos, para aspirar a un futuro de cambio y progreso en el que todos, absolutamente todos los mexicanos, vivan en un real estado de derecho. Así alcanzaremos esas condiciones de igualdad que les permitirán satisfacer sus necesidades a partir del empleo y del salario remunerador, más educación y atención a la salud. Machacar sobre la pobreza, desigualdad y abusos, no está ni estará de más. El crecimiento de pobres y ofendidos significa, si no una bomba social, sí una presión de malestar que un día lanzará ese rencor al saqueo y robo y pondrá en jaque la buena y “cachetona” vida de los pocos mexicanos que han creado su México hermoso, cálido y fraternal… como México no hay dos… ciertamente, no hay dos.
La realidad descobija la vida diaria. Decenas, cientos o miles de personas son asaltadas y robadas –algunas asesinadas–. Otro tanto fueron y son despedidas de sus empleos de manera justificada o injustificada, si caben los términos. Acciones que todos ven y saben sin asombrarse. Un reportero de Radio Red sufrió el robo de su motocicleta, herramienta de trabajo, suceso que se dijo y comentó hasta la saciedad: la moto apareció y Carmen Aristegui fue despedida de W Radio por incompatibilidad editorial, según se dijo, y el suceso se comentó ruidosamente.
AMLO, pasado el descanso navideño y de año nuevo, se reincorporó a sus actividades con su personal estilo; se montó más rápido que pronto en el asunto de Aristegui… ¿porque su corazoncito es amarillo? Sin darle vueltas señaló al régimen, culpable de su salida de la W, a la que se ha asociado el grupo Prisa, que edita el diario español El País y que, a decir del tabasqueño, ni el grupo ni el citado rotativo son de izquierda –él tampoco–, sino que están a favor de los intereses de los grandes grupos económicos, tanto de México como de América Latina, en donde han extendido su red de comunicación y negocios… ¡Lotería!
No estamos en contra de que se haya magnificado el robo de la moto, ni de la catarata de solidaridad y simpatía hacia Carmen, y tampoco de que su salida de la W se vea como una agresión a la libertad de expresión. Lo lamentable es que esa explosión de solidaridad y protesta haya sido de muy particular manera, pasando por alto la bola de ofensas que a diario sufre el pueblo que es robado, asaltado, asesinado y engañado, no solamente por la delincuencia, sino también por la clase política, patrones, líderes sindicales, y manipulado por los medios de comunicación. Carlos Loret de Mola y Ezra Shabot fueron corridos antes que Carmen, y nadie ni los elogió ni los defendió.
Que se ignore que otros periodistas han sido despojados de su patrimonio, que no nos preocupemos por que los medios de comunicación, peligrosamente, quedan, más cada día, en poder de empresarios –dueños de la verdad y la justicia–, y que los periodistas sean privados de sus tribunas, espacios y capital, amén de ser una de las clases trabajadoras más desamparadas socialmente, son en sí una ofensa. En los últimos años, queridos y añorados compañeros han muerto casi en la indigencia. No fueron ni famosos ni prestigiados; tampoco adalides de la libre expresión, como llaman a Carmen; menos millonarios. Fueron simplemente, por vocación, periodistas honestos y profesionales, incansables, silenciosos luchadores por la libertad y la justicia. El presente es resultado de esas luchas del pasado… hoy, ser crítico, es una tarea exitosa y fácil.
Las cooperativas El Día, La Prensa y Excélsior, fueron objeto de liquidaciones sospechosas. Las denuncias no fueron tan intensas como han sido en el caso de Aristegui. El periódico El Día fue cercado, privado del acceso a la publicidad hasta que finalmente por falta de recursos murió. La Prensa fue adquirida mediante el engaño a los trabajadores, por el banquero Carlos Abedrop y los ya famosos españoles del grupo Prisa, Jesús de Polanco y Manuel Sabido. Estos últimos crearon una sociedad llamada Impulsora de Empresas Periodísticas, que resultó patito, no así el préstamo por 90 millones de dólares que les hizo el Banco de Comercio Exterior y que no fue pagado. Luego fue vendida a Mario Vázquez Raña. Fue el entonces presidente de CSG quien dio el paso de abrir la inversión extranjera a los medios de comunicación, para un mejor desarrollo, no para atropellar los derechos y patrimonio de los trabajadores de la comunicación.
La conquista, la colonia y la Guerra Civil, nos trajeron españoles, nobles varones, de estirpe, de mentes brillantes y amplias que fueron importantes en la construcción del México de hoy. Pero también vinieron –y han venido– aventureros y escoria. Excélsior, de manera muy oscura, pasó a manos de Olegario Vázquez Raña y los cooperativistas fueron puestos de patitas en la calle… pocos se solidarizaron con estas cooperativas que dejan su huella en el periodismo mexicano. El Día es cadáver; Excélsior, doloroso recuerdo de una vida nacional, y La Prensa, que fuera el líder en circulación, sigue en un juicio en el que se han metido muchas manos y movido poderosos intereses. Pero ahí está, por sobre todo, la sentencia de nulidad emitida por el juez XV de lo civil, Alejandro Rivera Rodríguez, a quien ejemplarmente la mano no le tembló para fallar en justicia.
Muchos son los hombres y mujeres despedidos y robados, muchos los reos en prisión sin ser culpables, y otros sin haber sido sometidos a juicio; millones sin empleo ni acceso a la educación y la salud. ¿Por qué no hay también solidaridad hacia esos mexicanos, marginados, ofendidos, lastimados y expulsados?… ¿Por qué solamente el derecho de Carmen se hace relevante? La mugre es la misma: corrupción, impunidad… Los tiempos han cambiado, pero se siente el tufillo de aquello de “el Presidente es mi amigo”, sabiendo que los empresarios no tienen amigos, tienen socios o cómplices y su visión apunta a ampliar su red de intereses.
Por eso, es necesario que los buenos deseos se hagan realidad, fundados en la aplicación de la ley para que haya legalidad y respeto a los derechos de unos y otros. Querer, voluntad y unidad, es la fórmula para que no haya más injusticia y abusos, que tanto indignan a veces. Y a algunos… ¡FELICIDADES! Merecidamente, la periodista Nancy Patricia Azpilcueta, directora del Portal razonesdeser, fue distinguida junto con Lydia Cacho, Elvira Arellano y Laura Castellanos, como una de las mujeres mexicanas más destacadas en el 2007, por el Ateneo de Cosoleacaque, con sede en Veracruz. Azpilcueta es profesional, valiente, su meta es México y su objetivo la justicia, y ahí está su trabajo diario.
Felicidades también al rey Juan Carlos I de España por su setenta aniversario. Ejemplo de perseverancia y de amor a la patria y nación, por lo que se ha ganado el cariño y respeto de todos los españoles.
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Opinión de Octavio Islas
Indispensable precisar que los hechos referidos por Fernando González han ocurrido durante las administraciones del PAN.
Por cierto, González elude referirse al boicot que el matrimonio Fox-Sahagún decretó contra el periodista José Gutiérrez Vivó. Desde la comodidad de Los Pinos, Fox impulsó decididamente tal boicot entre poderosos empresarios mexicanos, pregonando que Gutiérrez Vivó servía a los intereses de Andrés Manuel López Obrador.
Tampoco refiere el adeudo de Grupo Radio Centro hacia el referido periodista, estimado en 22 millones de dólares.
La derecha y el calderonismo señalaron a Carmen Aristegui como pediodista incómoda.
Entre las valientes denuncias de Carmen destaca el litigio que ha enfrentado el cardenal Norberto Rivera por haber brindado protección a sacerdotes pederastas.
De tal fenómeno -los sacerdotes que tienen el «síndrome de Michael Jackson», la ultraderecha ilustrada sencillamente ha optado por guardar silencio.
Intentar restar mérito a la valiente labor informativa desarrollada por Carmen Aristegui, sencillamente la enaltece aún más.
